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nº 34 Marzo 2011

navidad

HABÍA UNA VEZ,
POR ERDWIN FERNANDO
GARCÍA

habia una vezLA ESPADA DE PODER

Ingeniero777432@yahoo.com.mx

En un antiguo y pequeño poblado, a orillas de un gran río,  se tenía la creencia que ninguna persona podía ser feliz, ni próspera, ni mucho menos tener la capacidad de amar; ya que según cuenta la gente de aquel lugar, hace muchos años, una bruja, había lanzado un hechizo contra los habitantes de esa región, el cual solo se podía romper si alguno de ellos recorriera y atravesara el bosque oscuro y maléfico que delimitaba dicho poblado, y como pasaba el tiempo y ningún poblador había sido capaz, hasta ese entonces, se fueron acostumbrando a esa vida de infelicidad, pobreza y desamor.

Hasta que un día, un hombre valiente y soñador  cansado de esa vida miserable, se sentaba todas las tardes a observar el bosque y se preguntaba así mismo ¿Qué me estoy perdiendo por no atravesar aquel bosque? Y empezaba a soñar con esa existencia que realmente quería, llena de bendiciones y deseos cumplidos. De pronto,  una mañana se levanto con la suficiente  convicción y  autodeterminación, para vencer aquel bosque y atravesarlo, cuando llego a los límites, se empezó a sentir como un cachorro de león, con algo de temor e inseguridad, los pobladores del pueblo le gritaban y le decían al mismo tiempo: ¡No vas a poder¡, ¡Quién te crees para hacer lo que nadie ha hecho?, ¡Es nuestro destino y no se puede cambiar¡ ¡No tienes el valor suficiente para hacerlo¡; sin embargo, él estaba enfocado en su meta y a pesar de las palabras de desaliento, lo único que él hacía, era preguntarse: ¿qué podría ayudarlo a vencer el bosque? Hasta que se le ocurrió una brillante idea ¿qué es lo contrario a oscuridad? ¡Claro! La luz, pensó él, entonces, fue de nuevo a su casa, saco una antorcha y la encendió; y con la antorcha encendida sintió la seguridad suficiente para adentrar y atravesar aquel bosque, poco a poco, lentamente, fue caminado por el medio del bosque y a medida que iba avanzando se iba sintiendo más seguro y confiado, hasta que empezó a divisar una luz  a lo lejos, y a medida que se acercaba a ella,  se hacía más grande, al punto que llego del otro lado de dicha luz, y de repente, se encontró en un lugar muy hermoso, rodeado de lagos de aguas cristalinas, cascadas, verdes praderas llenas de brillo, de color, y de hermosos sonidos provenientes de las aves que se conjugaban con una melodiosa canción de la naturaleza, todo eso hacía, que sintiera una paz muy grande en su ser; aquel hombre, se dió vuelta atrás y observando el bosque, lo vió más claro, con la luz en el medio que le indicaba el camino de vuelta, y se sentía como un león lleno de energía, valor, vitalidad, fuerza y al mismo tiempo alegre porque había atravesado el bosque que todos le tenían miedo. 

Empezó a recorrer ese hermoso lugar donde ahora se encontraba y se preguntaba así mismo: ¿Y ahora qué he atravesado el bosque, cómo hago para devolverle la felicidad a mi pueblo?  Mientras pensaba, de pronto, observó una  luz que lentamente se le iba acercado a él y entre más cerca,  se iba haciendo la figura de un cuerpo humano, hasta convertirse en una hermosa dama de cabellos grises, la cual al llegar al pie del hombre, lo único que hizo fue obsequiarle una espada, diciéndole:  ten esta espada de poder, la cual concede el amor, la felicidad y la prosperidad que tanto anhelas  y también para los habitantes del pueblo de dónde vienes, ponla en lo más alto para que todos y todas la vean y le sean concedidos todos sus deseos de su corazón siempre y cuando dichos deseos sean  llenos de amor y al mismo tiempo positivos tanto para ellos mismos como para los demás y la naturaleza. El hombre algo asombrado, tomo la espada y agradeció aquella mujer por el regalo y se fue de regreso a su hogar,  Apenas llego, lo primero que hizo, fue reunir a todos los pobladores para contarles todo lo sucedido, ellos algo asombrados, y al mismo tiempo avergonzados por lo que le habían dicho; escucharon atentamente al hombre acerca de lo sucedido y de las recomendaciones dadas por la dama de cabellos grises. Al final todos fueron y acompañaron al hombre a la torre más alta de la ciudad donde pusieron la espada de poder para que todos pudieran verla. Ese mismo día hubo una fiesta en honor aquel maravilloso evento, el cual les había devuelto las esperanzas, la alegría y la vida a aquel lugar.

Con el tiempo las personas empezaron a notar cambios en sus vidas, se volvieron más alegres, emprendedores y amorosos, a tal punto que aquel poblado que una vez fue miserable, se convirtió en un gran reino lleno de amor, prosperidad, y felicidad, ya que cada vez que un habitante  necesitaba algo miraba la espada de poder y de inmediato sentía la fuerza, la fe y la perseverancia suficiente para hacer aquello que quería en realidad,  trasformando de manera positiva su vida y la de los demás tal y como había mandado la dama de cabellos grises.

Todos los miedos y los obstáculos que aparecen a lo largo de la  vida de las personas,  se pueden vencer, y lo mejor de todo, cada persona tiene los recursos en su interior,  que necesita para  superarlos, y ser mejor cada día,  abriendo el camino hacia su autorrealización.

 

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