José Morgado Nisa
morgadonisa@gmail.com
www.sembrandocoaching.blogspot.com
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS CON EL MÉTODO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Desde mi trabajo diario, como coach, quiero poner en común con todos los lectores/as una herramienta que yo utilizo y que quizá pueda ser del interés de otras personas en la labor de coaching, tanto sea orientado a lo personal como a lo profesional, con los matices adecuados a la situación del coachee.
Partiendo de axioma de que: El conflicto no es ni bueno ni malo, sino que es parte de la naturaleza humana el conflicto puede brindar oportunidades para adquirir nuevas habilidades para resolver problemas y crear nueva energía. Si no se resuelve, el conflicto crece, por lo que es importante reconocer sus síntomas y enfrentarlo desde el principio, antes de que se vuelva destructivo o se enquiste, que viene a ser parecido.
El aprendizaje emocional es importante porque se trata de aprender un núcleo de competencias emocionales y sociales concretas; control de los impulsos, manejo de la ansiedad, búsqueda de soluciones creativas a los problemas sociales, estrategias para controlar la agresividad o la depresión, etc. Es necesario, primero, que todos seamos conscientes que tenemos que reflexionar y darnos cuenta cómo se desarrollan nuestras acciones y decisiones, que detrás de ellas hay otra causa que las motiva y que suele ser de índole emocional y, segundo, debemos aprender y ejercitar ciertas destrezas y estrategias para conocernos mejor y controlar esos impulsos, sentimientos o emociones. De esta forma siempre se dispondrá de diferente posibilidades para responder a una emoción y que la vida de cada uno será más rica cuantas más alternativas de respuesta se puedan dar, ante situaciones de conflicto interpersonal.
Utilizando las cinco áreas de la inteligencia emocional, a los que posteriormente haré referencia, podemos conseguir resolver una gran parte de los conflictos que tenemos a diario, ya sea en nuestra vida profesional o personal.
Déjenme que empiece con una afirmación: " Yo creo que maduraremos resolviendo bien los conflictos y nos amargaremos resolviéndolos mal".
Si ustedes quieren resolver de forma “adecuada” los conflictos, independientemente del contexto en el que esto se produzcan, todos y todas tendrán que:
SABER-PENSAR
Quiero pararme en un momento en estos dos verbos: saber y pensar.
Lo primero (repito: lo primero), que nos conviene hacer es empezar por diagnosticar bien el problema (nadie empezaría a reparar su coche directamente, sin un diagnóstico previo ¿o sí?). Esto es el SABER.
Lo segundo es imaginar diversas soluciones para abordar el problema y prever las consecuencias que esas soluciones tendrían, mirando siempre el problema desde la perspectiva del otro/otra. Esto es el PENSAR.
Lo tercero que debemos de hacer es tener muy claro (repito: MUY CLARO) lo que queremos conseguir y con qué medios contamos para lograr los objetivos que queremos.
Me explico:
La capacidad de diagnosticar bien un conflicto, se llama pensamiento causal. Consiste en encontrar la verdadera explicación, en saber señalar cuáles son las causas verdaderas de un problema o de una situación.
En resumen, pensamiento causal es saber definir el conflicto y atribuirlo a sus causas verdaderas.
Para diagnosticar bien, lo fundamental es siempre la información. Hay que saber buscar la información necesaria, donde quiera que ésta se encuentre, y hay que saber interpretar esa información.
Una vez definido el problema con toda precisión, no debemos dejarnos llevar por ninguna de las dos reacciones que no suelen venir con más frecuencia la cabeza: o "no puedo hacer nada por qué esto no tiene solución" o "esto lo arreglo yo por las malas, a gritos, o utilizando el poder que tengo sobre personas y/o cosas". La primera es la reacción permisiva, pasiva, tímida, fatalista, indolente y muchas veces cómoda. La segunda es la reacción agresiva, violenta, de embestida.
La experiencia nos dice, y esta idea nos debe llenar de optimismo, que siempre hay solución, que siempre hay varias soluciones posibles a cualquier problema o conflicto. Puede que ninguna de ellas sea la solución que desearíamos, "El final feliz" que habíamos soñado, pero hay solución, hay soluciones. Esta capacidad de imaginar soluciones diversas, se llama pensamiento alternativo y también se puede llamar pensamiento creativo.
El pensamiento alternativo es seguramente el más importante, el primero que se necesita para una relación humana correcta, es decir, asertiva, o lo que es lo mismo, eficaz y justa. No vale diagnosticar intuitivamente, sin analizar.
El siguiente pensamiento para solucionar bien los conflictos es el consecuencial.
Decía el gran Hegel que: "la madurez humana está en prever las consecuencias de nuestros actos y asumirlas". Nunca será fácil el pensamiento consecuencial, pues se trata de adivinar el futuro, no con una bola de cristal, sino imaginando con la mayor exactitud posible cuáles serán mis reacciones, después de decir o hacer tal cosa, y cuáles serán las reacciones de los demás. Serán precisamente las posibles consecuencias las que determinan que solución es la mejor, entre todas las alternativas: será mejor la que tenga consecuencias más beneficiosas, o al menos más aceptables o menos malas, para mí y para otras personas.
El pensamiento de perspectiva, es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, "en el pellejo del otro". Este es el cuarto pensamiento necesario para una buena relación. Consiste en ver las cosas desde el punto de vista del otro, desde la perspectiva del otro.
Por último el pensamiento medios-fin, es necesario para una buena relación, una relación asertiva. Es la capacidad de trazarse objetivos claros y saber buscar los medios para conseguirlo. Primero, ser capaces de precisar los propios objetivos, cosa que no es fácil. Segundo, ser capaces de ordenar esos objetivos por orden de prioridad, para lo que se requiere una mente clara y una buena jerarquía de valores. Tercero, saber planificar la búsqueda de los medios que hagan falta para alcanzar los objetivos en el tiempo propuesto.
Hasta para salir a la calle necesitamos planificar: a dónde vamos, que medio de transporte vamos utilizar, que dinero necesitaremos, que tiempo tenemos antes de que nos cierran las tiendas, etcétera. Cuando no tenemos claros los objetivos, tenemos mucho tiempo. Cuando no determinamos que es lo verdaderamente importante para nosotros, corremos el serio peligro de ser desbordados por lo urgente: vamos haciendo lo urgente y dejamos siempre lo importante para un día que nunca ayer. Podríamos afirmar que: "no sabemos dónde vamos, pero vamos a pasos agigantados".
Resolviendo estos cinco "pensamientos": el causal, el alternativo, el consecuencial, el de perspectiva y el de medios-fin, podremos resolver de forma adecuada todos nuestros conflictos. Para ello les propongo utilizar como “HERRAMIENTA”, la inteligencia emocional aplicada a la resolución de conflictos.
Las emociones juegan un papel importante en la vida, ya que se da una interacción permanente entre pensamiento, emoción y acción. La persona con inteligencia emocional está en mejores condiciones de tomar conciencia de ello y desarrollar competencias emocionales que pueda aplicar en las situaciones de la vida, sobre todo en aquellas que le puedan resultar conflictivas consigo mismo y/o con los demás.
Se denomina inteligencia emocional a la disposición que nos va a permitir, por ejemplo, tomar las riendas de nuestros impulsos emocionales, comprender los sentimientos más profundos de nuestros semejantes y manejar amablemente nuestras relaciones.
Tomar las riendas de nuestros impulsos emocionales, conociendo (AUTOCONOCIMIENTO) y comprendiendo (AUTOCONTROL) el funcionamiento de las emociones propias, desarrollando la Inteligencia emocional personal (AUTOMOTIVACIÓN), esto lo llamaremos: INTELIGENCIA INTRAPERSONAL.
Mejorar las relaciones (EMPATÍA) y la comunicación con los demás (HABILIDADES DE RELACIÓN), lo llamaremos la INTELIGENCIA INTERPERSONAL.
Les animo a todos ustedes a descubrir conmigo las enormes posibilidades de la Inteligencia Emocional aplicada a la resolución de conflictos.
Las personas con AUTOCONOCIMIENTO:
Van a ser conscientes de sus sentimientos y comportamientos. Van a ser capaces de examinar sus “juicios” de forma más objetiva y menos como “la verdad absoluta”.
Van a ser capaces de sintonizar con los propios sentidos y percepciones, ajustando más sus propias distorsiones erróneas, ante las situaciones de conflicto. Van a ser capaces de manejar el Pensamiento Causal.
Las personas con AUTOCONTROL:
Van a ser capaces de encontrar soluciones a los conflictos, canalizando la energía emocional hacia acciones y respuestas beneficiosas, para uno mismo y para el entorno. Van a ser capaces de manejar el Pensamiento alternativo.
Las personas con AUTOMOTIVACIÓN:
Van a tener la suficiente confianza en sí mismas, para seguir adelante en la consecución de sus objetivos, de forma optimista, tenaz y entusiasta. Van a ser capaces de manejar el Pensamiento de perspectiva.
Las personas con EMPATÍA:
Van a ser capaces de “entender la otra parte”. Van a ser capaces de aceptar la diferencia de visión del otro. Van a ser asertivas. Van a manejar de forma adecuada el Pensamiento alternativo, consecuencial y de perspectiva.
Las personas con HABILIDADES DE RELACIÓN:
Van a saber mantener el contacto permanente con las emociones propias y las ajenas, evitando contagiarse con los estados de ánimo que no permiten mejorar la interacción en las situaciones de conflicto, sino empeorarla. Van a saber ayudar a los demás a planificar y alcanzar objetivos. En resumen, van a manejar de forma adecuada los Pensamientos: alternativo, consecuencial, de perspectiva y el de medios-fin.
Por último quiero hacerles una invitación:
Combinen la RAZÓN y la EMOCIÓN, ante las situaciones de conflicto en su trabajo habitual profesional y en sus vidas privadas también. Trabajen porque siempre vayan unidas.
¿Saben una cosa?: Con ello se resolverán la mayoría de los conflictos.