Isabel Barceló Chico, Pedagoga y Licenciada en Filosofía y Letras.
Ha publicado numerosos artículos y relatos cortos en España y Mexico. Entre sus obras publicadas destacan: Descubriendo tesoros y Valencia que tienen como objetivo la divulgación del patrimonio. Es autora de un blog literario « Mujeres de Roma » Con su última novela «Dido, Reina de Cartago», está cosechando un gran éxito, encontrando gran reconocimiento dentro del género de novela histórica.
Isabel, cuando planteamos la idea de la entrevista, surgió al hilo de la frase prenunciada por Dido a Acus “sin el esfuerzo aunado de todos nada puede hacerse con éxito”, la importancia de la colaboración entre las personas. En una sociedad tan individualizada como la actual ¿de dónde surge la idea de escribir esta novela con la ayuda de las personas que leen tu blog? ¿Qué ha aportado esta experiencia a tu vida?
La idea surge del propio desarrollo de mi trabajo en el blog. Como sabrán nuestros lectores, en los blogs es posible realizar comentarios, así que teníamos una tertulia animadísima. Generalmente disfrutamos de una novela cuando nos identificamos con alguno de los personajes y “vivimos” y “sentimos” con él. Pensé que era posible hacerlo al revés: que fueran mis lectores quienes eligieran qué personaje querían ser y darles la satisfacción de verse formar parte de la novela. Ellos eligieron el nombre y la actividad a la querían que se dedicara su personaje, pero no sabían cuál sería su personalidad ni su papel en la historia. Eso lo irían descubriendo a medida que se desarrollase la novela.
Por otra parte, sus comentarios fueron muy sugerentes para mí. Desde luego, si hacían alguna previsión de cómo se comportaría algún personaje o qué ocurriría después, me ocupé de que se llevaran una sorpresa. No es fácil en esta novela adivinar cuál será la continuación, ni siquiera para quienes conocían previamente la historia narrada por los clásicos.
En tanto que experiencia, ha sido sumamente enriquecedora. Desde el punto de vista creativo, ha sido un reto de primera magnitud que, hasta donde yo sé, jamás ha sido realizado por otro autor o autora. Desde el punto de vista humano, me ha permitido estrechar relaciones con un grupo de personas y trabar con ellas una amistad duradera y entrañable.
Por lo demás, debo decir que soy una firme defensora del trabajo en equipo. Hay demasiadas dificultades en la vida como para que nos la compliquemos aún más desdeñando los conocimientos y la colaboración de los demás o negándoles la nuestra.
Explícanos brevemente el argumento.
Dido es reina de la ciudad fenicia de Tiro por herencia paterna. Por razones políticas que ponen a la ciudad en riesgo de una guerra civil, ella decide marcharse con un grupo de fieles y asentarse en otro lugar. Tras vagar durante unos años por el Mediterráneo en busca de una nueva tierra, finalmente consigue llegar a las costas del norte de África donde, no sin muchas vicisitudes, consigue fundar su “ciudad nueva”, Cartago en lengua fenicia.
Cuando ya la ciudad empezaba a florecer, llega a sus playas el príncipe troyano Eneas quien, con un grupo de compatriotas, había conseguido huir de la destrucción de Troya y se dirigía a Italia para fundar una nueva Troya. Dido los acoge con gran generosidad y entre ella y Eneas surge un amor apasionado. Este amor, sin embargo, lleva en sí mismo la semilla del desencuentro.
Esta historia la conocemos a través de La Eneida de Virgilio, el poema épico más importante de la cultura latina. En él Virgilio nos presenta a Eneas como el modelo de ciudadano romano (los romanos se consideraban descendientes de los troyanos) y trata de justificar, poéticamente, la rivalidad terrible entre cartagineses y romanos. En esta novela, en cambio, escuchamos la voz de los cartagineses, la voz de las mujeres y de la propia reina. Una voz que quedó sofocada porque los cartagineses fueron los perdedores en aquel enfrentamiento secular y ya sabemos que la historia la escriben los ganadores. En cualquier caso, la novela ofrece de manera equilibrada ambas versiones para que el lector juzgue por sí mismo.
A Dido, la protagonista, la mueve y motiva el sentido del deber para con su pueblo. ¿Qué te movió a ti a escribir su historia? ¿Cuál fue la emoción que te empujó?
Desde hace diez años estoy empeñada en un proyecto literario que pretende dar a conocer a las mujeres del pasado. Sobre las mujeres hay un silencio que se diría sepulcral. Esto es una gran injusticia, pues las mujeres, para bien y para mal, estamos en el mundo desde el principio y hemos hecho importantes contribuciones a la sociedad y a la humanidad. Este olvido sistemático tiene efectos actuales: como no se nos ha permitido acumular prestigio, todo lo que pedimos, los derechos que reclamamos, etc. los tenemos que justificar, asegurar de todos los modos posibles que tenemos capacidad para ejercerlos, que lo haremos con responsabilidad… Más terrible todavía es el maltrato, el desprecio que una parte importante de la sociedad siente por las mujeres en tantos lugares del mundo y se salda diariamente con represión, humillaciones, muerte. Por mi parte, quiero contribuir a la lucha por la dignidad y reconocimiento del valor de la mujeres recuperando la memoria de las mujeres del pasado y devolviendo a la luz su prestigio y su valor.
En ese sentido, la reina Dido es un personaje excepcional, puesto que fue una mujer muy inteligente y astuta, con gran coraje y capacidad de decisión, una persona de mucha autoridad y prestigio entre los suyos y entre los extraños. Realizó hazañas que no tenían nada que envidiar a las realizadas por los varones de su época y entró en la Historia por derecho propio. Recordemos, como decía antes, que fue la fundadora de la ciudad de Cartago, que con los siglos se convertiría en la gran rival de Roma y le disputaría el control económico del Mediterráneo.
La gran admiración que suscitó en mi esta gran mujer y el deseo de comprenderla y explicarla, fue lo que me empujó a escribir su historia.
De un tiempo a esta parte no dejamos de oír que la crisis en la que estamos inmersos es también una crisis de valores. ¿Qué valores desprenden los personajes de tu libro?
Creo que los personajes de esta novela se rigen por valores universales: responsabilidad, cumplimiento del deber, fidelidad, honestidad en sus decisiones… Como seres humanos, sin embargo, cometen errores, realizan acciones reprobables. Hay, no obstante, en toda la novela, una exigencia implícita de actuación ética. Se hace sentir al lector que las acciones y decisiones de cada uno tienen efectos sobre los demás y hay que hacerse cargo de ellos, no es admisible desentenderse.
En esta novela se pone de manifiesto que, en ocasiones, los intereses de unos y otros chocan inevitablemente, no parecen conciliables. Sin embargo, esas diferencias pueden ser administradas de otra manera para que no resulten tan dañosas para una de las partes. Y también queda al descubierto qué grande es la capacidad del ser humano para justificar sus acciones, para sublimarlas y evitar con ello asumir su responsabilidad.
¿De qué principios hacen gala, que debiéramos recuperar como sociedad?
Creo que deberíamos recuperar el sentido de la responsabilidad individual y de la responsabilidad colectiva, muy desdibujadas, en mi opinión. Con frecuencia nos quejamos mucho pero no actuamos, esperamos que otros actúen por nosotros. Somos demasiado pasivos.
Por otra parte, creo que no damos la necesaria importancia a las relaciones personales, al calor humano, a la solidaridad. Y no me refiero a la solidaridad con personas de países lejanos afectados por una catástrofe (ante eso, solemos reaccionar bien), sino con el hermano, el vecino, la amiga, la compañera de trabajo. Nos concentramos demasiado en el “tener” y dejamos de lado el “ser”.
A este respecto, recuerdo una frase que se atribuye al famoso modisto Cristian Dior. Dijo que su vida había dado un giro radical en el momento en que decidió que no quería ser “algo” en la vida, sino ser “alguien”. Hace falta menos materialismo y consumismo y más sentido común y humanidad.
La protagonista de la historia, Dido, muestra con su hacer, las habilidades y características de un buen líder. ¿De cuáles de estas crees que en la actualidad carecen nuestros líderes?
No me gusta generalizar, porque se corre el riesgo de ser injusta y de equivocarse completamente. Además, hoy hay muchos liderazgos: científicos, políticos, económicos y financieros, entre otros, y todos no tienen ni las mismas responsabilidades, ni el mismo campo de acción, ni los mismos instrumentos. En cualquier caso, me parece que el enriquecimiento brutal por parte de unos pocos a costa del empobrecimiento de personas, sociedades y países enteros, está siendo un signo muy negativo de estos tiempos. Lo que pediría a nuestros líderes políticos – porque los económicos y financieros ya han demostrado sobradamente su sordera – es que busquen nuevas formas de enfocar los problemas, un planteamiento más creativo y solidario. La sociedad está inmersa en una transformación vertiginosa sin precedentes y sin que se vislumbre de momento ni la dirección ni el rumbo. Hacen falta nuevas soluciones a problemas inéditos.
Podría decirse que Dido, Reina de Cartago es una historia de sentimientos, de personas, de vida. ¿Crees que son el amor y el odio los sentimientos que mueven el mundo?
Desde luego son dos sentimientos muy poderosos, pero no son los únicos en mover el mundo. La codicia desempeña en estos momentos un papel muy relevante, por no decir determinante. En general, sentimientos como la codicia, el afán de dominación, el individualismo feroz, son muy activos. Sus adalides no dejan nunca de maquinar cuál será su siguiente paso, cómo actuarán o cómo sortearán los obstáculos que se les opongan, tienen prevista la solución antes incluso de que esos obstáculos aparezcan, actúan con una visión a largo plazo. No se paran en barras ni reconocen límites a su acción. Su norma supremaes aplicar sin concesiones de la ley del más fuerte.
En cambio, la bondad, la generosidad, la entrega, la bonhomía, no son tan activas. Quienes tienen esas cualidades – y son legión –, no planifican ni buscan activamente cómo ampliarlas y hacerlas llegar a todo el mundo. Son más pasivas. Tendremos que ir planteándonos que ser una buena persona ya no es suficiente para defendernos de ciertos acosos y es preciso tomar una actitud más activa y beligerante, siempre dentro de los límites de la ética.
La mayoría de nuestros lectores, se dedican o están interesados en el desarrollo y crecimiento personal. ¿En que crees que la lectura de este libro puede ayudarles en este ámbito?
Como has señalado antes, en este libro se presenta, sobre todo, un panorama humano. Me interesan las relaciones interpersonales, comprender cuáles son las claves del comportamiento de cada cual, reconstruir la personalidad de la reina de acuerdo con los hechos que conocemos y tratar de explicarme y explicar el porqué de su conducta y sus decisiones. Ver cómo responden a eso los demás y tratar también de comprenderlos y comprendernos.
Esta novela, pese a su aparente sencillez formal, tiene muchas lecturas y bastantes temas sobre los que reflexionar. Sólo te diré, a título indicativo, que muchos lectores me han dicho que jamás podrán olvidar a la reina. Y muchos, también, que cuando se encuentran ante dificultades piensan en ella, y sacan fuerzas de la fuerza de ella.
Muchas gracias por esta entrevista. Ha sido un placer charlar contigo.
Gracias a ti y a vuestra revista. Espero que a vuestros lectores les haya interesado esta conversación tanto como a mí.