MARÍA ANGELES BENITEZ,
Directora Troa Librerías Ideas.
mabenor@hotmail.es
LA NIETA DEL SEÑOR LINH. PHILIPPE CLAUDEL. Editorial Salamandra.
Esta obra que el propio autor definía en una entrevista como un canto universal a la tolerancia – por ello los lugares donde se desarrolla la acción quedan imprecisos – y el respeto, va a cautivar al lector desde la primera página.
Recomiendo estar atento a los detalles, por insignificantes que puedan parecer, porque en ellos se encuentra la clave interpretativa, el verdadero sentido de la historia y del mensaje que el autor quiere transmitir.
Es una novela corta en el número de páginas, muy amplia en sus intenciones, cuyo protagonista, un anciano, huye de su país devastado por la guerra, llevando consigo al único familiar que le queda, su nieta. Un bebé de 6 semanas que se ha convertido en el motor de su existencia.
Llega a un país desconocido,” sin olor”, donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora.
Es acogido como refugiado y alojado en un pabellón donde comparte piso con otras familias, que intentan adaptarse a esta nueva situación con todo lo que ello puede conllevar a nivel cultural y social por no sentirse excluidos.
Pero Él no quiere perder su identidad, afectando su relación que no será fácil y así lo quiere plasmar P. Claudel, cuya intención es romper el mito de la solidaridad entre los refugiados.
El señor Linh sale al parque todos los días a pasear a su nieta y allí traba amistad con el señor Bark, a pesar de las barreras raciales, culturales e idiomáticas. Una relación de amistad que se forja en el respeto y la comprensión mutua, en el esfuerzo por conocer a la persona a través de los gestos, la inflexión de voz, plagada de pequeños detalles – sin valor material - como el del señor Linh que aún no fumando reclama el paquete de cigarrillos que le corresponde diariamente para entregárselo a su amigo, y cómo éste no gustándole el tabaco mentolado, llega a considerarlo el mejor, solo por el hecho de ser una demostración de afecto- que hacen que la vida sea más llevadera y agradable.
Bark es un hombre afable que también sufre. Por una parte la soledad, tras el reciente fallecimiento de su mujer; por otra, el “remordimiento” de acciones en el pasado que relatará a su amigo a modo de confesión.
Es una historia conmovedora, sencilla, ágil en su lectura, que invita a reflexionar en muchos aspectos: social, político, amistad, exilio, soledad, la aprensión a lo desconocido…
Philippe Claudel en la entrevista antes mencionada proseguía aludiendo a la tolerancia:
“nuestro deber, como ciudadanos de países democráticos y ricos, es acoger a otros que pasan hambruna o epidemias. Es nuestro deber como humanos, pero tenemos una tendencia a no hacerlo”.
El mayor logro de esta novela tal vez sea que el autor consigue no sólo transmitirnos un ideal de comportamiento social, sino que nos hace recapacitar a nivel individual en qué puedo “yo” mejorar/cambiar para llegar a alcanzar ese ideal.