Título: Dido Reina de Cartago
Autor: Isabel Barceló Chico
Estimados lectores;
Si buscan en Internet o en cualquier sitio especializado, verán qué el libro sobre el que hago mi sección este mes está catalogado como novela histórica. Con seguridad lo primero que les vendrá a la cabeza será: ¿qué hace un libro así en un sitio como este? Permítanme decirles algo: compruébenlo.
Por mi parte y como premier de lo que más adelante les contaré, decirles que en ocasiones perdemos la conciencia de qué en gran medida lo que somos y lo que seremos es fruto de lo que otros fueron. Y que lo que otros serán dependerá de lo que hoy nosotros seamos, de las decisiones que tomemos, del camino que elijamos. La historia es el rastro que vamos dejando a nuestro paso, es la estela de nuestra vida y de las de otros.
Sinopsis: Ciudad de Tiro, noche cerrada. En el templo de Melqart, yace muerto Siqueo rey de los fenicios, a manos de su cuñado. Observa la escena escondida entre las sombras, Dido su valiente esposa junto a su fiel Barce. Este acto es el preludio de una fascinante historia que empieza con la huída de la reina junto a un grupo de fieles seguidores. Su periplo les llevará a recorrer el Mediterráneo en busca de una tierra donde fundar una nueva ciudad. El final de su viaje en la costa norte de África, será el principio de una fascinante historia, contada en primera persona por los propios protagonistas: los fenicios.
Dido Reina de Cartago es ante todo un relato sobre vidas apasionadas y apasionantes. Una aventura de amor, muerte, traición, valentía, deber, sacrificio. Una epopeya de valores ancestrales, de sentimientos universales y un homenaje a una gran mujer que hizo historia: Dido.
Para mí:
Si entendemos el progreso humano; según algunos expertos y autores definen como “un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana”, lamento darles una mala noticia: continuamos como poco en “La Edad de Piedra”.
Si bien es cierto que en ámbitos tecnológicos, técnicos e industriales la humanidad está a unos niveles que ni los más visionarios hubieran podido imaginar y que a escala social también, aunque despacio hemos avanzado mucho. No es menos cierto que a nivel personal, propiamente humano, permanecemos anclados en nuestro más remoto pasado.
Los valores que nos definen: el respeto, el amor, la tolerancia, la solidaridad, la libertad, la bondad, la honradez, el sentido del deber. No solo son universales, si no también atemporales. En los mismos términos podemos hablar del odio, la envidia, la venganza, el egoísmo.
La lectura de este libro me ha proporcionado una visión completa del ser humano, de sus mezquindades y de su grandeza. Los principios que empujaron a Dido hace miles de años, son los mismos que mueven a Nelson Mandela en la actualidad.
Hablamos de la sociedad en términos globales haciéndola responsable de todo: la falta de valores, la crisis, la contaminación y un largo etcétera que nos alivia y reconforta alienándonos de los problemas y eximiéndonos de responsabilidades. La identificamos como un ente vivo e independiente, olvidándonos que esta la formamos cada uno de nosotros. Que la suma de nuestros valores, habilidades, miedos, debilidades, creencias, son en definitiva la energía que mueve el mundo. ¿Y que hubiera sido de la humanidad, sin personas valerosas, responsables, tolerantes, solidarias, honradas? Y por qué no decirlo también ¿ que hubiera sido de esta misma humanidad sin personas, egoístas, mezquinas, envidiosas?.
En sus páginas encontraremos, un relato que habla de liderazgo, de pasión, de determinación, de tolerancia y respeto, de intereses, de colaboración entre pueblos, de sentido del deber, de justicia, de sentimientos, de motivación.
Es la historia de una reina, un pueblo, una sociedad con nombre propio cuyo ejemplo sirve de homenaje a todas aquellas personas que con su determinación, trabajo y vida contribuyeron a construir el mundo que hoy conocemos.
Yo, al igual que ellos estoy escribiendo mi historia. ¿Y tú, que historia quieres contar?
La frase: “Hasta lo más hermoso, reina Dido, tiene capacidad de herir.”