José Morgado Nisa
morgadonisa@gmail.com
www.sembrandocoaching.blogspot.com
GUIÓN DE VIDA: ¿QUIÉN ES USTED?
Al inicio de la película: “Diario de un ejecutivo agresivo”, el actor John Cleese aparece realizando lo que sería una presentación de un seminario de autoconocimiento personal, al estilo de un viejo profesor. Entre los asistentes a esa actividad se encuentra Ben Affleck, que hace el papel de un ejecutivo.
John Cleese inicia la sesión escribiendo en una pizarra la frase: Who are you? (¿Quiénes son ustedes?) y después escribe debajo: Who am I? (¿Quién soy yo?). Después se dirige a los asistentes y les dice: “hasta la semana que viene”, y se marcha. Así arranca una película que da muchas pistas sobre el tema de este artículo: ¿Cuál es su guión de vida?
Para aquellos/as que tienen la amabilidad de leer mis colaboraciones en esta revista, podrán unir la colaboración de este mes con el artículo publicado en el número 30 sobre “guiones de vida y creencias”.
Ya sabemos que un “guión” es un plan sobre la propia vida, que está hecho con las imágenes que nos reflejan los demás, siendo en la infancia donde vamos confirmando las primeras conclusiones sobre nuestra identidad. Estas llamadas “conclusiones prematuras”, son las que irán confirmando nuestro guión de vida.
El Análisis Transacccional puede ofrecernos una buena base sobre la que asentar los primeros pasos para entender la manera en la que las personas actuamos, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.
No es casualidad que haya escogido la palabra “actuamos”, ya que desde que nos sentamos en un teatro o cine (nacemos), hasta que nos retiramos tristes, alegres, indiferentes, sorprendidos, frustrados, etc. por la obra que vimos (morimos), hemos atravesado varias escenas que van desde la presentación de los personajes y los comienzos de un conflicto hasta el nudo central de la trama, a la que podemos definir con palabras tales como cuestión, fondo, texto, asunto, tema, idea, motivo... las que no están exentas de un enredo, malentendido, intriga y que termina, indefectiblemente, en una conclusión.
Al igual que los actores en una obra de teatro o película, nosotros seguimos en nuestro funcionar y comportarnos diario, las líneas generales (y a veces de forma muy específica), de un plan concebido, aunque no en forma consciente por nuestros padres y madres y/o figuras sustitutas ayudados por una serie de co-guionistas (abuelos/as, primos, tios/as amigos/as, profesores/as, etc.). Parece ser según muchos análisis y estudios realizados, que desde que nacemos hasta la edad de 5 años, aproximadamente, estudiamos, sin saberlo, un argumento que nos va a acompañar durante toda nuestra vida marcando el camino que debemos seguir.
Nuestro argumento de vida debe de estar en consonancia, por fuerza, en relación, a los argumentos del resto de la familia. Es decir, ocupamos “nuestro sitio” en la familia, un lugar específico, que estaba vacante, no importando si nos gusta o no. La trama que nos toca representar debe ajustarse, de alguna manera, a la del resto de los actores (miembros de la familia) de lo contrario tendremos serios problemas.
Presten atención y recuerden esos momentos en los que usted se ha comportado de una forma “distinta de la habitual” o ha tratado de tener “otra identidad” de la que se espera de usted: ¿no le ha traído problemas? ¿No se ha sentido presionado/a a volver al comportamiento esperado?. En las obras de teatro, cuando los actores “se salen del guión” y meten alguna frase de su cosecha, rara es la vez en la que no son llamados “al orden”, para volver a la senda preestablecida en la que no caben “aportaciones personales” y hay que seguir el guión establecido.
Quizá alguno/a de ustedes pueda pensar que lo dicho hasta aquí es un poco exagerado y que uno tiene en la vida más libertad de funcionamiento y de “hacer su propio camino y guión”. Pruebe a intentarlo y verá la sorpresa que se lleva. No obvie, en ningún momento, que al cambiar, usted también obliga a los demás a cambiar respecto de usted. Cuando se pregunte a sí mismo/a: ¿Quién soy yo?, tenga presente si usted es usted o usted es quien otras personas dicen que es usted (desenmarañar este trabalenguas es vital).
Una vez que el guión ha sido aprendido por nosotros y reforzado por castigos, alabanzas, caricias, malas caras, ejemplos y contraejemplos, vamos a tener una dirección en la vida a la que consideraremos como la única verdad posible.
¿Entonces, no hay salida? Pues depende. La salida está fuera de ese argumento de vida. Se trata de la persona que cuestiona la normativa de esa trama, conoce y reconoce las ideas erróneas que la componen y construye su propio plan de vida con base en sus propios y auténticos deseos alcanzando logros y disfrutándolos, desde y en el PRESENTE.
¿Podemos reescribir nuestro propio guión de vida? Pues otra vez, también depende. Para cambiar algo, primero hay que poder reconocerlo, después aceptarlo y desde ahí avanzar en “reescribir” las escenas, vivencias, sentimientos… Tareas estas nada fáciles porque, no se crea, los demás no van a estar muy por la labor de facilitárselo. Eso en el caso de que no sea usted mismo quien lo boicotee, bajo aquella frase de: “más vale malo conocido que bueno por conocer” o “virgencita, virgencita que me quede como estoy”.
Empezado el cambio, usted debe entender y aceptar que aparecerán emociones desagradables como consecuencia del pasaje de un estado indeseado a uno deseado: confusión y desorientación, cuando confronte las nuevas creencias con las viejas; culpa, por abandonar reprimidos esquemas de familia, lo cual se vive como una traición a LA FAMILIA; angustia, por encaminarse hacia una nueva forma de ver la realidad lo que implica contar con recursos nuevos que, aún, no posee y que posiblemente tenga que buscar en otros sitios en los que antes buscaba las respuestas. Tendrá emociones desagradables pero positivas, eso le indicará que esta inmerso/a en un proceso de cambio.
En el proceso de cambio, estos no se van a desarrollar forma lineal. No se pasa de A a B en forma directa. Es importante que la persona en proceso de cambio de su guión recuerde el desactualizado funcionamiento que llevaba. Si no lo recuerda va a repetir viejas pautas de conducta que le producirán estados de infelicidad. En estos casos creerá que el cambio no es posible y sufrirá momentos de desánimo que lo llevará a cuestionar todo lo que está haciendo como si nada sirviera (guión de vida).
No se lo va a creer, pero es que las viejas pautas de conducta, simplemente por una cuestión de antigüedad, se imponen como queriendo sobresalir sobre las nuevas, las cuales se están aprendiendo y aún están a medio incorporar.
Es importante recordar aquí, que el guión de vida es una filosofía conformada alrededor de un sistema de creencias que, en ocasiones, es muy rígido. Pero de esto ya hablamos en el anterior artículo.
Si quiere algunas pistas, para saber ¿Quién soy yo?, usted mismo puede tomar conciencia de si no está cumpliendo con las pautas de un argumento de vida y viviendo una vida que nada tiene que ver con sus auténticos deseos. ¿Cómo se dará cuenta? Por la repetición de conductas indeseadas, el fastidio, el hastío, la intolerancia, el malhumor, la creencia de que nada sirve, la constante vivencia de frustración, el desgano, la desvitalización, la insatisfacción, la queja constante, la búsqueda de culpables, el reproche y, en ciertos casos, la depresión.
Vivir de acuerdo con lo pautado por otros es vivir una vida supuesta/prestada, es permanecer y transcurrir. Pero salirse de ese argumento no es tarea fácil. Ya vimos, anteriormente, las condiciones esenciales para empezar a vivir la propia vida, pautada por los propios deseos y principios y no por los deseos y principios de los demás. Ahora bien: ¿qué pasa con esos "demás", con esos otros que esperan ciertas conductas de nosotros y les salimos con otras, inesperadas, construidas sobre la base de nuestros propios deseos? Se desorientan, se sorprenden, nos dicen qué distintos que estamos y si la persona está en proceso de coaching le informan que, desde que va a ese coach está peor.
Lo anterior se da por cuanto la red familiar y social que rodea a la persona en proceso de crecimiento ve amenazado su statu quo por los cambios producidos por uno de sus integrantes. Si un miembro puede cambiar significa que los demás pueden también y... ¿dónde termina el cambio? En familias rígidas, estereotipadas, simbióticas, el cambio es amenazante: quieren que todo permanezca igual.
Volviendo a la película a la que hacia referencia al principio de este artículo, en ella se dice, que “hay puertas que conviene abrir, cajas en las que hace tiempo que nadie rebuscaba a fondo”. Abrirnos a nuestros argumentos de vida, rebuscar en nuestras creencias y formas de funcionar. Permitirnos revelar-desvelar y desechar todo aquello que ya no nos sirve o que queremos quitar de en medio para poder seguir avanzando. El coaching es un método que nos puede servir para todo lo expuesto en este artículo.
Permitirnos vislumbrar otras maneras de ser y hacer, más reales con nosotros mismos, más positivas, con sentido… ¿que otra cosa mejor podemos hacer?
Aún nos queda tanto por aprender….
Por ahora, dejaré aquí el tema del guión de vida. Pero permítanme que les haga una última invitación:
Coloquen la película: “Diario de un ejecutivo agresivo” en su aparato reproductor de películas. Siéntense cómodamente frente a la pantalla y dispóngase a pasar 01:34:14 de su tiempo a bucear en su guión de vida, utilizando la película como guía-espejo.
NO SE ARREPENTIRÁ.