you coach

 

nº 30 Noviembre 2010

you coach
ARTÍCULOS

david hernandez¿Y tú qué crees?(2ª Parte).
DAVID HERNÁNDEZ,
director de You Coach!

david@newsyoucoach.com

Ya has identificado tu creencia? Vamos a poner un ejemplo parra trabajarlo: las cosas hay que hacerlas perfectas. No son pocas las personas que arrastran tras de sí esta “carga”. Aplicando algunos de los patrones verbales de Robert Dilts en su libro “El poder de la palabra” procederíamos de la siguiente forma:
Consecuencia (buscamos una consecuencia limitante de la creencia): Pensar que las cosas hay que hacerlas perfectas puede llevarte a un estado de estrés continuo y de insatisfacción
Estrategia de realidad (buscar la base sobre la que argumentamos la creencia): ¿Cómo sabes que las cosas hay que hacerlas perfectas?
Otro resultado (reformular la creencia de un modo menos limitante): las cosas no hace falta hacerlas perfectas siempre, sino hacerlas bien.
Robert Dilts definió más patrones, pero baste lo anterior como una muestra. Una de las características de la creencia es su autoconfirmación, restringen la visión de la realidad para autoconfirmarse.
Así, si pienso que se debe desconfiar de las personas lo argumentaré ante los demás (y sobre todo ante mí) relatando ejemplos de personas que de alguna u otra forma considero que me han engañado  y pensando que constituyen toda la muestra de la población. Los ejemplos de personas de las que sí me fío (amigos, pareja, familia, etc..) no serán “relevantes” para mí, lo argumentaré diciendo que constituyen la excepción que confirma la regla.
Debemos tener cuidado con lo que creemos (¡esto a su vez es una creencia!). Ya que lo que creemos formará nuestra  visión de la realidad. Tendemos a pensar que la realidad es eso que está ahí, frente a nuestros ojos y que captamos a través de los sentidos. Creo (¡de nuevo otra creencia!) que el funcionamiento es al revés: la realidad está configurada antes de mirar hacia fuera y lo que hacemos es tratar de buscar con nuestros ojos aquellos hechos o circunstancias que la confirmen. Podría decirse que nos pasamos la vida tratando de confirmar nuestras creencias. Hace algún tiempo (no recuerdo la fuente) leí algo que me hizo centrarme en esta idea. Las personas entramos en cólera, en crisis e incluso vamos a terapia cuando nuestro modelo del mundo no funciona, cuando nuestras creencias y nuestros valores no se validan. Así por ejemplo me indigna que mi amigo no respete tanto la puntualidad como yo, que ese loco vaya tan rápido con la carretera o que nuestra pareja se abandone profesionalmente y no crea en el esfuerzo como fuente de superación. En un extremo, en un ejemplo más radical, si mi modelo del mundo se parte en dos: por ejemplo creo en la lealtad de mi amigo, pongo las manos en el fuego por él y un día me traiciona, dependiendo de lo nuclear que sea esa creencia para mi (la importancia que le dé en mi vida) puede arrastrar no sólo una decepción, sino  una verdadera crisis existencial  (ha hecho tambalear el mundo en el que creo).

La verdad “objetiva” como tal, no existe. No vamos a encontrarla “ahí fuera” en el mundo “exterior”, sino en nuestro mundo interior, en la peculiar forma en que nuestro cerebro ha formado creencias. En la forma en que nuestras neuronas se transmiten la información.Desde este punto de vista, la verdad es una sinapsis.

 

sergio fernandezPNL para el Coaching.
XAVIER PIRLA, Director Talent Institut

 
www.talentinstitut.com

En nuestras formaciones de Programación Neurolingüística en Talent Institut, cada vez nos llegan más coachs que buscan herramientas adicionales para llevar a cabo su profesión.

En general, han aprendido un buen procedimiento para acompañar a una persona desde un punto inicial hasta un objetivo definido. Pero cuando están delante de un cliente, el uso de preguntas más o menos prediseñadas en busca del famoso “insight” no suele ser tan sencillo como lo prometido.

Es una premisa aceptada en Coaching, y en general en el mundo de la PNL, que el cliente tiene todos los recursos necesarios y que sólo es cuestión que los encuentre con la ayuda (o sin ella) del coach.

La primera confusión procede del hecho que ambas disciplinas tienen una creencia parecida en forma, pero definitivamente no en el fondo. Mientras que en coaching el experto es el cliente, en PNL el experto es el Practicante de PNL.

¿De dónde procede esa diferencia? Bien, el coaching parte de la mayéutica Socrática reformulada magistralmente por los americanos (como siempre) y convertida en un procedimiento para llegar a un objetivo, a diferencia de encontrar la verdad (como en el caso de los griegos). Esa diferencia es substancial, ya que los griegos partían de la convicción que a través de unas premisas ciertas (verdaderas), se podía alcanzar la verdad (la iluminación) de manera deductiva. Hoy en día, y desde la irrupción de Korbyzki y su famoso “El mapa no es el territorio” derivada de su teoría del E-prime, e inspirada en la nueva filosofía derivada del relativismo Einsteniano y de la incertidumbre cuántica (Heisemberg, Schrodinger, Pauli, Dirac, Von Neuman), resulta que no podemos estar seguros de nada y partimos de la base que la percepción subjetiva de la realidad, es la que nos acaba limitando. Es decir, no podemos tener unas premisas de partida completamente ciertas, Entonces,¿Cómo vamos a poder deducir una verdad? Y lo cierto, es que muy probablemente no se pueda.

Volviendo al coaching, la utilización de preguntas para que el cliente llegue a su propia conclusión, parte del principio epistemológico, que el conjunto de creencias que tiene el cliente para llegar a una conclusión diferente y que lo haga avanzar, ya están “instaladas” en su cabeza, simplemente que no las ha ordenado o tenido en cuenta. El coach no puede participar en la introducción de creencias nuevas, y por lo tanto, tiene que confiar que lo anterior sea cierto.

Por definición (si aceptamos como válido que no tenemos acceso a la realidad), un cliente nunca va a poseer todas las creencias necesarias en su cabeza para poder describir la realidad, sino su propia interpretación de ella (que es la que la puede estar limitando). Si es así, parece improbable que una persona a través de un proceso deductivo de preguntas (es decir, a través de unas premisas ciertas, deducir otras) pueda llegar a conclusiones significativas diferentes. Su capacidad de razonamiento se verá limitada por las presuposiciones que toma como ciertas de partida.

Luego, si el cliente lo único que necesita es un empujoncito para hacer algo, probablemente los recursos deductivos del coach a través de preguntas que fuercen ese proceso dentro de la cabeza de la persona, sean suficientes. ¿Pero qué pasa cuando para salir del atolladero, se trata de tener en cuenta nuevas presuposiciones (o creencias)?

No sólo este es un gran inconveniente de los procesos deductivos basados en la mayéutica, sino que la falta de habilidad para modelar (generar descripciones) los sistemas de creencias de los clientes, provoca que se tenga que apelar a la “intuición” para realizar las preguntas. Una buena comprensión de cómo las creencias interactúan en su mente, nos permite ser mucho más precisos en la preguntas que realizamos y mucho más efectivos, reduciendo tiempo y esfuerzos.

Otro gran inconveniente dentro del sistema mayéutico, es creer que el coach no debe ni interactúa (transfiere) a su cliente. No es el objeto de este artículo el realizar un estudio sobre este tema, pero citando a Paul Watzalwick: es imposible no comunicar. Cada una de las preguntas que realiza un coach, contienen presuposiciones implícitas (necesarias para que puedan ser comprendidas) que enfocan al cliente en una dirección u otra, eliminan información, generalizan o asumen conceptos, y todo esto, tiene que ser calculado por el coach, ya que no puede no afectar a sus clientes.

En definitiva, en la parte lingüística hay tres aspectos a tener en cuenta:

· No siempre un proceso deductivo lleva a una conclusión válida.
· El coach debe poder modelar o entender con precisión el conjunto de creencias de sus clientes.
· El coach debe ser consciente de las implicaciones de su propia comunicación.

En próximos artículos ya ampliaré cada uno de estos puntos.

Por otro lado, tenemos que no todas las limitaciones de los coachees (clientes) tiene que ver con sistemas de creencias, sino con sus propias habilidades para procesar la información y llevar a cabo conductas (lo que en PNL se le llaman estrategias mentales).

Si alguien tiene miedo escénico, puede ser por una serie de creencias, pero también por lo que está pasando dentro de su cerebro. Es decir, una estrategia mental que siguiendo una serie de pasos, le lleva a sentirse francamente mal.

Esta es la segunda razón por la que los coachs asisten a nuestros cursos: Herramientas de modelado e intervención para poder generar estrategias nuevas. En este punto, es donde se separan claramente las dos concepciones sobre los recursos del cliente.

En PNL, sí se acepta que el cliente tenga todos los recursos, en el sentido que tiene “la circuitería” y hasta los “programas” necesarios para poder llevar a cabo cualquier conducta, pero no necesariamente sabe cómo combinarlos de manera diferente o reorganizarlos. Para esto, se requiere a un “ingeniero” (no experto en la propia experiencia subjetiva del cliente, pero sí en la estructura de esa habilidades) que pueda describir lo que el cliente hace, y que no le da los resultados esperados, y cómo enseñarle a hacerlo diferente para obtener los deseados. Aquí el “experto” no es el cliente, el “experto” es el ingeniero en la conducta humana y por lo tanto, interviene directamente para “reprogramar” esa estrategia o habilidad del cliente para conseguir resultados más óptimos.

Esto choca frontalmente con el coaching puro, pero no en su esencia, ya que no se trata de interactuar con el contenido (que es lo que no se debería hacer en el coaching) sino con la estructura. Esto permite desencallar procesos, donde la simple actuación sobre el sistema de creencias, no permite una resolución rápida y elegante de la situación del cliente. Una vez vencidos esos prejuicios, los coachs que aprenden ingeniería de la conducta humana (eso es la PNL), entienden las puertas que se les abren a la hora de actuar más efectivamente con sus clientes.

Por otro lado, sólo precisar que no he hablado en ningún momento de técnicas, que es la parte más conocida de la PNL. El motivo es meridiano: si no se modelan primero las habilidades (estrategias) y los sistemas de creencias, de poco sirve intentar aplicar una técnica.

En definitiva, ni la PNL es coaching, ni el coaching es PNL, ni seguramente están el mismo nivel lógico. La PNL es una metodología de modelado, el coaching es un procedimiento. Aunque ambos, puedan en algún momento compartir objetivos parecidos (llevar a un cliente de A a B) la metodología es definitivamente muy diferente, aunque ambas aproximaciones pueden ser complementarias.

 

sheylaComunicación no verbal... lo que nos decimos sin hablarnos
ANNA FORTEA, Coach.

anna.fortea@gmail.com

Las palabras sólo transmiten el 7% de un mensaje, el tono de voz, el 30%, y el lenguaje corporal el 63%. Como veis, la mayor parte del mensaje, es comunicación no verbal. Son como señales inconscientes, pero presentes, ¡y tan presentes! Si nos diéramos cuenta de todas las cosas que nos estamos diciendo sin hablarnos…

Los gestos normalizados son aquellos que utilizamos normalmente para comunicarnos, como cerrar el puño levantando el pulgar para indicar que todo está bien, ponerse un dedo en los labios para señalar que debemos guardar silencio, hacer oscilar la mano hacia ambos lados para indicar la palabra “regular”, etc. Estos gestos, los utilizamos de manera consciente.

Sin embargo, hay gestos que utilizamos de forma totalmente inconsciente y de los que se desprende mucha información. De entre ellos, el que más destaca es la mirada. El reconocimiento de que el ojo es un medio de comunicación y de que la mirada tiene una significación crucial no es cosa nueva, siempre hubo fuertes emociones ligadas a la mirada. Incluso los animales se expresan de este modo.

Mediante el lenguaje de las manos podemos entender muchas cosas ocultas en un mensaje verbal.
Cuando la gente desea ser abierta y honesta, frecuentemente mantiene una o ambas palmas de la mano expuestas a la otra persona.  Cuando los niños ocultan algo, generalmente esconden sus manos detrás de su espalda. Similarmente cuando un adulto esconde algo guarda sus manos en los bolsillos.

Por otro lado, cuando se dirige la palabra a una persona, la posición de las palmas de la mano puede transmitir diferentes mensajes. Con la palma hacia abajo, implica autoridad; con la palma hacia arriba, es un gesto de sumisión sin signo amenaza. Un ejemplo de esto es el saludo nazi, si hubiese sido con la palma hacia arriba, no hubiese impuesto ningún respeto.

La palma cerrada con el dedo apuntando es una suerte de palo con que se lo castiga al oyente. Es el gesto más molesto que se puede hacer para irritar a la contraparte. En algunos países del sudeste asiático es tomado directamente como un insulto. Estadísticamente analizado, los disertantes que utilizan el dedo tienen menos receptividad que los que no lo hacen y son descritos como agresivos y beligerantes logrando un bajo nivel de retención por la audiencia.

La utilización del dedo pulgar cerrando la mano en forma de OK, generará un gesto de autoridad no agresiva. Esto es muy usado por políticos y se vio en la última campaña del presidente Obama. La audiencia los describe como juiciosos y focalizados. Es una buena forma de puntualizar cosas y marcar una firme voluntad.

Estas son algunas pautas que podemos seguir para interpretar lo que nos están diciendo los demás, aunque ya tenemos asimiladas muchas de esas interpretaciones en nuestro subconsciente sin ni siquiera saberlo. Ejecutamos los gestos y los interpretamos sin pararnos a pensar en ello, aunque estoy segura que a partir de ahora os fijaréis más en estos pequeños detalles…

 

sheylaEmpatia.
SONIA HERRERA, Presidenta fundadora de AFAPRETE

www.afaprete.org
Directora del portal www.pre-sos.org


En Septiembre participé como ponente en el II Microtaller para Emprendedores Sociales Bancaja –ULL, en representación de AFAPRETE. A mi lado, un compañero, ya un amigo, Nato, que en Enero terminará de cumplir una condena de más de 11 años.
 
Cuando le pregunté delante de aquellos universitarios con ojos como platos, que era lo que más le gustaba de nuestra Asociación, no dudó “que el personal nos trata como si ellos y nosotros fuéramos iguales”. Me emocioné. Pero ante eso sólo cabe una respuesta: ¡somos iguales!
 
Es cierto que la mayoría de los presos provienen de barrios marginales y familias desestructuradas, no tienen estudios y viven bajo el yugo de la droga. Nada que ver, aparentemente, con los universitarios/as trabajadores y voluntarios de AFAPRETE, instalados en la clase media. Pero, ¿somos por eso diferentes? ¿acaso no sentimos miedo, rabia, y tristeza todos? ¿no sufrimos y tenemos cuentas pendientes con el pasado? ¿no soñamos? ¿no nos tiemblan las piernas al ver pasar a aquel chico/a que tanto nos gusta? ¿no nos encanta una comida y nos asquea otra? ¿no nos sentimos pequeñitos en determinadas situaciones? ¿no lloramos? Una cosa es que hayamos tenido vidas diferentes y, por desgracia, diferentes oportunidades. Eso son sólo circunstancias externas, que aunque importantes, hablan más bien de lo que hacemos, de cómo vivimos, no de lo que somos.
 
 La prueba es la facilidad con la que estos voluntarios/as y trabajadores empatizan con los presos. Empatía ¡que bonita palabra! Esa inteligencia que desborda al cerebro, inunda el corazón y multiplica los sentidos. Esa capacidad para meterse en los zapatos del otro, aunque haya vivido de tal forma que pareciera que ambos, él y tú,  son de planetas diferentes. La empatía nos provee de una clarividencia única, que nos hace entender con todo nuestro ser al que tenemos enfrente.
 
Más allá de los conocimientos indolentes de un libro de texto, existe otra forma de ayudar  a los que nos piden ayuda. Desde la pasión, la honestidad y la comprensión. Entender no es estar de acuerdo. Nosotros no alabamos las cosas que hacen mal los reclusos, ni sentimos pena por ellos. Sólo los entendemos. Es la clave: entender para acertar. Más o menos lo contrario de lo que hace la mayoría de nuestra sociedad: juzgar para equivocarse.

 

sheylaCoaching literario.
MERCEDES GONZALEZ, Asesora literaria.

eldesvandelasletras@yahoo.es
www.eldesvandelasletras.com

¿Un coach?

Comenzaremos definiendo la palabra “coach”. El coach es una persona que se ocupa de que otra enumere sus metas y prepare un plan de viabilidad para conseguir sus objetivos. De esta manera, un coach ayuda a descubrir a un coachee (persona orientada por el coach) su máximo potencial, liberando su creatividad y sus capacidades para llevar a buen término sus proyectos de vida.

 Un coach no es un maestro porque no enseña, sino que ayuda a aprender, tampoco es un consejero porque no ofrece sabios consejos sino una serie de preguntas adecuadas para que sea el coachee quien decida qué le conviene. Un coach es un compañero de camino en tu viaje a tu mundo interior, porque cada individuo lleva dentro de sí misma lo mejor de su persona. Ahorraremos tiempo si antes de lanzarnos al vacío en la búsqueda de sueños aprendemos a definir cuáles son esos sus sueños y si nos conviene o no esforzarnos por atraparlos.
 
Coaching

El coaching no es una técnica descubierta en nuestros tiempos. Sócrates lo practicaba a diario con sus discípulos empleando para ello la mayéutica, el arte de dar a la luz. Lograba que fueran sus discípulos quienes averiguaran las respuestas a sus preguntas mediante una serie de preguntas bien confeccionadas. “El arte de saber preguntar”.

En las sesiones de coaching, el coach mantiene conversaciones con el coachee en las cuales, en principio, se descubren las necesidades del coachee, se analizan y se elabora una lista de objetivos para marcarse una meta a medio plazo y elaborar un plan de viabilidad hacia la consecución de dichos objetivos. Para ello, se debe crear un vínculo de confianza entre coach y coachee. Imprescindible para romper con la censura. Se trata de analizar nuestro mundo interior para dar a la luz a nuestra verdadera personalidad. Sin confianza no hay acuerdos y sin acuerdos no existe el coaching. Los acuerdos, por supuesto, los marcará el coachee, quien deberá marcarse un ritmo adecuado para cubrir sus necesidades y potenciar sus capacidades, pero deberá permitir que el coach le oriente mediante una serie de entrevistas y ejercicios en las que, de nuevo el coachee, descubrirá sus limitaciones y sus permisas.

Cuando llegamos a descubrirnos, nadie mejor que nosotros puede saber qué queremos, qué nos conviene y cómo lo queremos y, lo más importante, qué plan de acción llevaremos a cabo para la consecución de nuestros deseos. Para ello, es imprescindible que reconozcamos nuestros sueños, que los nombremos y comprobemos que son viables y no forman parte de la utopía de nuestras emociones. Una vez sepamos qué es lo que queremos, deberemos dotarnos de los medios y los recursos necesarios para comenzar a elaborar un plan de acción. Todo ello de la mano de nuestro coach pero, siempre conscientes de que seremos nosotros quienes marquemos nuestros objetivos.
 
Escritor
 
Definimos ahora la palabra escritor, tarea complicada si no sólo nos limitamos a su descripción según el Diccionario de la Real Academia.  Según el diccionario: escritor es una persona que escribe. Autor de obras escritas o impresas. Cierto pero además, el escritor es una persona creativa y creadora que necesita de las palabras para expresar sus ideas. El escritor alimenta su vocación con palabras, se nutre de las palabras. Para el escritor, escribir es una forma de vida.

Pero, en la mayoría de los casos el escritor necesita potenciar su creatividad y marcarse un ritmo. Debe reconocer la voz interior que le va dictando, organizar sus ideas y planificar su proyecto literario. Para lograr sus objetivos deberá ser consciente de que le espera un duro camino. Necesita conocer la técnica, las herramientas del escritor, tendrá que leer muchos libros y escribir infinidad de borradores. Esta tarea puede llevarla a cabo de manera autodidacta pero, ¿qué pasa cuando los fantasmas del bloqueo se enfrentan al escritor? Aunque el escritor siempre se representa como una figura solitaria que se evade del mundo para vivir aquel que existe en su interior, la verdad es que la mayoría de los escritores han sido arropados a lo largo de su carrera por un guía, un maestro o, en este caso, un coach literario.

El papel del coach literario se basa en desarrollar las capacidades del escritor, ampliar su creatividad, motivar su inspiración y orientarle para que plasme sobre el papel, y con acierto, sus ideas. De manera que pueda representar su mundo interior de forma palpable y visible. El coach ayudará al escritor a organizar sus ideas, pulir sus escritos y acompañarle en su momento creativo hasta formalizar su vocación introduciéndole en el difícil mundo de las letras.
 
El coaching es una revisión creativa de la vida a la luz de tus intenciones. Apoya de una forma respetuosa a las personas a conseguir lo mejor de su vida y de ellos mismo. Contribuye a que cada individuo llegue a ser lo mejor que puede ser.
Joseph O’Connor.
 
Coaching literario

El coach literario es un orientador, un compañero de viaje, un amigo que ayuda a otro en la consecución de sus objetivos desarrollando al máximo su rendimiento en determinado campo o área de su vida. En este caso, el campo de la literatura.

Conviene que el coach se comprometa con el escritor antes de que éste último comience a expresar sus ideas. Es decir, antes de comenzar con la ardua tarea de escribir. Primero, el coach ayudará al coachee a valorar si la idea que quiere desarrollar es viable. Seguidamente, le orientará para comenzar con el desarrollo de esta idea de manera que quede reflejada en el papel de forma clara, concisa y acertada. El coachee, con ayuda de su “entrenador”, deberá realizar un ejercicio de reflexión para asegurarse y elegir con acierto sobre qué desea escribir y cómo pretende llevarlo a cabo.

Primero se deberá crear un ambiente de sinceridad entre coach y coachee para, seguidamente, comenzar con la búsqueda de ideas. Más tarde, el coachee responderá a las preguntas claves de su entrenador y comenzará a esbozar los primeros borradores. Entonces el coach hará a su vez el papel de lector y le aportará su punto de vista objetivo empleando para ello, y como siempre, su sinceridad y su maestría.

El coach acompañará en todo momento al coachee literario hasta lograr sus objetivos. Estará presente en los momentos en que las musas vengan y le dicten al oído al escritor como en aquellos otros en que los fantasmas del bloqueo se le representen. Deberá motivarle, orientarle y ofrecerle una serie de herramientas que le ayudarán a pulir su oficio y a “ahuyentar” a esos fantasmas, que no son más que disfraces de la excusa. El coachee deberá adquirir un compromiso consigo mismo y conseguir unos hábitos y una costumbre de trabajo para que su proceso llegue a buen fin.

Una vez que el coachee consiga finalizar su obra literaria, el coach seguirá acompañándole en su proceso de promoción y divulgación, tanto del escritor como de su obra.

 

sheyla¿Orientación y Coaching?.
SARA USERO, Psicóloga, orientadora social y alumna de la Certificación Profesional de Coaching de International Coaching School

sarapsico.ub@gmail.com

Cada día me siento frente a una persona que viene a verme para que “le oriente” para que le informe de todo lo novedoso en cuanto a empleo y para que le guíe en lo que tiene o debe hacer...pero ¿Quién soy yo para eso?

Orientar puede parecer sencillo pero desde luego no lo es, lo fácil es realmente decirle a cada uno lo que tiene que hacer, sin embargo eso no es orientación…Yo diría que la orientación es el arte o la sabiduría de abrirle un abanico de posibilidades a la persona que tienes delante con el fin de que pueda elegir, ofreciéndole a la vez autonomía para que desde el primer momento conozca donde está la información, los recursos, los servicios que antes no sabía cómo encontrar.

Iniciando mi estudio de Coaching empiezo a reflexionar sobre todas las similitudes que puede haber entre éste y el mundo de la Orientación Laboral y de las características que orientador/coach pueden compartir. El orientador informa, sugiere, recomienda, abre puertas y define junto al interesado, un camino o itinerario a seguir para alcanzar sus objetivos y le va acompañando en cada paso para acercarle a su meta.

Del coach aún no me atrevería a hablar…sin embargo sé que a través de sus preguntas motivará a la persona a entrar en acción y a iniciar un camino con un objetivo claro, me asalta entonces una pregunta… ¿Hablamos del mismo camino en la Orientación y en el Coaching?

Sin duda, la expresión “todos los caminos llevan a Roma” tiene su sentido, desde aquí yo diría que tanto Coaching como Orientación pretenden conseguir con la persona interesada una mejora en su calidad de vida, ya sea profesional o personal, y para ello cada una utiliza sus propios medios y herramientas, pero el fin que buscan hace que ambas se puedan fusionar y complementar en algunos momentos, llegando a ser si cabe, aún más fuertes en su unión…

 

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Frase del mes:


"Solo hay dos cosas que podemos perder: el tiempo y la vida, la segunda es inevitable, la primera imperdonable."

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