José Morgado Nisa
morgadonisa@gmail.com
www.sembrandocoaching.blogspot.com

Guiones y Creencias
¿Es usted de los que, cuando quiere cambiar en algo, se tropieza con impedimentos internos que no consigue descifrar claramente?. ¿Acaso es de aquellos que creen que hay “un algo” interno que le guía en la forma en la que piensa, siente y hace las cosas?. Para responder a estas dos preguntas, empezaremos por hablar de “guiones” y “creencias”, que sin ser la misma cosa, van muy de la mano en nuestras vidas.
Un guión es un plan sobre la propia vida, que está hecho con las imágenes que nos reflejan los demás, siendo en la infancia donde vamos confirmando las primeras conclusiones sobre nuestra identidad. Serán estas “conclusiones prematuras”, las que irán conformando nuestro guión de vida.
Las creencias son ideas que consideramos verdaderas (uno cree que lo que piensa es verdad). Son siempre subjetivas y pueden ser externas, cuando están originadas en explicaciones dadas por otras personas para la justificación y comprensión de ciertos fenómenos. Por ejemplo: cuando hace sol, siempre es buen tiempo. E internas, cuando surgen de nuestro propio pensamiento y convicción: soy una persona buena/mala.
¿Puede un coachee proyectar en el coach lo que ha podido vivir en sus relaciones anteriores con personas significativas? ¿y viceversa?. Habrá que ser muy cuidadosos y prudentes con estos temas cuando se realice una sesión de coaching. El coach deberá mantenerse siempre a la escucha, atento al guión que le muestra el coachee y muy atento a las creencias propias en las que se sustenta él mismo. Máxime cuando, lógicamente, el coach también tiene su propio “guión de vida” y sus creencias.
Habrá que realizar un análisis de esas posibles “proyecciones mutuas” y experimentar vivencias nuevas y reparadoras, lo cual retará las convicciones emocionales profundas largamente arraigadas e incentivará la toma de nuevas decisiones y conclusiones, actualizadas con los conocimientos, la experiencia y las evidencias que el cliente tiene en si AQUÍ y AHORA.
Según Erskine, los guiones de vida: “son un grupo complejo de patrones relacionales inconscientes basados en reacciones fisiológicas de supervivencia, conclusiones de la vida implícitas y decisiones explícitas formadas bajo estrés en cualquier momento de desarrollo, que inhiben la espontaneidad y limitan la flexibilidad en la resolución de problemas, el mantenimiento de un estado saludable y la manera de relacionarse con las personas”.
Eric Berne, afirmaba que: “la mayoría de personas actuamos siguiendo un guión de vida, independientemente de si nos sentimos o no identificados con el personaje asignado. La voluntad de generar cambios en uno mismo y en las circunstancias es la vía para escribir nuestra propia historia”. Y es aquí, donde el coaching puede ayudar y mucho a que seamos nosotros mismos “nuestros propios guionistas”, reescribiendo el guión personal, tomando conciencia de los elementos condicionantes y de los deseos legítimos, según los que queremos vivir nuestras vidas.
Los elementos del “guión de vida” son, de manera destacada:
.- Los mandatos: hacen referencia a las prohibiciones o inhibiciones en el comportamiento cuando se es niño/a. Está, en relación directa con los deseos, temores y/o enojos de las figuras parentales. Llegan, principalmente, de forma no verbal a base de ser repetidos en la infancia por los padres, madres y/o personas que tienen una fuerte influencia emocional en el niño/a.
.- Las atribuciones: son las que “le dicen” al niño/a lo que debe de hacer o lo que debe de ser. Cargan a la persona con aquello que se puede esperar o se desea que sea (“eres como tu tío”, “eres igual que el abuelo”, “eres bueno, malo, torpe, guapo, feo” etc.). Las atribuciones son etiquetas que, a base de repetición, moldean la identidad del niño que busca ser amado, protegido y reconocido.
Cuando realizamos coaching, ya sea como coach o como coachee, no será bueno obviar estos aspectos de las personas, ya que pueden llegar a ser verdaderos obstáculos en el camino de la búsqueda y consecución de los objetivos. Además, si no se abordan o se llevan a “la zona consciente”, pueden boicotear e incluso llegar a imposibilitar los cambios. Se trata de facilitar la emergencia y el establecimiento de patrones nuevos de pensamiento, sentimientos, conductas y formas de contacto personal en el AQUÍ y AHORA.
Los guiones más persistentes y difíciles de modificar no están formados por los recuerdos explícitos, sino por un compuesto de conclusiones y experiencias implícitas y reacciones somáticas de supervivencia. Muchas de las veces se manifiestan a través de las reacciones corporales, pequeños gestos y micro-movimientos, patrones relacionales no explicables y “la transferencia” en las relaciones, tanto cotidianas como con el coach o con el coachee.
Las creencias sobre lo que nos rodea y sobre nosotros mismos, van a determinar, en buena medida, como será nuestra satisfacción futura. Las creencias van a marcar nuestro camino como luces que brillan y que nos indican cual va a ser nuestro destino predeterminado por ellas.
Las creencias, al igual que los guiones de vida, debemos de mirarlos en coaching como elementos que han tenido y tienen “una función” en la forma de pensar, sentir y hacer de las personas. Debemos ser “curiosos” en su estudio y respetuosos con los cambios que el coachee quiera realizar, posibilitando su “crecimiento”.
El modelo elaborado por Robert Dills (niveles neurológicos), nos dice que para que un proceso de coaching sea lo más efectivo posible, este debe de estar orientado al cambio en “los niveles superiores”, ya que estos cambios actuarán como “disparadores” de un cambio en “los niveles inferiores” (capacidades, conductas, reacciones con el entorno). Los cambios de creencias producen grandes y profundos cambios internos y en el guión de vida en el presente orientado al futuro. Las nuevas creencias potenciadoras apartan, oscurecen y arrinconan a las “limitantes”, que se debilitarán. Seremos más conscientes que nunca que “el mapa no es el territorio” y de que: “del dicho al hecho, muchas veces lo que hay es una creencia”.
Tanto el guión de vida como las creencias, son algo muy arraigado en las personas y por tanto algo a abordar y no pasar por alto en los procesos de coaching ya que, como decía al principio, pueden entorpecer los procesos y no dejarnos ver claramente a que se debe el “no avance”. Trabajar estos dos conceptos evitará resistencias y rechazos y nos acercará al cambio.
¿Desea usted conocer su guión de vida? ¿Quiere usted cambiar creencias limitantes por otras potenciadoras? ¿Le parece interesante abrirse a otras posibilidades y “mudar” esa piel que ya no necesita?
En el camino del coaching nos encontraremos, caminando hacia una vida con mejores valores positivos y creencias que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos más sentidos modificando a nuestro favor los guiones de vida personales.