LOS MIEDOS DE COMUNICACIÓN
Hace bastante tiempo que practico como rutina no leer la prensa; no escuchar las noticias y mantener el televisor apagado mientras estoy en casa. Esta situación, lejos de aislarme del mundo me ha conectado de manera real con los acontecimientos cotidianos. Ahora soy yo quien elige dónde enfoco mi atención y cómo interpreto los asuntos diarios. Resulta realmente mágico observar desde una actitud serena las informaciones que necesito recibir. Desde que practico esta forma de informarme, vivo en un mundo de alegría, paz, tranquilidad y armonía. Lejos han quedado los conflictos de diversa índole, las guerras inútiles y las batallas del miedo, el desprecio y la desesperación de los denominados “medios de comunicación”.
Carmen Chávez