Sonia Arcos, economista, colaboradora de la Fundación Sauce, redactora de You,Coach! y alumna de la Certificación Profesional de International Coaching School.
sonia.arcos@gmail.com
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EL DESEO DE SEPARACIÓN
¿Cuántas veces has dicho, pensado e incluso gritado “¡dejadme sólo!”? O también, “yo no soy como el resto, soy especial”, o cuándo te sientes por encima de los demás en algún aspecto. Todos estos pensamientos provienen de lo que El método Sedona define como El deseo de separación.
Cuando queremos estar separados sentimos que no deseamos pertenecer a nada ni nadie, o que necesitamos mantener una identidad separada.
Entre los sinónimos de deseo de separación están el deseo de estar solo, de rechazar, de menospreciar, de destacar, de ser especial, de marginarse, de apartarse y de desconectar. Cuando soltamos el deseo de estar separados, nos sentimos más capaces de unirnos a los demás, conectar con ellos, sin perder nuestra singularidad.
El opuesto al deseo de separación es el deseo de unión, e implica todo lo contrario, es decir, “no quiero estar solo”. Cuando queremos ser uno, sentimos el deseo de pertenencia, o como si
necesitáramos eliminar nuestra identidad separada y fundirnos con los demás, o con todas las demás cosas. Las personas que han seguido caminos espirituales suelen estar muy motivadas por este deseo.
Cuando buscamos con ansia cualquier excusa para no estar solos, no estamos en equilibrio. Al soltar el deseo de unión lo que provocamos es que nos sentimos en paz con nosotros mismos, sentimos la unión con nosotros mismos y no buscamos fuera con desesperación algo que pueda llenar nuestra soledad interior. La cual solemos llenar a través de un ritmo frenético de actividad en nuestras vidas, a través de relaciones con personas con las que al final realmente no queremos ni estar, con la comida, el sexo, el tabaco, las adicciones suelen estar llenando esa sensación de soledad.
Ejemplos de cómo buscamos la separación serían la persecución del éxito para diferenciarnos de los demás, el estar con un grupo de gente y pasar a otra habitación, juzgando a las personas, etc. Piensa de qué forma tú buscas la separación en tu vida diaria, recuerda que puede ser una sensación de “dejadme sólo” o de “yo soy mejor o diferente que el resto”.
Ejemplos de cómo buscamos la unión serían a través de la meditación, hablando por teléfono, a través del sexo, etc. Piensa en ejemplos de cómo la buscas tú, en este caso lo que buscaríamos sería no sentirnos solos, también son formas de cómo llenamos esa sensación de insatisfacción interna que proviene de no sentirnos unidos o bien con nosotros mismos.
Una vez hemos hecho conscientes estas situaciones y hemos conectado con las emociones y sensaciones que nos provocan es el momento de liberarlas. Empieza por acomodarte y centrar la atención hacia tu interior. Recuerda que puedes provocarte el bostezo para liberar la emoción.
¿Podrías aceptar el sentimiento ACTUAL y comprender que está bien?
Recuerda una situación de tu vida en que te sintieras solo o quisieras que los demás se alejaran de ti, alguna ocasión en que se despertara tu deseo de separación o de unidad.
¿Podrías aceptar en tu conciencia este sentimiento de deseo de separación o de unidad? ¿Podrías soltarlo?
Ahora, concéntrate en la misma situación o en otra en que sintieras el deseo de «dejadme solo» o que añoraras la separación o la unidad. ¿Podrías aceptar este deseo de separación o unidad?
Luego, ¿lo podrías soltar?
Repite los pasos anteriores tantas veces como te apetezca, y luego sigue adelante.
¿Podrías soltar el deseo de estar separado o de ser uno?
Una vez más, deja que el sentimiento del deseo de separación o de unidad entre en tu conciencia.
¿Podrías soltarlo?
Recuerda que los deseos son sistemas de creencias, programas que empleamos para hacer funcionar nuestra vida. Por consiguiente, experimentamos unos pensamientos, unos sentimientos y unas conductas recurrentes. Cuando deseas la separación, es posible que pienses: «Realmente soy especial», o, si deseas la unidad: «Estoy completamente solo, apartado de todo lo que me importa de verdad». Te puedes sentir aislado, solo o rechazado. Es posible que simplemente te sientas marginado, perdido o insatisfecho con lo que te rodea.
Piensa en lo que haces cuando te sientes como si quisieras ser uno: un pensamiento recurrente, una acción que emprendas, o un sentimiento. ¿Podrías aceptar de verdad todo esto en tu conciencia?
Luego, ¿podrías soltar este sentimiento de deseo de separación, o de ser uno, del que surge esa tendencia?
Repite el paso anterior cuatro o cinco veces, soltando las imágenes que te lleguen a la mente.
Observa cómo ahora, después de liberar, te sientes mucho más unido y cómodo, esa es la sensación de equilibrio interior que debes tomar como referencia y que has de sentir todos los días de tu vida.