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nº 27 Agosto 2010

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DE ADENTRO HACIA FUERA

revolutionay roadSonia Arcos, economista, colaboradora de la Fundación Sauce, redactora de You,Coach! y alumna de la Certificación Profesional de International Coaching School.
sonia.arcos@gmail.com
www.fundacionsauce.org

metodo

EL DESEO DE SEGURIDAD

Esta semana os voy a hablar del tercero de los deseos que define el método Sedona. Los deseos según los define el método sedona, son sistemas de creencias, programas que empleamos en nuestras vidas para hacer que funcionen. Son comportamientos que habitualmente hemos copiado, aprendido o heredado de nuestro entorno, y los usamos porque nos cumplen una función en nuestra vida. No son malos para nosotros hasta que los beneficios que obtenemos con ellos son inferiores a los inconvenientes.

Todos los comportamientos que voy a enumerar a continuación los utilizamos para sentirnos seguros en nuestras vidas.

Cuando deseamos la seguridad es porque pensamos que algo malo puede ocurrir, o que nos estamos equivocando al tomar una decisión, y nos vamos a equivocar. Nos sentimos asustados, amenazados o fuera de control, incluso paralizados. Vemos la vida como si fuera una lucha por la supervivencia. Evitamos asumir riesgos. Y siempre estamos preparados para asumir el próximo desastre.

Como no queremos sentirnos así, iniciamos una serie de comportamientos destinados a evitarlo, como por ejemplo:

  1. Programar en exceso nuestras vidas. Cuántas veces has llenado tu agenda de actividades y compromisos que al final parecen hasta absurdas. Muchas veces lo hacemos porque eso nos da seguridad
  2. Luchar cuando no hay nada contra lo que luchar. Nos sentimos en alerta y vemos a cualquiera como un posible enemigo.
  3. Vigilar obsesivamente. A muchas madres les pasa con sus hijos.
  4. Preservar en exceso el estado actual de las cosas. Preferimos quedarnos como estamos a dejar que se produzca cualquier cambio en nuestras vidas.
  5. Apegarnos a personas o situaciones que no nos convienen o no nos hacen sentir bien.
  6. Contratantando pólizas de seguro, ahorrando dinero, trabajo estable, etc….

 

Piensa en algún comportamiento de tu vida habitual destinado únicamente a proporcionarte seguridad, y que no te reporte ningún beneficio más a ningún nivel.

Si empiezas a soltar el deseo de seguridad podrás sentirte más seguro y tranquilo por ti mismo. Tu seguridad no dependerá ni de los demás ni de las cosas que te rodean. Y empezarás a dejar de hacer ciertas cosas y a necesitar a determinadas personas.

Para empezar el proceso de soltar relájate y centra tu atención en tu interior.

¿Podrías aceptar el sentimiento actual y comprender que está bien?

Recuerda alguna situación en la que te sentiste en peligro o amenazado. Hazte las siguientes preguntas y provócate un bostezo para liberar la emoción:

¿Podrías aceptar en tu conciencia el sentimiento de desear seguridad?
¿Podrías soltarlo?
¿Podrías dejar que se liberara el sentimiento de desear seguridad?
¿Podría soltarlo?

¿Podrías, ahora, dejar que surgiera de nuevo la sensación de desear seguridad?
¿Podrías sumergirte en el núcleo del deseo de seguridad o supervivencia?
¿Sabrías profundizar más aún?
¿Y aún más?
¿Y un poquito más?
Si sigues observando cualquier resto de deseo de seguridad o supervivencia en este momento, ¿podrías liberarlo?

Repite este proceso todas las veces que sean necesarias. Al finalizar descansa y conecta con la seguridad interior que se ha generado.

 

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Frase del mes:

"Nuestra cabeza es redonda para permitirle al pensamiento cambiar de dirección."

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