you coach

 

nº 25 Junio 2010

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DE ADENTRO HACIA FUERA

revolutionay roadSonia Arcos, economista, colaboradora de la Fundación Sauce, redactora de You,Coach! y alumna de la Certificación Profesional de International Coaching School.
sonia.arcos@gmail.com
www.fundacionsauce.org

metodo

EL DESEO DE CONTROLAR

En las próximas cuatro entregas vamos a analizar los cuatro deseos básicos sobre los que se basan todas los estados emocionales que expliqué en el capítulo anterior. Estos conceptos pueden parecer confusos al principio, pero te recomiendo que lo tomes con tranquilidad.

¿Alguna vez te has cazado pensando “Esto tiene que ser como yo digo”?

Cuando deseamos controlar, sentimos que no tenemos control alguno, y cómo si tuviéramos que actuar para recuperarlo. Sinónimos de del deseo de control son la resistencia y el deseo de cambiar, además del deseo de comprender, manipular, impulsar, arreglar, obligar, hacer las cosas como nosotros decimos, tener razón y ser el primero, entre otros.

A medida que soltamos el deseo de controlar, sentimos que controlamos mejor las cosas. Y que incluso todo empieza a arreglarse solo sin ningún esfuerzo por nuestra parte. De hecho, cuanto más queremos controlar las cosas, más resistencia estamos ejerciendo y peor nos sale todo.

Cuando empieces a soltar el deseo de cambiar o controlar las  cosas de tu vida, verás que aceptas aquello que no puedes cambiar, que cambias lo que procede cambiar y que te preocupan mucho menos las cosas que escapan a tu control.

Incluido en el deseo de controlar encontramos su opuesto, el deseo de ser controlado. Si nos motiva el opuesto añoramos tener a alguien a quien culpar o que asuma la responsabilidad de nuestra vida y nuestros sentimientos. Queremos que se nos diga lo que tenemos que hacer. Preferimos seguir que dirigir, es una sensación de debilidad y dejadez, como si dijeras: “Quiero ceder mi poder”. Nos tienen que dar permiso para cada cosa que hacemos.

Para trabajar este deseo vamos a hacerlo de dos formas, primero por escrito y luego liberando a través de unas preguntas.
Para empezar a ser consciente de cómo influye el deseo de controlar en nuestras vidas coge papel y lápiz, haz dos columnas en una hoja en blanco, la primera Cómo intento controlar, y la segunda Cómo intento ser controlado. Este proceso te ayudará a ser consciente de qué acciones provienen de tu deseo de controlar.

Las preguntas que nos haremos para soltar el deseo de controlar y su opuesto, el deseo de ser controlado son las siguientes. Recuerda sentir la sensación, aceptarla y soltarla provocándote el bostezo:

¿Podría aceptar la sensación de desear controlar? SI/NO, se libera igualmente.
¿Podría dejar que se liberara?
¿Tienes ahora mismo la sensación física de que deseas controlar o cambiar? ¿En qué parte de tu cuerpo?
¿Podrías soltar el deseo de cambiarla?
Busca algo en tu vida que te gustaría controlar:
¿Podría soltar el deseo de cambiar eso?
¿Podría soltar ahora?
¿Podría aceptar esa tendencia  o cualquier acción que proceda del deseo de controlar?
Si eres consciente de que sigue habiendo cierto deseo de controlar, ¿podrías hacer qué desapareciera ahora?

En las próximas cuatro entregas vamos a analizar los cuatro deseos básicos sobre los que se basan todas los estados emocionales que expliqué en el capítulo anterior. Estos conceptos pueden parecer confusos al principio, pero te recomiendo que lo tomes con tranquilidad.

¿Alguna vez te has cazado pensando “Esto tiene que ser como yo digo”?

Cuando deseamos controlar, sentimos que no tenemos control alguno, y cómo si tuviéramos que actuar para recuperarlo. Sinónimos de del deseo de control son la resistencia y el deseo de cambiar, además del deseo de comprender, manipular, impulsar, arreglar, obligar, hacer las cosas como nosotros decimos, tener razón y ser el primero, entre otros.

A medida que soltamos el deseo de controlar, sentimos que controlamos mejor las cosas. Y que incluso todo empieza a arreglarse solo sin ningún esfuerzo por nuestra parte. De hecho, cuanto más queremos controlar las cosas, más resistencia estamos ejerciendo y peor nos sale todo.

Cuando empieces a soltar el deseo de cambiar o controlar las  cosas de tu vida, verás que aceptas aquello que no puedes cambiar, que cambias lo que procede cambiar y que te preocupan mucho menos las cosas que escapan a tu control.

Incluido en el deseo de controlar encontramos su opuesto, el deseo de ser controlado. Si nos motiva el opuesto añoramos tener a alguien a quien culpar o que asuma la responsabilidad de nuestra vida y nuestros sentimientos. Queremos que se nos diga lo que tenemos que hacer. Preferimos seguir que dirigir, es una sensación de debilidad y dejadez, como si dijeras: “Quiero ceder mi poder”. Nos tienen que dar permiso para cada cosa que hacemos.

Para trabajar este deseo vamos a hacerlo de dos formas, primero por escrito y luego liberando a través de unas preguntas.

Para empezar a ser consciente de cómo influye el deseo de controlar en nuestras vidas coge papel y lápiz, haz dos columnas en una hoja en blanco, la primera Cómo intento controlar, y la segunda Cómo intento ser controlado. Este proceso te ayudará a ser consciente de qué acciones provienen de tu deseo de controlar.

Las preguntas que nos haremos para soltar el deseo de controlar y su opuesto, el deseo de ser controlado son las siguientes. Recuerda sentir la sensación, aceptarla y soltarla provocándote el bostezo:

¿Podría aceptar la sensación de desear controlar? SI/NO, se libera igualmente.
¿Podría dejar que se liberara?
¿Tienes ahora mismo la sensación física de que deseas controlar o cambiar? ¿En qué parte de tu cuerpo?
¿Podrías soltar el deseo de cambiarla?
Busca algo en tu vida que te gustaría controlar:
¿Podría soltar el deseo de cambiar eso?
¿Podría soltar ahora?
¿Podría aceptar esa tendencia  o cualquier acción que proceda del deseo de controlar?
Si eres consciente de que sigue habiendo cierto deseo de controlar, ¿podrías hacer qué desapareciera ahora?

 

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