MARÍA ANGELES BENITEZ,
Directora Troa Librerías Ideas.
mabenor@hotmail.es
SEÑORA DE ROJO SOBRE FONDO GRIS
Ante todo quiero aclarar un punto con respecto al nombre de esta sección. La he denominado Mis clásicos y esto puede llevar al lector a erro, porque incita a pensar o evoca a los clásicos greco-romanos o a autores enmarcados en la llamada época clásica de la literatura universal.
No va a ser así, pues me acojo a la teoría de clásicos de Italo Calvino: clásicos son esos libros de los cuales se suele oir decir: “estoy releyendo” y nunca “estoy leyendo”.
Porque clásico también es el libro que ejerce o ha ejercido influencia en mi persona, que no me es indiferente y que de algún modo me define o bien en relación o bien en contraste con él.
Porque clásico es aquel libro que con los años – y no necesariamente han de ser muchos – sigue encontrando lectores que lo disfrutan y recomiendan a otros.
Así es que voy a ir recomendando, animando a leer aquellos libros que en mí han dejado impronta por una razón u otra.
Y para comenzar quiero hacer un pequeño homenaje a uno de los grandes autores españoles fallecido recientemente, Miguel Delibes (1920-2010).Su obra Señora de rojo sobre fondo gris según los críticos literarios tal vez no sea su mejor obra, pero sí una de las que he leído que más me han hecho reflexionar.
La obra es un largo monólogo en el que el protagonista, un pintor famoso – en lo personal padre de familia numerosa y abuelo feliz; sumido en una grave crisis creativa en lo profesional – se dirige a una de sus hijas rememorando los últimos tiempos de la vida de su mujer.
De una manera sobria y realista, con elementos autobiográficos, evoca el amor por ella, a la vez que manifiesta el dolor por su pérdida, ya que ésta fallece en el postoperatorio de una intervención para extraerle un tumor benigno. Se podría decir que cuando el amor es verdadero y profundo, la separación “definitiva” hace que los recuerdos, las vivencias que se tienen de otra persona son positivos e incluso los defectos pierden valor y adquieren tintes de virtud, idealizando su personalidad.
Aquellos que han pasado por esta experiencia, fallecimiento de padres, amigos… comprenderán y se identificarán con el protagonista.
Una de las ideas que está latente a lo largo del libro: “su sola presencia me inspiraba “, me hizo pensar de manera totalmente egoísta ¿alguien me recordará así?
Después al terminar de leer el libro caí en la cuenta que para que eso sucediera tendría que ser como “la señora de rojo”: una persona alegre, que irradiaba paz a su alrededor, que siempre pensaba en los demás antes que en sí misma y por lo tanto su comportamiento se adecuaba a esa premisa. Luego pensé ¿recordaré así a las personas a las que quiero, a aquellos que están en mi entorno?. Y la respuesta vino a ser más o menos la misma. En cualquier relación – da igual del tipo que sea – siempre es cosa de dos, por lo tanto mi actitud, entrega y cariño con respecto a ellos influirá en el resultado final al igual que la suya