Sonia Arcos, economista, colaboradora de la Fundación Sauce, redactora de You,Coach! y alumna de la Certificación Profesional de International Coaching School.
sonia.arcos@gmail.com
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En esa segunda entrega voy a hablar de los nueve estados emocionales que define el Método Sedona.
Durante todo el día, podemos pasar por cualquiera de los siguientes estados: apatía, pena, miedo, deseo, ira, orgullo, coraje, aceptación y paz.
A medida que vamos liberando estas emociones totalmente superficiales entramos en un estado de paz en el cual nada nos perturba. Este ha de ser nuestro estado natural, y cuando lo experimentemos por primera vez después de una liberación, nuestro objetivo ha de ser mantenerlo el mayor tiempo posible, y en cuanto salgamos de él, volver a liberar para sentirlo de nuevo.
Cuando liberamos, además descubrimos nuestra intuición. Después de liberar podemos hacer caso de todas las intuiciones que nos vengan porque serán limpias y totalmente libres de emoción. Cuanto más liberes, más intuitivo serás.
Es importante que seamos capaces de identificar en qué estado emocional nos encontramos en cada momento. El método define una serie de adjetivos relacionados con cada uno de los nueve estados emocionales, para que sepamos identificarlos rápidamente y sepamos qué emoción es la que tenemos que soltar.
Os animo a que leáis la explicación de cada estado emocional, y recordéis la última vez que os sentisteis así y liberéis la emoción a través de estas preguntas:
¿Sabrías aceptar este sentimiento lo mejor que puedas?
¿Sabrías soltarlo?
¿Lo soltarías?
¿Cuándo? AHORA
No importa si mentalmente contestas sí o no, liberas igual. Recuerda que cuando le dices a tu mente AHORA, puedes provocarte un bostezo para que esa orden mental que le has dado a tu cerebro se materialice en algo físico (a mi me funciona muy bien así, pero puedes encontrar otra forma). A veces también el ojo empieza a lagrimear o tenemos mucosidad y hemos de sonarnos, todos esos síntomas indican que estás liberando.
Voy a describir brevemente cada uno de los estados para que vayáis liberando sobre cada uno de ellos, esto va a constituir una gran limpieza emocional, cuyo resultado notaréis al momento.
Apatía
Cuando sentimos apatía nos sentimos muy pesados y sin ganas ni fuerzas de hacer nada. Estamos entumecidos y sólo pensamos en el fracaso. Es la primera emoción a liberar para poder ponernos en marcha en la vida. Algunos de los adjetivos relacionados con este estado: abrumado, agotado, aletargado, condenado al fracaso, deprimido, derrotado, perezoso, no importo, indiferente.
Pena
Cuando sentimos pena necesitamos que alguien nos ayude ya que pensamos que solos no podremos lograrlo. Sólo podemos pensar en lo mucho que sufrimos, en lo que hemos perdido y en si podemos conseguir que alguien nos ayude. Después de liberar la apatía solemos conectar con estados de pena. Adjetivos relacionados son: a nadie le importo, abandonado, abatido, atormentado, desesperación, impotente, rechazado, olvidado, triste.
Miedo
Cuando sentimos miedo queremos arrancar pero no nos atrevemos porque pensamos que nos haremos daño. Nuestro cuerpo tiene un poco más de energía que en la pena pero está tan contraído que resulta doloroso. Adjetivos relacionados: amenazado, cohibido, histérico, inseguro, irracional, nervioso, obsesionado, paralizado, reservado, tenso, tímido.
Deseo
Cuando sentimos deseo queremos poseer, tenemos ansiedad por el dinero, el poder, sexo, lugares y cosas, pero vacilamos. Tenemos un sentimiento oculto de que no podemos, o no debemos tenerlo. Por mi experiencia, liberar este deseo hace que consigas las cosas que quieres más fácil y rápidamente. El hecho de que deseemos algo muy fervientemente no va a hacer que lo consigamos antes o ni si quiera que lo consigamos, es más, ese deseo lo único que va a hacer es alejarnos de las cosas. Adjetivos relacionados: acaparador, ansias, compulsivo, egoísta, envidia, frustrado, glotón, hambre, impaciente, maquinador, voraz.
Ira
Cuando sentimos ira nuestro único objetivo es la destrucción y pensar lo que vamos a hacer a los demás. Nuestros pensamientos se ocupan de cómo conseguir que se nos haga justicia, y que otros lo paguen. Liberando la ira lo que conseguimos es poder perdonar a las personas con las que hemos tenido o tenemos un conflicto, y que éste se solucione por sí solo, prácticamente sin nuestra intervención o de forma muy amistosa. Adjetivos relacionados: agresivo, a punto de estallar, celoso, enfadado, frustrado, huraño, irritado, odio, rabia, resentimiento, severo, violento, testarudo.
Orgullo
Cuando sentimos orgullo queremos conservar nuestro estatus, no estamos dispuestos a cambiar ni a movernos. Sólo hablamos de lo que hemos hecho y de lo mucho que sabemos. Si de algún modo somos conscientes de los demás, esperamos que observen lo bien que lo hacemos todo y ocultamos nuestros puntos débiles y nuestras dudas. Soltar el orgullo es el primer paso para llegar a ser verdaderamente humildes. Adjetivos relaciones: absorto en sí mismo, asilado, creído, crítico, egoísta, falsa humildad, hipócrita, inflexible, rígido, sabelotodo, superior.
Coraje
Los últimos tres estados emocionales: coraje, aceptación y paz son estados positivos. El beneficio de liberar sobre ellos es que los potencia. Al liberar sobre los cinco estados anteriores negativos (apatía, pena, miedo, deseo, ira) lo que hacemos es eliminarlos.
Cuando sentimos coraje podemos actuar, hacer, corregir, cambiar cosas siempre que sea necesario. Tenemos voluntad para avanzar y energía para construir. Estamos motivados y la vida es divertida. Adjetivos relacionados: abierto, accesible, autosuficiente, centrado, independiente, firme, espontáneo, dinámico, decidido, seguro, optimista, vivo.
Aceptación
Cuando experimentamos la aceptación no tenemos necesidad de cambiar nada, vemos la vida alegre y nuestros pensamientos están enamorados de la exquisitez de las cosas. Adjetivos relacionados: abundancia, agradecido, armonía, bienestar, cálido, radiante, plenitud.
Paz
Cuando sentimos paz “todo es perfecto”. La vida es como es, y todo está bien. La mente está clara, vacía y consciente. Es el estado al que deberíamos llegar cada vez que liberamos. Al principio es posible que sólo podamos mantenerlo unos minutos, pero con la práctica lograremos que sea nuestro estado natural. Adjetivos relacionados: calma, centrado, conciencia, libre, ligero, realizado, pleno, sosegado, tranquilo.
Con esto acabamos este segundo capítulo del Método Sedona. Espero que liberéis muchas emociones esta semana y os sintáis en paz.