No creo en los valores abstractos: libertad, solidaridad, ilusión, etc… Prefiero, en cambio, hablar sobre actos de libertad, comportamientos solidarios, y conductas que ilusionan. Siempre me gustaron las cosas concretas, que se pudieran ver o tocar.
Por otra parte, en una época en la que se suele escuchar una y otra vez que “la gente va a lo suyo”, que no hay solidaridad y que el prójimo es nuestro enemigo celebro cualquier gesto o comportamiento que nos permita pensar lo contrario.
Facultad de Física de la Universidad de La Laguna (Tenerife), año 2010. La sala de estudios está llena de estudiantes que preparan a contrarreloj los exámenes. Es obvio que han cambiado los hábitos de estudio: aproximadamente el 15 % de los estudiantes trabajan con sus apuntes en el portátil. Sin embargo, hay pocas conexiones a la red eléctrica. Surge un conflicto y se repite nuevamente el gran tópico que caracteriza a la Humanidad: la presión sobre los recursos, es decir, mayor demanda de enchufes que oferta de los mismos.
Es fácil imaginar conforme a la creencia” el hombre es un lobo para el hombre” de Hobbes que se producirían auténticas disputas por los enchufes. Me imagino circulando a toda pastilla (“enfolinado”) por el carril izquierdo de la TF-5 para llegar a la biblioteca antes que nadie y conseguir el ansiado punto de conexión con la red eléctrica.
Sin embargo, a alguno de los estudiantes (mi calificativo para esa persona es de “genio”) se le ocurrió una idea simple (a posteriori todas las ideas geniales son calificadas de “simple” pero a nadie se le ocurre a priori) a la vez que útil: llevar una regleta.
El ejemplo no tardó en ser imitado por los demás y ello ha originado que llegues a la hora que llegues siempre hay un punto de conexión esperando por ti. Alguien se ha preocupado por tu acceso a la red eléctrica. Me contagió ese espíritu. Hace días hice mi pequeño acto solidario, fui a Saturn y me compré una regleta para tres conexiones. Compartiré con dos personas más mi conexión a la red. Luego, ¿quién sabe? mi solidaridad crecerá y compraré una regleta para más personas.
Creo en este tipo de vida, en la de las pequeñas cosas, en pequeños gestos que muestren un valor, más que gritar con aspavientos la importancia de la solidaridad.
He decidido apostar por las pequeñas cosas de la vida, que son las que albergan la felicidad cotidiana. No puedes aspirar a cambiar el mundo si no realizas un pequeño cambio en tu entorno, como por ejemplo, en tu sala de estudio.
La próxima vez que vea a alguien rasgarse las vestiduras hablando de manera retórica sobre la necesidad de cambiar este mundo, que hay mucha hambre en el mundo, que el primer mundo se ha olvidado del tercero y demás frases manidas prometo interpelar su discurso: “Ya , ya… pero serías capaz de comprar una regleta?” Seamos prácticos, por favor.
Recalculando. JOSÉ CESAR GUILLAN, Psicólogo y coach
gljc@telefonica.net
Tengo que reconocerlo. No he sido muy partidario hasta ahora de artilugios cibernéticos para usar en el automóvil. Mi entorno me presionaba, ¿cómo no tienes un GPS? Con tu trabajo es necesario, me decían.
La verdad es que todo lo que suponga tener que leer un manual de uso me da bastante pereza, pero al final, he cedido a las presiones del entorno y me he hecho con uno de estos aparatitos.
Ahora me toca reconocer que para mí ha significado todo un descubrimiento, no por lo que me aporta un navegador en mis viajes, sino por lo que me ha hecho pensar. Si, el GPS me ha hecho pensar. Os cuento:
Estaba en un pueblo de la costa de Lugo y tenía que ir a Lugo ciudad. Este era un viaje que he realizado muchas veces y siempre por la misma ruta.
Como ese día tenía algo de tiempo, decidí programar el GPS con esta ruta para probar su funcionamiento. Perfecto, le dije la ruta más corta, calculó y empezamos el viaje. Los primeros kilómetros eran por el camino que yo iba siempre, pero a los pocos Kilómetros, ¡sorpresa! , me dice que a 300 m gire a la Izquierda. Me sorprendo mucho, no tengo ni idea de la carretera por la que me manda, y no tiene muy buen pinta, pequeña y no muy bien asfaltada… pero como iba con tiempo, decidí dejarme llevar por el navegador.
Como os dije, la carretera no era una maravillosa autovía, pero empiezo a pasar por pueblos y paisajes hasta ahora desconocidos para mí. Tenía una cierta inquietud por si se me complicaba el viaje, pero me deje llevar por mi nuevo aliado y me dedique a disfrutar.
Por supuesto, hago una parada en uno de los muchos y pequeños núcleos de población que voy pasando y me dirijo a un bar a tomar algo.
Hacía tiempo que no encontraba un local así. Era un bar- tienda, lugar de encuentro, de los pocos y mayores habitantes de la zona. Me dieron un café “especial” para mí, pues no tenían cafetera industrial.
Mientras degustaba la taza de humeante café, un hombre mayor entablo conversación conmigo y me pregunto si me había perdido.Le conté por encima la causa de estar en este pueblo, no sé si me entendió, pero se mostró interesado en la conversación. Aproveché para preguntarle por algún sitio para comer, y me dijo que un vecino suyo tenía un viejo Molino al lado del rio donde daba comidas. Me encaminé hacia el lugar con sus indicaciones, en este caso prescindí del navegador. En ese viejo molino disfrute de una de las comidas mas especiales en mucho tiempo, no por el contenido en sí, sino por el entorno que disfrute.
Después de comer programé nuevamente el GPS y llegue a Lugo más o menos a la misma hora y continué con mi jornada laboral. Esa noche al llegar a casa, decidí contar mi experiencia. Me di cuenta de cuantas experiencias, personas, acontecimientos dejamos de conocer por hacer siempre lo mismo, y me preguntaba que nos lleva a no programar con más frecuencia nuestro navegador interno con nuevas rutas…
¡Quién sabe si en alguna de esas nuevas rutas, nos esté esperando un trabajo mejor, una persona especial, o simplemente un día distinto! Nada puede cambiar si seguimos haciendo las mismas cosas y de la misma manera.
Programemos nuestro navegador para lo nuevo e incluso arriesgado (la carretera se las traía), pues por sitios nuevos surgen nuevas experiencias. No esperéis como yo a que un navegador externo os haga descubrir un día distinto. Seamos osados, exploremos nuevas rutas, nuevas formas de relacionarnos en nuestro trabajo, nuestra familia…salgamos de vez en cuando de nuestra zona de confort.
Ahh!! Se me olvidaba, si te sales de la ruta, una vocecita te dice “recalculando” y ya estás otra vez en el camino….
Historia de uno mismo. ROSARIO CUBAS LEÓN, Psicóloga.
rosariocubasleon@gmail.com
Mi artículo de hoy habla de historias, las que nos contamos, las que nos cuentan los demás, pero sobre todo,… las que nos creemos.
De forma concisa quiero exponer la idea de que a diario, y de una forma reducida o amplia, nos dedicamos a contar historias a nosotros y/o a los demás, sobre los demás y/o sobre nosotros mismos. Sobre las cosas también, pero las que me interesan resaltar desde estas líneas son las que nos implican como seres humanos, que nos relacionamos y generamos continuamente una imagen, idea o concepto de nosotros. Si los mensajes que nos contamos son divertidos, es más probable que tengamos ese elemento en nuestra vida. Y si los contamos a los demás, más alegría recibiremos de ellos. Si las historias que relatamos a las personas cercanas están cargadas de tristeza, pesar y desgana, nuestra vida será vivida con esfuerzo y lentitud. Además, recibiremos también de los otros el mensaje de que eso está sucediendo así en nuestra vida y se prolongará en ella. Focalizar en lo positivo, tiene por consiguiente un doble efecto, en nosotros mismos, y en los demás.
Recibimos información de las personas con quienes nos relacionamos, y ellas nos aportan verdades y mentiras, sesgos sobre nosotros y el mundo que nos rodea. De hecho, nosotros mismos labramos nuestra historia en base a nuestras vivencias directas con la realidad, y a través de la información que consideramos creíble o válida y que viene de la mano de los otros. Así es que vamos forjando nuestra imagen, la idea que tenemos de nosotros. Lo que nos vamos creyendo de los demás, lo que vemos de nosotros en relación con los otros y en nuestras actividades diarias, es lo que hace que seamos y respondamos de un modo u otro, y esperemos de los demás determinadas acciones y gestos, nos consideremos hábiles para ciertas actividades y situaciones, o incapaces de realizar determinadas tareas.
En cierta ocasión alguien me dijo que lo que hacíamos los psicólogos era contarles historias a nuestros clientes. Que éramos contadores de cuentos, que conseguíamos que los demás se creyeran nuestras historias, y que era de ese modo que favorecíamos el cambio o generábamos alivio en la persona que solicitaba nuestra ayuda. De algún modo, y a modo de comparación, puedo considerar desde aquí ese conjunto de afirmaciones como ciertas. La base de la psicoterapia cognitiva es introducir cambios en la forma que tenemos de pensar para que sea más objetiva y racional, y menos teñida de errores distorsionadores de la realidad. En definitiva, que las historias que nos contemos sean lo más ajustadas a la realidad sin caer en el tremendismo fácil.
Sería un buen comienzo para los próximos capítulos de tu historia, amigo lector, que analices las historias o cuentos que impregnan tu vida, y que deseches las páginas de tu historia vital que estén mal contadas, para pasar a reemplazarlas por otras. Como siempre desde aquí, mi ánimo. El esfuerzo merece la pena.
¿Y si alcanzaras tus metas?. MARCO ONTIVEROS, Motivador Personal.
marco@coachmotivador.com
¿Cómo te sentirías? Es una pregunta que puede tener ninguna, una, dos o un mundo de posibles respuestas. ¿Cuántas respuestas tendrías tú?
En este momento, detente, haz un alto y pregúntate:
¿Y si me reconciliara con mi familiar a quien tiene tiempo que no le hablo?, ¿cómo me sentiría?
¿Y si me dieran ese aumento de sueldo?, ¿cómo me sentiría?
¿Y si me dieran el puesto que deseo?, ¿cómo me sentiría?
¿Y si me comprara el auto que estoy soñando?, ¿cómo me sentiría?
Poderosas respuestas deben estar saliendo de tu mente en estos momentos. Si no es así, por favor, regresa al título del artículo y empieza nuevamente. Si es así, por favor, continua leyendo.
LA PECERA DE LAS PIEDRAS GRANDES, MEDIANAS Y PEQUEÑAS.
Imagina una pecera vacía, totalmente vacía, tu dale el tamaño que te agrade. Ahora imagina que tienes a la mano muchas piedras de diferentes tamaños, básicamente piedras grandes, piedras medianas y piedras pequeñas. ¿Cómo empezarías a llenarla? ¿Qué tamaño de piedras meterías primero? ¿Las pequeñas? ¿Las medianas? ¿Las grandes?
Seguramente meterías primero las piedras grandes, después las piedras medianas y al último las piedras pequeñas, o tal vez lo harías al revés. ¿Qué significado puedes encontrar en el tamaño de las piedras?
PIEDRAS GRANDES
¿Cuáles son tus PIEDRAS GRANDES? Dicho de otra forma, ¿qué cosas son extraordinariamente importantes para ti? ¿Tu familia? ¿Tu espíritu? ¿Tu trabajo? ¿Tu salud? ¿Tus amistades?
Una vez que tienes claro cuales son TUS PIEDRAS GRANDES, lo que hay que hacer es conservarlas de ese tamaño, que estén cerca de ti y que te sigas preocupando por ellas. Yo te preguntaría en este momento, ¿por qué es importante meter a la pecera tus PIEDRAS GRANDES? ¿Tú que ganas con eso?
¿Crees que vale la pena empezar con las PIEDRAS GRANDES?
Si en estos momentos, al hacer la lista de tus PIEDRAS GRANDES, observas que hay algo de pudieras mejorar o cambiar con relación a tus PÌEDRAS GRANDES, no lo dejes para mañana, inicio HOY MISMO ese cambio en ti y en esa PIEDRA GRANDE.
“Hay que estar claro en lo que quieres y estar dispuesto a pagar el precio”.
PIEDRAS MEDIANAS
¿Cuáles son tus PIEDRAS MEDIANAS? Preguntándotelo de otra forma, una vez que tienes cerca y a la mano tus PIEDRAS GRANDES, ¿qué cosas son las que consideras importantes? ¿Tu abundancia? ¿Tu prosperidad? ¿Tus idiomas ? ¿Tus habilidades? ¿Tus conocimientos? ¿La manera de realizar determinadas tareas?
En este momento ya trabajaste en ordenar y tener tus PIEDRAS GRANDES, lo que sigue es acomodar dentro de la pecera tus PIEDRAS MEDIANAS, recuerda que ya hay PIEDRAS GRANDES, que son LO EXTRAORDINARIAMENTE IMPORTANTE PARA TI.
Yo te preguntaría, ¿por qué es importante meter a la pecera ahora tus PIEDRAS MEDIANAS? ¡¡Claro!!
Las PIEDRAS MEDIANAS irán llenado los espacios de la pecera que dejan tus piedras mas importantes, tus PIEDRAS GRANDES. Y por supuesto, que tus PIEDRAS MEDIANAS son importantes, por que debes ir creciendo de manera uniforme en todos los aspectos de tu vida. Si observas, al hacer la lista de tus PIEDRAS MEDIANAS, que en tu trabajo no estás a gusto, me parece que tienes dos alternativas: o cambiar de trabajo o preguntarte: ¿qué satisfacciones he alcanzado en mi desarrollo laboral?, ¿de qué otras maneras puedo estar a gusto en mi trabajo?
Tal vez observaste que tienes áreas de oportunidad dentro de tu trabajo y ya las identificaste, ahora lo que sigue es fortalecer esas áreas de oportunidad.
PIEDRAS PEQUEÑAS
En este momento, la pecera ya tiene PIEDRAS GRANDES, PIEDRAS MEDIANAS, y todavía parece que pueden caber un poco mas de piedras, tus PIEDRAS PEQUEÑAS.
Yo te preguntaría ahora: ¿cuáles son tus PIEDRAS PEQUEÑAS? ¿Cuáles son aquellas cosas, que sin ser muy fundamentales o muy importantes, te harían sentir bien? ¿Quizá un coche nuevo o seminuevo?, ¿tal vez ropa nueva? ,¿esas gafas de sol que te sientan bién ? ¿el traje o vestido que viste en aquella tienda de lujo? ¿Y por qué no?, lo vales, ¿o me equivoco?
Ya trabajaste en acomodar bien y con cuidado TUS PIEDRAS GRANDES, identificaste y pusiste dentro de tu pecera TUS PIEDRAS MEDIANAS, ahora puedes poner tus PIEDRAS PEQUEÑAS para que estés trabajando aun mas a gusto y cómodo con tu vida misma.
Algo se me está olvidando, ¿qué es esa pecera que hasta ahora has estado llenando de PIEDRAS? ¿Qué se te ocurre que sea? Efectivamente, esa pecera es TU VIDA, y la manera en que identifiques TUS PIEDRAS, las acomodes dentro de tu pecera, las estés limpiando, moviendo, ajustando como están acomodadas, será el resultado que vayas teniendo en tu vida.
Para alcanzar TUS METAS, es importante estar trabajando continuamente en la mejora de TU VIDA, en que el cambio en TI sea algo constante, permanente.
Y un excelente primer paso de muchos, es identificar cuales son las cosas EXTRAORDINARIAMENTE IMPORTANTES PARA TI, tus PIEDRAS GRANDES. Cuando le das el valor adecuado a cada parte de tu vida, te es más fácil ir identificando que pasos debes ir dando para pulir, mejorar cada PIEDRA tuya.
Te dejo con esta frase: “Si ya terminaste, entonces puedes volver a empezar”.
Y te pregunto: ¿Hasta dónde quieres llegar?
Necesidad Vs deseo ZOIMER QUINTERO
Coach personal.
zoimerquintero@gmail.com
Este mes he querido dedicar el articulo a un tema que he conversado con muchos esta semana. La inspiración me vino de ver la Pelicula "Tiana y el sapo" con mis hijos en el cine. En una de las escenas una adivina (bruja o algo así) sugiere algo como "necesitar y querer no es lo mismo". Y, ciertamente, ¿cuántas veces no hemos confundido el desear con el necesitar?.
El deseo, viene influido por muchas razones; las opiniones de otros, los modelos que admiramos, la sociedad, las creencias, la cultura, la formación, etc... En cuanto a la necesidad: es algo que va más dentro de nosotros mismos. Lo que algunos filósofos llamarían "Deseos Extáticos", aquellas cosas que van mas allá de lo superficial y material.
Cuando comenzamos un proceso de coaching, las personas vienen con una lista mental de cosas que desean lograr como: éxito, dinero, mejor trabajo, mas estabilidad y otros,posteriormente,que vamos trabajando, van saliendo cosas mas profundas; verdaderas necesidades del ser, un hogar feliz, equilibrio familiar y profesional, autorrealización, paz, amor...
Cuantas veces no hemos deseado cosas porque nos sentimos atraídos por ellas pero que realmente no son tan vitales para nosotros (un coche determinado, la cima del éxito, mirándola más como un status social que desde el éxito como persona) cuando en realidad lo que necesitamos para ser felices podrían ser otras cosas: conocernos, tener fe en algo o alguien, amar y ser amado, descubrir el propósito de nuestra vida, conocer el sentido de la vida.... Así que me pregunto: ¿Como responde el coche nuevo a esas necesidades de felicidad?
Ya sé que muchos dirán:- si, bueno, pero el que va en el Ferrari se ve muy feliz-. Pues bién, como muchos concuerdan, hay varios grados de felicidad. La satisfacción de los bienes materiales y los logros superficiales aportan un grado de felicidad pero, éste, no es necesariamente, el más alto. El más alto lo podríamos encontrar al descubrir el sentido de nuestra vida o dedicarnos a ello, entregándonos completamente a amar y ser amado como un ser único. ¿Qué nivel de felicidad quieres en tu vida?
No basta con desear, hay que descubrir esos deseos que van ligados al corazón. A la necesidad mas profunda de nuestro ser. Ver hasta que punto lo que deseamos es cierto o es solo la influencia de cosas que creemos que nos harán felices cuando, en realidad, solo nos aportaran una satisfacción personal. Como aquella de comerme una barra de chocolate; me aporta minutos de placer pero no me hace permanentemente feliz. No se es feliz por ratos o se es feliz siempre o se es infeliz. En el intermedio tenemos emociones de alegrías, tristezas, enfados. ¿ O es que acaso se es infeliz por estar resfriado? Se sigue siendo feliz solo que, ahora, estas cansado y necesitas reposo y medicinas.
¿Qué deseos han imperado en tu vida por encima de tu verdadera necesidad? Piénsalo bien, no sea que estés dedicando tu tiempo a placeres superficiales y estés dejando pasar la oportunidad de ser feliz. ¿Dejarías de abrazar a tu hijo mientras lloras por comerte una chocolatina? Pienso que no. Pero piensa: ¿estás dejando tu felicidad a un lado por cumplir metas de deseos superficiales?
Conservar al niño que llevamos dentro. ANNA FORTEA, Consultora y alumna de la Certificación de Iesec Human.
anna.fortea@gmail.com
¿Qué hay más bonito que la inocencia de un niño? ¿Por qué mucha gente pierde el espíritu infantil conforme va creciendo? ¿Por qué cambia nuestro carácter y dejamos de disfrutar con las cosas básicas que antes nos hacían tan felices? ¿Por qué perdemos ese brillo en la mirada que lucíamos en nuestra infancia? Si te fijas, aún hay gente que lo conserva, y eso es debido a su forma de vida, a que no han prescindido del niño que llevan dentro.
“Naciste con derecho a ser feliz. Naciste con el derecho de amar, de disfrutar y de compartir tu vida. Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala.” Miguel Ruiz (Los cuatro acuerdos).
A veces no nos paramos a pensar en que conforme cumplimos años, nos vemos atados con cuerdas que nos oprimen, unas cuerdas que hemos ido trenzando nosotros mismos, y perdemos la ilusión por cosas que hace años nos hacían disfrutar.
¿Y no te has preguntado nunca por qué algo que antes nos volvía locos de alegría ahora no nos produce ninguna sensación?
Puede ser porque vivías el presente, porque no te preocupabas de muchas cosas, hacías lo que te apetecía cuando te apetecía, sin importarte en exceso lo que pudiesen opinar los demás si te encontraban haciendo algo que no se considerase aceptable, porque sabías que tenías la excusa de que eras un niño, y eso te salvaba de todas las críticas.
Si te apetecía quedar con alguien para jugar, no te daba vergüenza preguntárselo abiertamente, y si te decía que no, pues tampoco se acababa el mundo, buscabas otra persona con la que jugar y no había mayor problema.
No te daba miedo el tráfico, ni que te pudiesen asaltar por la calle, ni te preocupaba la crisis, ni la subida del euribor, ni el paro, ni el terrorismo…
Eras feliz con las pocas cosas que te daba la vida, tus amigos, unos cuantos juguetes y la seguridad de tu familia, no te hacía falta más. No sabías lo que era el materialismo como tal, y también dabas importancia a otras muchas cosas.
Y es cierto, que con el tiempo, adquirimos responsabilidades que antes no teníamos, que nos producen fuertes quebraderos de cabeza y que no nos permiten comportarnos como en nuestra infancia; también es cierto que debemos madurar y que si nos quedásemos estancados en esa época, poco habríamos evolucionado como personas, pero eso no significa que nuestras vidas se tengan que volver grises, ni quita que podamos disfrutar de los pequeños detalles.
Busca dentro de ti y recupera a ese niño. Como el que busca en el baúl de la ropa vieja en casa de sus padres y finalmente encuentra esa pieza de ropa que tanto le gustaba llevar y creía desaparecida, y a partir de ese día decide volver a utilizarla, aunque no sea tanto como antes.
No dejes de hacer las cosas que más te apetecen por miedo a lo que puedan opinar los demás, porque puedan pensar que no eres suficientemente maduro o que no estás a la altura. Puedes practicar dejando de hacer las cosas “porque ya toca”, “porque tenemos una edad”, “por el qué dirán”,… puedes hacer las mismas cosas, pero sin excusarte, simplemente hacerlas PORQUE TE APETECEN, y si no te apetecen, ¿por qué has de hacerlas?, como cuando eras niño, disfruta de los pequeños detalles, juega, patina, dibuja, disfrázate, canta, baila, ríe hasta que tus ojos rebosen de lágrimas y te duela la tripa, lo que más ilusión te haga, y que no te preocupe la edad que tengas.
Siempre es bueno rescatar a ese niño, para que nos vuelva a entusiasmar y nos haga recuperar el brillo de nuestra mirada. No te olvides de él y te acompañará siempre, hasta el último de tus días, animándote a no parar de aprender, a tener la autoestima en perfecto estado y sobre todo, a ser feliz, consiguiendo así, sentirte completamente realizado, gracias a la obtención de una vida plena. ¿Qué te parece la idea?