Que habría sido de mi. Víctor Manuelle.
En esta canción Victor Manuelle muestra un uso limitante y autodañino del lenguaje. Víctor se hace una pregunta vacía e “inútil” en el sentido de que no le reporta ningún beneficio: ¿Qué habría sido de mí? Se muestra arrepentido de una acción del pasado: rechazar a un posible amor por el “qué dirán”. Evidentemente, preguntarse ¿Qué habría sido de mí? no le ayuda en nada. Ante ese acontecimiento siempre es mejor adoptar posturas centradas en la solución y en el presente: ¿Qué puedo hacer para recuperar ese amor? Puede ser un ejemplo de pregunta que trata de buscar una solución. Plantearse por el contrario “qué habría sido de mi”, no conduce a nada, excepto a una tortura fácil e improductiva.
Esta espiral de negatividad se refuerza cuando formula que el “vagón del amor que solo pasa una vez”. Existe la creencia universal (e inútil) de que el tren ( las ocasiones) sólo pasan una vez en la vida. El mejor método para desmontar esta creencia lo constituye una secuencia de preguntas: ¿Quién dice que el tren sólo pasa una vez?, ¿Qué te hace pensar que es así? ¿Qué grado de certeza tienes? ¿Conoces a alguien a quien el tren le haya pasado más veces?
Asimismo, esta canción desvela una discusión cognitiva asfixiante y agotadora: “Siempre me preguntaré que va a pasar al final cuando el destino me alcance”. En este caso existe una pre-ocupación obsesiva por controlar incluso lo que va a pasar cuando dejemos de vivir. Encierra además la presuposición de que “tendremos que rendir cuentas al final de nuestra vida”, que se nos va a juzgar. Existe también una concepción disfuncional del tiempo que fomenta que no tomemos el gobierno de nuestras vidas. Se presupone aquí que el destino es “eso que está al final de nuestras vidas” y no algo que forjamos en el día a día, con nuestras pequeñas decisiones cotidianas.
Ver vídeo
