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nº 20 Enero 2010

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ARTÍCULOS
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david
A vueltas con el lenguaje. DAVID HERNÁNDEZ, director de You Coach!
david@iesec-human.com

Hace algunos meses abordé en uno de los artículos cierto tipo de expresiones habituales en nuestro lenguaje (Mi problema es que soy muy sincero/a, voy con la verdad por delante, soy demasiado sensible, me molestan las injusticias, etc...).  En esta ocasión me gustaría abordar otro tipo de expresiones para reflexionar sobre ellas. El común denominador de tales expresiones es que dificultan la buena relación con el interlocutor, rompen la empatía y generan sentimientos dañinos.  Obvia decir que podemos influir en nuestra calidad de vida si las eliminamos de nuestro lenguaje.

 “Vamos a ver… “

Normalmente estas palabras constituyen  el principio de una frase de reproche. Es una especie de “me tienes harto/a, no te enteras. Suele pronunciarse además con un marcado tono de desdén”. Evidentemente, no ayuda a generar todo menos rapport o empatía con el interlocutor.

“A mí alguien me hace eso y yo…  (¡Vamos!)

Con esta frase pretendemos (ilusos/as) ser ejemplos de conducta o comportamiento virtuoso.
Un ejemplo: Laura le cuenta a su amiga Inés que está mal porque su pareja se ha olvidado de su cumpleaños. Inés le dice: A mí un tío me hace eso y ¡vamos! lo pongo en su sitio!. Inés se autoproclama como “ejemplo “ a seguir. Este comentario no genera ningún efecto útil en Laura ( es posible que se sienta ahora avergonzada por contarlo). Sin embargo, es fácil suponer que en algún otra esfera de su vida Inés haya pasado por alguna situación por la que otra amiga pudiera decirle “A mi alguien me hace eso y yo...”

Esta frase es totalmente contraria a la humildad y a la generación de empatía con los demás.

“Yo no soy racista, pero…”

¡Peligro! ¡Esta frase no va a acabar bien! Da igual las palabras concretas que sigan al “pero”.  Lo que es seguro es que va a ser algo totalmente xenófobo, digno de ser incluido en la declaración de principios del movimiento nazi. Normalmente la frase suele conformarse así: yo no soy racista, pero deberían volver a su país, pero si hay delincuencia es por los inmigrantes, pero nos quitan el puesto de trabajo, y así un largo etcétera. Pero ojo “que yo no soy racista”

"Yo sólo soy celoso si me dan motivos"

¡Olé!  Esta frase refleja un intento escandaloso de manipulación. Normalmente es pronunciada por una persona altamente celosa. Escuchando esta expresión parecería que hay motivos “objetivos” para tener celos. Es decir, la persona y en particular la persona celosa, nunca es subjetiva, nunca se ve afectado por sus creencias, por sus valores, sus pensamientos y su nivel de autoestima. No. Según esta frase los celos obedecen a un listado objetivo de situaciones en las que si está justificado sentir celos. Así, podríamos consultar en una especie de BOE las condiciones objetivas que justifican una respuesta celosa. Lo que el/la celoso/a ignora es que todas sus apreciaciones se ven influidas por su percepción subjetiva y que  tal objetividad no existe.

“Te voy a decir una cosa”

Expresión característica de un conflicto. Sin embargo esta frase encierra una ironía: nunca, nunca, nunca nos limitamos a reprochar una sola cosa.

“Lo único que he hecho es….”

Se trata de una expresión que intenta inútilmente de minimizar algún tipo de conducta agresiva u ofensiva que hemos  cometido, que parezca que no hemos hecho nada malo. Es propia de disputas verbales  y algunos ejemplos vienen dados por : “Lo único que he hecho es decir la verdad, Lo único que he hecho es defender lo mío, lo único que he hecho es tratar de resolver las cosas.

“Es que yo siempre he sido así”

Supone la excusa perfecta para no cambiar. Una frase totalmente centrada en el pasado, para autoetiquetarnos y limitarnos. En definitiva, una excusa  para no mirar hacia adelante y boicotear nuestro cambio.

Incorporemos como propósito para el año 2010 el cuidado a nuestro lenguaje. Hagamos del mismo un aliado y no un enemigo. Usémoslo para unir y no para desunir. Es una vía directa para tener una mayor calidad de vida.

miguel
¿Por qué me dices
esas cosas que me duelen? CÉSAR GUILLÁN. Psicólogo y coach.

Hace unos días iba yo en el coche, escuchando la radio (una emisora musical, hace tiempo que renuncie a sintonizar tertulias y debates varios, por higiene mental) y me quedó grabada la frase que pone título a mi reflexión. Evidentemente era una canción de  amor- desamor (“Por quererte” de Efecto Mariposa) que relataba las desdichas de una relación truncada, y en el que uno/a de las/los protagonistas le recriminaba al otro con esas frases con las que solemos obsequiar,  en pleno “fragor de la batalla”, a nuestras parejas, o en simples relaciones de amistad. Dicho sea de paso, con consecuencias catastróficas la mayoría de las veces. Lo que realmente llama la atención, es como casi siempre solemos adjudicar a la otra persona, la autoría de nuestro dolor.

Yo cambiaria la frase por: ¿Por qué  me duelen  esas cosas que me dices?

Las palabras son las mismas, en distinta posición, pero aquí no vale eso de que el orden de factores no altera el producto, ¡¡¡vaya que si lo altera!!!

Pasamos de esta forma , a que el origen de nuestro dolor, está en  NOSOTROS, y no está en la  otra persona , que ya puede decir misa, pues somos nosotros quienes escogemos sentirnos heridos por sus comentarios , aunque sean de los más desafortunados.

¿Vamos a permitir que las debilidades de otras personas arruinen nuestra vida emocional?

Es posible que la otra persona y sus comentarios no sean el verdadero problema,  además le estoy otorgando poder a las fragilidades de esa otra persona, haciendo que mi vida dependa de la manera en que me tratan o como me hablan.
Tomando esta postura, nos dotamos de mayor responsabilidad sobre nuestros sentimientos, en suma, nos independizamos, nosotros somos los responsables y nosotros podemos elegir no sentirnos heridos, en contra de la dependencia, que supone que lo que  otros hacen, o dicen, nos provoca malestar, y además  les  culpamos a ellos por las consecuencias.

Como dijo Eleanor Roosevelt: Nadie puede herirte sin tu consentimiento.

Lo que más nos duele, seguramente, no es lo que nos hayan dicho en sí, lo que realmente duele es nuestro consentimiento a lo que nos sucede, en suma, nuestra respuesta.

Otra frase muy típica es “tienes una actitud que me saca de mis casillas “( por cierto, a donde se va uno cuando se sale de sus “casillas”?).

Yo cambiaria esa frase por “ para qué me salgo de mis casillas, y me voy a sabe Dios dónde, cuando tienes esa actitud?

Nuevamente  trasladamos así la responsabilidad de nuestras acciones a nosotros mismos, y no las dejamos en el tejado de la otra persona.

Nada más lejos de mi intención que convertirme en crítico musical, pero si quiero contraponer algunas estrofas  de la Canción de Efecto Mariposa con la de Estopa que lleva por título “Hemicraneal”
 
Hemicraneal (ESTOPA)
Deja que la lluvia acaricie tus párpados,
que la humedad se clave en tu sien,
deja que esta noche tus pies anden descalzos,
no los pares si empiezan a correr.


Por quererte (EFECTO MARIPOSA)
Por creer, por confiarme
por seguirte voy sin dirección,
sé que nuestro camino hoy se tuerce en dos.

Hemicraneal (ESTOPA)
Deja que la gente pase a ambos lados sin tocarte
que el neón de la noche se clave en tu piel,
deja que esa duda que hay en tu mente no pregunte
y que no se clave, que ni siquiera hable
y que se muera sólo por esta vez.


Por quererte (EFECTO MARIPOSA)
Por tenerte, por querer quererte
dejé de lado todo lo que sentía
yo no sabía que tu amor escondía la soledad
y aunque grites morena mía
desde esta orilla no escucho tu voz,
no sé quién eres, no sé quién soy, no sé quién soy.

Hemicraneal (ESTOPA)
Deja que los coches te salpiquen cuando pasen,
que mojen tu risa, con su puta prisa antes de morder
esa manzana envenenada por un jodido martes,
que se pregunten qué haces en la calle,
que no se den cuenta de ese detalle.


Por quererte (EFECTO MARIPOSA)
Por callar, por no dañarte
y no enseñarte de mí lo peor
por qué me dices esas cosas que me duelen
por qué maldices al amor.

Hemicraneal (ESTOPA)
Deja que el deseo por una vez se cumpla,
deja que el silencio te susurre otra vez,
deja que tu ausencia en una depresión se hunda,
deja que el niño que llevas dentro vuelva a nacer.


Por quererte (EFECTO MARIPOSA)
Siento que nunca te he conocido
lo extraño es que vuelvo a caer,
me duele estar sola, me duele contigo
y perderte es perderme después.

Mientras la letra de Estopa, refleja a alguien dueño de  sí mismo y de sus  sentimientos, aun en la adversidad, la canción de Efecto Mariposa dibuja una persona dependiente y en manos de los demás y de sus circunstancias.

Espero que no se enfaden los de Efecto Mariposa, pero que claro que mis favoritos son ¡¡¡ Estopa!!!

 

jose hernandezEl poder del siliencio MARIANELLA CABREJOS, secretaría de Dirección y estudiante de la Certificación Profesional de Coaching de IESEC HUMAN
nelitacab@msn.com

El silencio...,¿qué es el silencio ? Poco se puede decir del verdadero significado del silencio: abstención de hablar,  falta de ruido, efecto de no hablar, pausa musical, reserva, sigilo, etc…
 ¡Silencio!, decía la profesora una y otra vez para poner orden en la clase. Era poca la atención que le brindaban los alumnos en cuanto daba la espalda para escribir en el pizarrón. La juventud tiene tanto por compartir y tanta energía que no saben valorar aún el poder del silencio. En la juventud el silencio es abrumador, aterrador, sinonimo de aburrimiento, desánimo, compañero de la soledad, de la enfermedad, del dolor,castigo y penitencia.
 
Cuando conocí a mi actual esposo, tuve grandes confusiones en los primeros años. Él es un hombre de pocas palabras y  yo criticaba muchas veces su silencio : "tú deberías haber nacido mudo pues no haces uso de la palabra"," hay en el mundo tantos que quisieran poder hablar y no pueden y tú que puedes no quieres hablar". No me acostumbraba a ello," yo era de la idea que "hablando se resuelven los problemas e inquietudes", tal vez era demasiado inquieta en aquel entonces.

El silencio es más que todas esas definiciones del diccionario.
En silencio percibimos, escuchamos, observamos, descubrimos, analizamos y escrutamos. En silencio meditamos, reflexionamos, oramos e imploramos. En silencio acumulamos fuerzas, fuerzas físicas, afectivas, mentales y espirituales. En silencio acumulamos resentimientos, odio, ira, envidia y venganza.

En el silencio creamos arte, música, creamos juicios, ideas grandes y pequeñas. Con el silencio castigamos, reprochamos, protestamos, juzgamos, sentenciamos : por ejemplo, Maria no actuó como Pedro quería y este deja de hablarle una semana.

Hasta podríamos decir que, según las circunstancias el silencio habla por sí solo : cuando sobran las explicaciones el silencio "habla por si mismo" : por ejemplo,  cuando hay mucha tristeza de por medio, un fuerte abrazo en silencio vale como cien palabras.
Es tan poderoso el silencio que hasta  podría convertirse en  un canal directo de comunicacion. Sólo bastaría conectarse con esa fuerza interior que llevamos y transmitir telepáticamente nuestro pensamiento.

Es impresionante el poder escondido que hay detrás de la palabra "Silencio". En el Coaching el "silencio" tambien es un gran poder ; en primer lugar nuestra mente se aclara, se armoniza, se ahonda. En el silencio permitimos que nuestra conciencia capte todo lo que existe en profundidad, lo que la otra mente ha expresado.

En coaching el silencio nos permite escuchar, observar, analizar, desmenuzar y ordenar nuevamente las ideas a trabajar con nuestro coachee. Sólo en el silencio es que logramos la concentración de nuestros sentidos en el aquí y el ahora.

Gracias al silencio profundo adquirimos la auténtica paz, la reflexión, que conduce al obrar adecuad y honesto. Con el tiempo aprendí a valorar el silencio y utlizarlo en mi propio provecho.

Creo que nunca me imaginé que algún dia estaría escribiendo algo en favor del "Silencio",y algo más... Me despido en un armonioso silencio…

 

rosarioEl autogobierno. ROSARIO CUBAS LEÓN, Psicóloga.
rosariocubasleon@gmail.com

Para saber gobernar nuestras vidas primero necesitamos orden en nuestra cabeza. Si nuestros impulsos son los que nos controlan actuaremos siempre en base a lo inmediato. Algo así como: si ahora me apetece dormir duermo, si quiero comer como, si no quiero levantarme para no lo hago, y si me fastidias te insulto y ya está… Los impulsos tienen que estar bajo la tutela de determinadas áreas más evolucionadas de nuestro cerebro para que podamos obtener objetivos a mayor plazo, o para que los efectos negativos de nuestro comportamiento se minimicen. En este aspecto, las áreas corticales implicadas en el autocontrol toman las riendas como cuando el jinete domina al caballo que se desboca.

Pero no es posible, por ejemplo, postergar actividades atrayentes sin que no haya habido una asimilación e interiorización de relaciones causa-efecto que nos vayan indicando qué resultados a nivel personal conseguimos si actuamos de un modo descontrolado frente a otro dirigido por la planificación hacia metas individuales. Así es el aprendizaje humano, que en los primeros años de vida lo dirige un adulto, quien inculca normas y emplea métodos de disciplina, para que posteriormente,  y llegado a una edad, sea el propio individuo el encargado de regular su conducta a partir de lo aprendido. Por eso no cabe pensar que la disciplina nos ata, sino todo lo contrario, permite ser más libre al ser humano, en tanto que le posibilita alcanzar las metas y objetivos que se traza para su vida.

Una persona sin metas camina sin rumbo. No logrará darse cuenta de que tiene capacidades importantes y valiosas porque no se mantiene ante tareas o actividades sostenidas, de modo que no se da la oportunidad de demostrarse que posee cualidades, que pueden a su vez proporcionarle satisfacción. Además, una meta sin una disciplina, que nos vaya acercando progresivamente al resultado deseado no sirve más que para soñar con un paraíso que azarosamente no parece que vayamos a alcanzar. Resulta altamente gratificante el ver cómo progresamos hacia las cosas que queremos, pero detrás de todo avance tiene que haber orden, planificación y dedicación en algún grado, y eso siempre supone autorregulación de impulsos básicos que nos alejan de lo que queremos.

La persona que no dirige sus esfuerzos a gobernar su comportamiento, probablemente termine fracasando, consiguiendo de la vida cosas que no espera ni desea. Hay además otras personas que han conocido en sí mismas la satisfacción que aporta el encaminar acciones hacia un fin y tomar decisiones en base a criterios personales y flexibles, pero que, en un momento de su vida dejan de comportarse de ese modo, y se acercan al estilo anárquico del que no piensa en metas. En este tipo de individuos entrarían en conflicto en su interior ambos dos estilos. Una descripción del pensamiento que presentarían ellos sería el que sigue:

 No se en qué momento me perdí, dejé de hacer lo que quería, lo que me proporcionaba calma, lo que me daba fuerza para continuar… Creo que solamente dejé de hacer cosas sin más, y me dejé llevar por la comodidad del no tener nada que hacer, o más bien, el no exigirme para no tener que exponerme al fallar por no hacer lo planeado, y también, por hacerlo a unos niveles por debajo de lo aceptable para mí. Exigirme mucho empezó a generarme ansiedad, y eso empeoraba mi rendimiento, mi ejecución ante la tarea, y entonces seguí exigiéndome menos y cada vez menos aún…hasta el día de hoy…

¡Qué lucha tan grande! En este último caso, el realizar con esmero una actividad implica invertir una cantidad de energía tal que se decide no hacerse, pero a costa de generar una tensión extra que lo que hace es que cada vez que uno se enfrente a la misma o similar tarea, se produzca una carga elevada de ansiedad.

Y es ahora que pregunto yo: en líneas generales, ¿de qué modo podemos estar más próximos a la felicidad? Y añado a continuación lo que serían mis respuestas.

Desde mi visión del tema, seremos más felices conforme nos acercamos a lo que queremos dejando de lado lo que impide o dificulta su consecución. Por eso cuanto más control sobre nuestro comportamiento mayor probabilidad de ser felices, puesto que gobernaríamos sobre nuestra vida. La persona irreflexiva, bajo el influjo constante de sus impulsos básicos, ni se planteará estos temas, por lo que a su modo se sentirá bien con su comodidad y falta de responsabilidades para consigo misma. Podría decirse que sería feliz… pero de una forma amplia, pues habría que plantearse también si no se es más feliz cuanto más partido sacamos de nuestra existencia… y eso sólo se conseguiría con motivación y dirigiendo la conducta hacia fines previamente determinados. Otra cuestión sería la persona que vive en su interior una batalla por no querer exponerse a actividades que en el pasado realizaba por sus exigencias en general. Quizá estas personas son las que más infelicidad albergan. En este caso, sólo volviendo a su estado inicial y reduciendo sus niveles de ejecución en lo que hacen, podrán disfrutar más y lograr los beneficios que aporta el encaminarse hacia lo que uno quiere.

Cuando algún asunto te perturbe, te agobie, o llegue incluso a quedarse anclado en tu cabeza como si fuera una losa, cuestiónate hasta qué punto no te exiges o te pides demasiado ante esa situación: quizá quieres resolver las cosas muy pronto, tener soluciones fáciles, luchar contra el tiempo o el control sobre acontecimientos que no dependen por entero de ti… En el camino hacia tus metas probablemente te encuentres con momentos en que las cosas parecen torcerse. En esos momentos intenta tomar las riendas de tu vida, de tu comportamiento en definitiva, para decidirte por focalizarte en las cuestiones que verdaderamente te acercan a tus objetivos, pues no recuerdo haber leído en ningún manual que la preocupación sea un factor clave para alcanzar el éxito, resultando ser más bien una solución poco adecuada ante problemas que se resuelven por otra vía.

 

cesarLa princesa por rescatar. EVA MOHEDANO, Coach y formadora.
emohedano@hotmail.com

Cuenta la leyenda que en un tiempo muy remoto en un país lejano vivió una bella princesa en un castillo de ensueño.  Se dice que el castillo había sido construido al gusto de la princesa, siguiendo todos y cada uno de sus caprichos. No le faltaba detalle al castillo, la princesa suspiraba por algo y sus sueños se hacían realidad: todos se ponían en marcha para materializar sus deseos… por locos que parecieran porque al fin y al cabo para eso son los caprichos.  Y aunque no dejaba de ser algo molesto, ya que todos, absolutamente todos, se ponían en marcha como embrujados por sus palabras, ya estaban acostumbrados a danzar con esa melodía. 

Nadie se atrevía a decir que no a la princesa.  Quizás por ganas de agradarla y quién sabe si por querer obtener sus favores, después de todo nunca se sabe cuando uno pueda necesitarlos.  Quizás por miedo a su reacción ante una negativa y a las posibles represalias.  Quizás porque todos seguían una ley no escrita: nunca contradecir a la ‘dueña de todo esto’.  Quizás porque era más fácil aceptar sus deseos sin tenerlos que cuestionar.  Quizás por… Quién sabe porqué, cada uno tenía su razón para actuar de esa manera.  Fuera como fuere, el caso es que la princesa siempre conseguía que se hiciera lo que su corazón deseaba, cosa por otra parte lógica porque ella era la princesa y además tan bella que hubiera sido una lástima hacerla enfadar.  Sólo los más viejos recordaban como tan solo una persona osó cuestionar sus deseos en otro tiempo, cuando apenas ella era una adolescente y sus majestades todavía vivían en el palacio.  Y cuál fue su desgraciado destino: el destierro.  

Aparentemente todo iba bien, según parecía nuestra princesa lo tenía todo… o casi todo.

Lo que empezó siendo un malestar efímero fue poco a poco ensombreciendo el corazón de la princesa.  Las cosas ya no eran como antes.  La telaraña invisible alrededor de su corazón se fue haciendo cada vez más presente, y ahora ya lo cubría una tela grisácea, polvorienta y con falta de vida.  ‘Solo quiero ser feliz’ suspiraba llena de tristeza. Por supuesto que no se lo había confesado a nadie todavía, porque había esperado que fuera algo pasajero, que con los días las cosas cambiarían y ella volvería a ser la alegre princesa que siempre había sido.  Que las cosas volverían a ser como antes.  Y aunque el país gozaba de unos tiempos prósperos y de una paz duradera con los reinos vecinos, era como si todo luciera con menos brillo.  Había dejado de disfrutar de todo lo que tenía.  De lo que, hasta no hace mucho, le hacía sentirse a gusto.

Ya no le complacían de igual manera los paseos a caballo, los viajes en su carroza real, los regalos recibidos, los vestidos y las estolas diseñadas por el mejor sastre del reino, los calzados y las joyas únicas.  Ya nada era lo mismo.  El gozo, por alguna razón que no acertaba a comprender, había desaparecido.  ‘No lo entiendo lo tengo todo y no soy feliz’, se decía cada vez más a menudo con su corazón sumido en la tristeza y en la desesperación de no saber qué hacer para deshacer esta especie de maleficio.  ‘¿Es que acaso alguien me ha lanzado algún conjuro?’

Aunque rodeada de súbditos fieles a sus órdenes, ahora había comenzado a ser consciente de su soledad.  Estaban a su lado porque recibían unas monedas por hacer su trabajo y por eso y sólo por eso preferían mostrarse complacientes y no hacerla enfadar.  Empezó a darse cuenta de algo sorprendente para ella: que si no les pagaba, todos ellos que tan solícitamente le prestaban sus servicios, desaparecerían.  Anhelaba experimentar qué significaba tener un amigo.

Ahora y sólo ahora comenzaba a comprender que las monedas de oro y el poder no eran amigos, y que  su verdadero poder lo tienen cuando trabajan a las órdenes de su dueño y no al revés.  También comenzaba a intuir cómo funcionaba la amistad.  Que los amigos se han de elegir cuidadosamente.  Que las relaciones, como un buen guiso, se cocinan a fuego lento, día a día, en el horno de los momentos difíciles.  Que si las fraguas con prisas, y sólo en momentos de fortuna terminas por descubrir que solamente se trataba de un espejismo. 

Ahora comprendía que siempre le había estado faltando algo en su vida, algo por lo que hubiera pagado muchas monedas de oro por haber podido tener en estos momentos: perspectiva y conciencia de lo que estaba pasando.  Tenía la sensación de que había estado corriendo una carrera ciega a ninguna parte.  Que nunca había sabido hacia donde realmente se dirigía y con qué finalidad había estado haciendo las cosas, y lo peor es que nadie le había dicho que se equivocaba, que ese no era el camino. ¿Para qué te sirven los demás si no te ayudan?  Por un momento se sintió traicionada y quiso buscar culpables, el consejero, el mago, el secretario, su doncella… No cejaría hasta que los encontrara.

Y los encontró o mejor dicho la encontró.  Todo apuntaba a una persona. La princesa encolerizada se dio cuenta de quién era la culpa de su estado.  Sin embargo pensó que ya era demasiado tarde.

Muy lejano en su memoria apareció un personaje del que se había olvidado ya hacía tanto…  el súbdito crítico, el único que había puesto en duda sus deseos, ahora recordaba, por no ser los más adecuados.  ¿Dónde estará? ¿Podría venir a sacarme de esta cárcel que yo misma me he ido construyendo a mí alrededor poco a poco?  Y sintió como si el peso de su corazón se aligerara por unos instantes.

 

sheylaEn el 2010 mantén el rumbo. SHEYLA MORATAYA, Escritora, Conferencista y Co- Active Coach.

El coaching te da permiso para soñar.  ¿Qué es lo que quieres que actualmente no tienes en tu vida?  ¿Claridad?  ¿Seguridad en ti mismo? ¿Casarte con el hombre o la mujer de tus sueños? ¿Conocerte más? ¿Dar el paso de empleado a empresario? ¿Mejorar la comunicación con tu pareja? ¿Mejorar la comunicación con tus hijos?  O simplemente ¿quieres llegar a ser la mejor versión de ti? Entonces eres un candidato perfecto para el coaching y todavía más, para convertirte en un coach que ayude a otros a desatar todo su potencial.

Un coach profesional siempre conducirá a su cliente hacia el máximo desarrollo de su potencial. Los coaches sabemos que cada uno es naturalmente una estrella.   A diferencia de la terapia, en la que el terapista es el experto, el coach y su coachee (cliente)  tienen una relación co-activa. ¿Qué quiere decir esto?  Los coaches creemos que el cliente es naturalmente creativo, tiene todos los recursos que necesita para lograr lo que se ha propuesto y está completo. Es decir "there is nothing to fix" (no hay nada que sanar). Esta es otra gran diferencia entre terapia y coaching.  En la terapia por el contrario la atención se enfoca en el proceso de sanación de heridas del pasado por ejemplo. 

Por supuesto que existen grandes similitudes entre un coach y un terapeuta. Sin embargo  el coach utiliza "habilidades propias de coaching"  a la vez que establece una alianza diseñada por el coach y su cliente . El terapeuta utiliza "técnicas terapéuticas" y es quien diseña el tratamiento para su cliente.

Entonces ¿necesitas un terapeuta o necesitas un coach? La respuesta te la puedes dar tu mismo en este momento, sólo piensa, ¿tengo tiempo o quiere seguir dedicando tiempo a curar heridas del pasado? O por el contrario, ¿estoy listo para el siguiente capítulo de mi vida? Si has dado un sí rotundo a la segunda pregunta, ya has entrado en el círculo de la renovación y  necesitas tres cosas para hacer que el 2010 sea todo lo abundante y feliz que tú deseas:

  1. Escribe tu visión para el 2010 y asígnale un título. Ejemplo : Mar adentro, viajar hacia adelante, etc.
  2. Escribe los pasos que darás para alcanzar esta visión, este es tú plan.
  3. Mantén el rumbo durante todo el año.

Te invito a visitar mi página www.sheylaonline.com para saber más. O visita mi blog en  http://blogs.hola.com/sheilamorataya/ mientras tanto ¡Seguimos juntos hacia el éxito!

 

sheylaSecretos para desarrollar la mente. DIEGO LOSSADA, Escritor, Conferencista y Coach personal.

El día de hoy quiero compartir algunos secretos que son claves para desarrollar la mente y a su vez todo nuestro potencial:

1- Cambie sus creencias. Le corresponde a usted el trabajo de cambiar sus creencias y cuando lo haga usted estará abriendo literalmente nuevos mundos!  Al alimentar su mente con información logrará cambiar sus creencias. Estemos atento a qué programa de televisión vemos, qué música escuchamos, qué libro leemos…Pero también pregúntese si usted lo está haciendo con convencimiento. Lo cierto es que usted posee una mente sorprendente con una capacidad de aprendizaje que va más allá de su propia comprensión. Usted debe estar convencido y al hacerlo estará liberando el potencial de su mente.

2 – Obtenga el conocimiento correcto. Las palabras si no son ciertas no tienen significado. Yo escuché a un niño decir, “Lo leí en un libro”, pero…¿será verdad? Sólo por que alguien lo dijo o lo escribió, no significa que sea correcto. Como alumnos queremos recibir el conocimiento correcto, no sólo información y opiniones.  Es nuestra tarea buscar la información y el conocimiento y luego comprobarlo repasándolo en nuestra mente para ver si es cierto, y si puede ser aplicado de manera correcta en nuestras vidas para mejorar y ayudarnos a triunfar. Necesitamos pesar y medir lo que aprendemos de manera que obtengamos el conocimiento correcto. Al hacerlo estará liberando el potencial de su mente!

3 – Apasiónese al aprender. Esto le tomará algo de esfuerzo, pero la única manera de hacerlo es empezar a aprender sobre algo que tengan un impacto inmediato en su vida. Cuando usted esté aprendiendo un nuevo concepto financiero que le ayudará a ganar dinero o a librarse de deudas lo pondrá en acción inmediatamente. Cuando usted esté aprendiendo una manera de comunicarse que le ayudará a vender más productos, esto le energizará. Cuando usted esté aprendiendo a interactuar con su familia de una manera saludable y que mejorará sus relaciones, ¡esto le inspirará! Apasiónese al aprender y al hacerlo estará liberando el potencial de su mente!

4 – Autodisciplínese por medio del estudio. Aprender cuesta trabajo. Hasta que alguien invente unos chips que nos podamos enchufar en la mente para tener acceso inmediato al conocimiento, usted tendrá que hacerlo por si mismo y eso cuesta trabajo. El proceso de aprendizaje es largo. Es cierto que nosotros podemos acelerarlo, pero siempre será un proceso de leer, escuchar, revisar, repetir, aplicar el conocimiento, experimentar los resultados, hacer reajustes, etc. Para ponerlo de una manera sencilla, el proceso toma tiempo. Lentamente pero con seguridad, cuando usted se auto-discipline, usted adquirirá conocimientos y aprenderá, y al hacerlo estará liberando el potencial de su mente!

Siempre es posible aprender algo, no importa la edad que tengamos. Nunca se es demasiado joven o demasiado viejo. Su mente fue creada para aprender y tiene una inmensa capacidad para hacerlo.

¡Brindo por su éxito!

www.yasnelydiego.com

 

cesarNavidades canadienses para una hispanoamericana. ZOIMER QUINTERO, Coach personal.
zoimerquintero@gmail.com

Estoy sentada junto al árbol de navidad en medio de la madrugada canadiense de 14 grados, con las luces de la casa apagadas, iluminándome, sólo, con las pequeñas luces del arbolito que vienen a ser como estrellas dentro de la casa. Puedo sentir el olor a canela de alguna vela navideña que está en algún rincón que, aun, no he descubierto; a pesar de los días que llevo buscándola o ¿Será mágico? Es el olor a navidad.

Cuando le comenté a algunos amigos que estaba en Canadá  me decían: AH ¡¡¡blanca navidad!!! Y ¿Saben qué? Navidad sí, pero nada de blanca. Toda la vida creí que las navidades norteamericanas estaban llenas de nieve, de chimeneas y de muérdagos en las puertas. He visto muérdagos en Valencia por doquier pero aquí no he visto el primero. Sí, están las chimeneas encendidas pero no se están preparando malvaviscos como lo hacía Mickey Mouse en sus ediciones de Christmas y sigo esperando una nevada que me impida salir de casa. Sólo algunos flakes han caído, aunque puedo decir que son una de las cosas más hermosas que he visto en mi vida, llenos de brillo, tan perfectos, tan pequeños, tan blancos... Lástima que se derretían en mi mano y no tenía sino un par de segundos para ver su perfección y no necesitar un microscopio para verlos.

Pisar la nieve ha sido otra experiencia mágica para mí. Sentir ese crujir bajo las botas de nieve, saber que pisas algo helado y húmedo pero que no te mojas en absoluto porque estás preparado con zapatos para ello, ver como hundes el pie en ella tan frágil y suave. Lástima que solo hayan sido algunos montoncitos de nieve que he encontrado; dado que la mayoría de nieve que hay en las calles o en el patio de casa están demasiado duras para siquiera caminar sobre ellas porque son muy resbaladizas y llevaba más de una semana sin nevar.

¡Esquiar!. ¡Qué planes traíamos de esquiar tan fabulosos! Lo hablamos con todos en casa: ¡Vamos a Esquiar!: ¡Yupi! Comenzamos a planearlo pero, lamentablemente, los que viven con la nieve parece no emocionarles tanto la idea como a nosotros, así que aunque comenzamos a buscar los trajes (Asunto que resulto muy complicado, porque estaban escondidos debajo de años de trastos) finalmente aparecieron unos al  mejor estilo de los comienzos de MECANO. Así que asunto resuelto: ¡Hay trajes! Más, lo que no hay es ganas de los demás de ir, así que entre embarazadas, familiares resfriados y bebes muy pequeños, fue bajando la emoción, hasta que alguien comento: -Igual si van se pasaran el día en el suelo porque nunca han esquiado. Fue la  gota que rebosó el vaso. Nos quedamos y dijimos: -Busquemos algo familiar que hacer que involucre a todos”. ¿Qué hicimos? Ya ni recuerdo qué fue porque, de seguro, no fue nada tan emocionante e inolvidable como ir a esquiar por primera vez en mi vida.

Niagaras Falls (cataratas del niagara); otra salida planeada con antelación. Era seguro que íbamos pero, entre el mal tiempo que había  y la mala cara, no se dio. No es fácil poner a veinte personas de acuerdo y, mucho menos, para hacer cosas de las que ellos ya están aburridos.

Una nueva experiencia para nosotros fue: abrir los regalos el 25 en lugar del 24 a medianoche, como lo hemos hecho toda la vida.

También, fue curioso que tuviese que comprar los vestidos de las dos fiestas pero no lo zapatos, porque: resulta, que en Canadá se está descalzo dentro de las casas incluso de visitas o de fiestas así que estaba con mi vestido de lo mas arreglada pero descalza. Bueno, al menos, resultó más económico y práctico así, aunque al principio me resultara incomodo.

Otra cosa es el tema del reciclaje. Acá, en España, separamos la basura y la tiramos en los contenedores pero en Toronto se separa en 3 tipos: orgánico, basura y reciclaje (plástico, papel, latas, etc., todo junto) que se saca una vez a la semana al frente de la casa o cada quince días en un contenedor casero pequeño, se coloca en la acera y se lo lleva un camión. El caso es que: el contenedor de cada casa es en función al número de personas que viven en ella pero, en navidades, habíamos unas 20 o 30 personas diarias, así que generamos mucha basura con el mismo contenedor. Los días transcurrían y no podíamos hacer nada con la basura, solo acumularla hasta el día de la recolecta y pisarla para que se viese más pequeña, pues, la sorpresa fue que: el día de la recogida todos pensamos que alguien más lo haría y nadie saco la basura, así que (Además de estar llenos de cartones, bolsas y basura)  teníamos que esperar una semana más. Por supuesto, uno de los temas de conversación era: ¿Que más podemos hacer? ¿No hay contenedores en la calle para tirarlos? y ¿Si colocamos la basura en bolsas se la llevan?, ¿Podemos dejarla en otro lugar, o en casa de un vecino? La respuesta a todo esto es: ¡No!, solo se puede colocar en esas cajas azules y se llevan solo lo que hay dentro. Un proceso bastante diferente al de España. La verdad es que prefiero bajar con mis bolsas y deshacerme de la basura el día que yo quiera. Pero cada país, tiene sus normas.
 
En fin, he aprendido que da igual a donde vayas a celebrar la navidad. La tradición va con la gente y no con el lugar, así que, lejos de España y de Venezuela (mi tierra natal) terminamos celebrando las fiestas a nuestra manera. Llenándonos de amor y, más bien, contagiando de nuestras tradiciones a los familiares chinos canadienses que no estaban acostumbrados a ver bailes de salsa en casa, correr con las maletas a la calle a las 12 del mediodía  del 31 (tradición venezolana que atrae la suerte para viajar en el año nuevo), elaboración de platos tradicionales venezolanos (hallacas, pan de jamón, empanadas) y españoles (Paella valenciana, arroz caldoso de mariscos y comiendo olivas).

Ya es tarde, tengo que irme a la cama antes de que mi marido se despierte y se pregunte dónde estoy y qué estoy haciendo  y sola en una fría madrugada canadiense. Además, en estas casas de madera, se oyen pasos por doquier, a pesar de que todos están dormidos y eso da un poco de miedo.

Me voy a la cama. ¡FELIZ AÑO NUEVO 2010!

 

gente

 

Frase del mes:


El éxito no es la clave de la felicidad, es la felicidad la clave del éxito.

Albert Schweitzer

 

 

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