you coach

 

nº 17 Octubre 2009

you coach
ARTÍCULOS
ARTÍCULOS
david
Un café con leche caliente. DAVID HERNÁNDEZ, economista, psicólogo, coach, director de formación de International Coaching School y director de You Coach!
davidher@intercoachingschool.com

Siete y media de la mañana de un lunes cualquiera en Santa Cruz de Tenerife. Madrugar e ir temprano al trabajo tiene sus compensaciones: evito las aglomeraciones del tranvía o  preocuparme por si llego tarde.

A menudo  me “premio” y entro a la cafetería que está cerca del trabajo. Allí llego con el tiempo suficiente para degustar una “pulga” de jamón y queso y un café con leche caliente. A esas horas no quiero conectarme al mundo “real” de los telediarios y las noticias. No leo la prensa, ni tan siquiera el Marca. Ya lo haré más tarde. En su lugar me suelo llevar algún libro que me tenga enganchado y me siento en la esquina más solitaria del bar a disfrutar de ese rincón particular. Este pequeño paraíso que me construyo todos los lunes apenas dura quince minutos pero prometo que en ocasiones parece durar más. Luego, salgo sin prisa del bar (todavía es temprano) con el suave calor del café con leche metido en el cuerpo.

Es curioso ver las historias que en ocasiones se tejen tan temprano en torno a esa cafetería. Hace algunos días ocurrió algo que me gustaría compartir con ustedes.

A mi espalda en la cafetería escuchaba a dos mujeres hablar. Me resultó llamativo el vigor verbal y la rabia que demostraban a esa hora de la mañana; todo un cúmulo de “virtudes”. Me pareció increíble encontrar gente tan activada a esa hora de la mañana.

La conversación era una conspiración contra el mundo (o en sus particulares visiones de la realidad del mundo contra ellas). Una de ellas (llamémosla por ejemplo, “Tal”) no paraba de citar los típicos tópicos de la persona “víctima”: en mi departamento yo soy el último mono, pero soy a quien le dan más responsabilidad. Yo soy quien saca las castañas del fuego. Los que más cobran son los que deberían llevarse los marrones, ¡no yo!. Por su parte, su interlocutora (a quien llamaremos por ejemplo “Paracual”) reforzaba la visión de Tal de un mundo tremendamente injusto: En mi trabajo me pasa igual, si no es por mí el trabajo se queda sin hacer.

Reconozco que mi cotilla interior me pudo. Apuré la sensibilidad de la oreja con disimulo tratando de captar la mayor información posible. ¡Quien sabe, pensé- a lo mejor esta historia me inspira un articulo para You,Coach!!

La conversación se prolongó durante más de un cuarto de hora, con sus minutos, sus segundos y sus miserias. Aquella negatividad cruzaba de lado a lado la cafetería. Lo que decían no era nuevo, me sonaba haberlo escuchado en boca de muchas personas muchas personas a lo largo de mi vida  (incluso yo alguna vez he hablado así).

En todas estas personas se acumulaban las siguientes creencias:

  • Este mundo es hostil y los demás son malos
  • Tienes que tener cuidado con la gente
  • Yo soy una víctima del mundo y de los demás
  • No puedo hacer nada para evitar ser víctima
  • La única reacción posible es enojarse y enfrentarse a los demás, “ponerlos en su sitio”.

Es probable que en el cerebro de las protagonistas de nuestra historia estuviesen martilleando diariamente estas creencias, desde antes incluso de salir a la calle. Y no serían capaces de ver otra “realidad” que la que le imponía sus creencias.

Me imaginé, irónicamente, el punto de vista que podría tener algún compañero que las estuviera viendo desde la ventana de la oficina: ¡Miren chicos! ¡Ahí están las dos, como siempre, cabreadas contra el mundo! Capaz que están rajando de nosotros.

Tal y su amiga seguían llenando de basura mental la conversación. En el fondo creo que les gusta hacerlo. El papel de mártir tiene ciertas comodidades. Es más fácil rajar del mundo y ver la vida pasar que comenzar a buscar las soluciones. Imaginen, como contrapartida, la activación que supone comenzar el día pensado que el mundo está contra uno .Y es que hay muchas, muchísimas personas que salen a la calle perdiendo tres a cero en su cabeza.

En el punto más álgido de la protesta contra el mundo cruel lo constituyó un comentario que me provocó una amplia sonrisa. Tal utilizó la estrategia de “Yo soy diferente al resto, soy el Iluminado”. La suelen utilizar a menudo los albañiles y los electricistas Dicha estrategia es muy sencilla: consiste en argumentar que los demás son incompetentes y yo soy el que está por encima de ellos. ¿Quién no conoce a un albañil o un electricista que haya ido a su casa a arreglarle algo y despotrica del colega anterior que le ha hecho un trabajo lamentable?: ¡Pero señora!, ¿quién le ha hecho esto? Esto es una chapuza. Una vez fui a un odontólogo y se quejó de lo mal que me había hecho un empaste el otro dentista al que había ido, por lo que esta estrategia puede estar invadiendo varios gremios profesionales.

La frase exacta que utilizó Tal fue: ¡Claro!, yo soy diferente, a mí me gusta razonar y cuando pregunté por qué se hacían así las cosas me dijeron que siempre se habían hecho así. ¡Claro! Yo siempre voy más allá de las cosas. No me gusta ser superficial.

El afán manipulador y la demagogia de Tal no tenía límites. Paracual mientras tanto le reía las gracias (al fin y al cabo eran tal para cual).

Fue entonces cuando Tal se llevó el vaso de café con leche a los labios: ¡Joder!, está frío- refunfuñó. La camarera que había escuchado el improperio hizo gala de su profesionalidad. ¿Quiere que se lo caliente? – No, da igual, ya me tengo que ir.

Seguramente Tal estaba convencida de que la camarera le había servido el café con leche frío (no me extraña que pensara que lo habría hecho a propósito). No era consciente quizás, de que mientras hablaba la vida pasaba: los kioscos abrían, los pájaros piaban y también seguramente los café con leche se enfriaban. Su voz interior tal vez le susurrara: “Lo que te faltaba, además de lo que tienes encima te despachan el desayuno frío”.

Bandler y Grinder, los padres de la Programación Neurolingüística decían que cualquier conversación se podría considerar hipnosis: ya que si por ejemplo te hablo de la fiesta de celebración de mi octavo cumpleaños estoy provocando que comiences a imaginártelo (a visualizarlo) y ya solo con ese pequeño ejercicio te estoy llevando a mi infancia, es decir estoy dirigiendo tu atención hacia el contenido de mi lenguaje.

Tal no solo vive en esa realidad (la de que el mundo es terrible) sino que además arrastra a Paracual  tras de sí (también es cierto que ésta no encuentra ninguna consecuencia negativa en seguirla).

Lo cierto es que ambas mujeres y comienzan el día en ese estado mental y por tanto emocional. Para despertarse así , ¿no es mejor quedarse durmiendo la mañana entera?. Lo irónico es que probablemente ambas amigas al llegar a sus casas prepararan para comer algo, que no perjudique su salud y puede que a la tarde vayan al gimnasio a cuidar su cuerpo. ¿Y cuando se preocuparán de su higiene cerebral?¿Cuándo entrenarán su mente?

Pasaron las semanas y volví a verlas otro lunes. Nada, absolutamente nada, había cambiado en ellas. No pude escuchar con su conversación, pero ya estaban crispadas con la vida. Tener unas lentes grises te hace ver todo oscuro. De nuevo volverían a vivir la “realidad” que han creado con su lenguaje, a sentir que el mundo es hostil y que nada vale la pena.  Saldrían a sus trabajos como quien va a la guerra. Perderían el sosiego, la paz, la felicidad y la posibilidad de saborear un café con leche caliente.


miguel
Juego Sistémico y coaching de PNL: Desarrollando tu Coach Interno.
MIGUEL A. LEÓN. Director de formación de Creasistema, trainer y coach PNL.

miguel@creasistema.com

Recuerdo cuando éramos niños como podíamos quedar absortos y sumergidos en nuestros juegos. Recuerdo algunas de tantas ocasiones en que volvíamos a la “realidad” al oír la voz de nuestra madre llamándonos, ya fuera porque el tiempo se había esfumado al quedar totalmente enfrascados en nuestras conversaciones imaginarias con nuestros “colegas”, o en las transacciones comerciales realizadas con otra parte de nosotros, ya estuviese presente o no nuestro interlocutor. Aprendimos jugando, cada vez que de alguna forma tomábamos la posición de nuestro padre o madre ,imitándoles, vistiendo sus ropas y adoptando sus comportamientos y valores, instalábamos una suerte de conducta automática, guiada por aquella cualidad y habilidad que admirábamos en nuestros padres, familiares o amigos.

De alguna forma nuestro entorno de juego nos servía para representar esa comedia, habitual muchas veces, que vivíamos con nuestros padres o conocidos. Integrábamos sus contenidos y solucionábamos probablemente muchos conflictos de relación, jugando, representando roles. Ello podría ser el último conflicto con mi hermano o la incomprensión de alguno de los mayores. Teníamos nuestro “campo de juego” donde de una forma inconsciente resolvíamos lo que representaban nuestros juegos conscientes, cual si de rituales dirigidos se tratase.

Qué curioso resulta ver como ya de mayores seguimos representando esas comedias de pequeños, pero esta vez quizás a menudo con tintes de tragedia. Así, quedamos absortos de nuevo en esos juegos que representan externamente nuestro mundo interno, pero ahora aún de forma más inconsciente, ya que ahora todo es muy “serio”. Nos creemos firmemente los roles que representamos, damos certeza total a aquello que creemos como si de dogma de fe se tratase, y estamos incluso dispuestos a morir por nuestros principios.

Todo ello estaría perfecto si muchas veces dichos juegos transmutados en tragedia, no nos hicieran sufrir y estuvieran repitiendo una y otra vez conflictos internos sin solucionar que nos impiden realizar nuestros sueños.

Ahora bien, ¿qué pasaría si llevásemos mayor atención al terreno de juego?, ¿qué pasaría si hubiese una mayor toma de conciencia del entramado, estructura y propósito del juego?. Probablemente, que podríamos jugarlo con las repercusiones positivas que proporciona la practica continuada de la presencia y observación de cómo nos “montamos” nuestras historias mentales. “Historias” mentales que determinan cómo nos sentimos, nuestras acciones y los resultados que obtenemos en el mundo, dependiendo de ello la calidad de la relación con nuestra pareja, nuestros hijos y la gente en general. La forma en que afrontamos nuestros conflictos, nuestros a veces incómodos estados emocionales y cómo creamos y realizamos nuestrasmetas.

En Programación Neuro-Lingüística tenemos un campo de juego virtual representado por la plantilla que Robert Dilts por un lado y Charles Faulkner por otro desarrollaron supuestamente al unísono, recordando la metáfora que solemos utilizar de la experiencia de los monos aprendiendo simultáneamente a lavar los boniatos en diferentes islas de Japón.

En el Juego Sistémico pedimos prestada dicha plantilla a estos grandes formadores y personas de la PNL, para desarrollar nuestro juego consciente e ir integrando todos los recursos de PNL, Coaching y Pensamiento de Sistemas, cual si de “campo unificado” se tratase y así, dar solución a nuestros problemas, visionar nuestras metas y tratar con cualquier tipo de interferencia en su realización.

Así, la plantilla de la experiencia, como la llamamos, se compone de 9 cuadrados formados por la intersección en cruz de cuatro líneas transversales, que sirven de base para situar las posiciones más relevantes desde donde percibimos esa realidad que con tanta certeza hacemos nuestra: Yo, Otro, Observador. Presente, Pasado, Futuro. A esta se van añadiendo diferentes elementos del juego bajo una perspectiva sistémica, esto es, teniendo en cuenta la relación de los diferentes elementos que componen el juego:

Las posiciones perceptivas, los marcos temporales, sistemas representativos, niveles lógicos, estilos de pensamiento, juegos de cambio de creencias y cualquier estrategia que bajo una perspectiva desenfadada y generativa, nos ayude a ir desarrollando ese Coach Interno con el que siempre podemos contar para solucionar e integrar conflictos, o crear e ir en pos de la realización de nuestros objetivos.

Cuando éramos muy niños y nuestra espontaneidad y creatividad pasaba por sus mejores momentos, podíamos ser totalmente autónomos representando el complejo sistema de nuestras historias personales. Solos, intercambiábamos diálogos con esos compañeros imaginaros o mentores asiduos. Siempre había en nuestra soledad a quién contarle nuestras frustraciones o nuestros sueños, así como a quién recurrir como asesor particular para pedirle consejo en nuestro camino hacia la meta del juego. Esa autonomía aún la podemos volver a recuperar, teniendo siempre a nuestra disposición unos “juguetes”que, además de servirnos para resolver nuestras posibles interacciones del día a día con los demás, nos proporcionen un sistema generativo de aprender a aprender, dándonos cuenta de nuestros patrones de conducta, de cómo hacemos lo que hacemos e instalando subconscientemente un placer por jugar a darnos cuenta de lo que nos pasa y como solucionarlo, al igual de lo que queremos crear y el camino hacia su realización.

Con el Juego Sistémico pensamos sistémicamente , esto es, percibimos todos los elementos del juego: presuposiciones y estrategias de PNL y Coaching, con una visión holística . Percibimos relaciones más que elementos aislados y esto nos permite, darnos cuenta de aspectos del juego y soluciones creativas insospechadas hasta el momento. Vemos en bucle, todo es información que podemos utilizar a nuestro favor, en contraposición a percibir como irremediable causa-efecto nuestros aparentes fracasos. Tomamos las riendas de nuestra vida ya que tomamos plena conciencia de cómo lo que hacemos influye en lo que nos pasa y sus efectos en el sistema familiar, social o laboral en el que estemos inmersos. Todo esto con los cristales del Coaching. Sin tener todas las respuestas y sin esperar erupciones volcánicas de efectos transformadores, sino de ir sedimentando la roca. Inmersos en un proceso de auto descubrimiento, de búsqueda de la congruencia que haga que todo se realice desde esa soltura del hacer sin hacer. Ahí donde verdaderamente fluimos.

 

jose hernandezSer feliz. ÁNGELES BENÍTEZ REY, Psicóloga, psicoterapeuta y formadora
angelesrey3@yahoo.es

Desde siempre el ser humano ha buscado la felicidad en su vida, quizás una felicidad idealizada, ensalzada, duradera, y para siempre; pero, en definitiva poco realista. El ser humano busca la felicidad, pero se busca pensando, en el fondo,  que es algo inalcanzable, sin pensar mucho que la podamos conseguir, con desconfianza, sin creerlo del todo; entonces, ¿cómo es posible que la encontremos?

En muchas ocasiones pensamos que nuestra vida no tiene sentido, que no estamos a gusto con lo que hacemos y tenemos. Quizás, sea ese el problema, que no podemos encontrarnos bien, que no podemos ser felices sin estar a gusto con nosotros mismos. Porque lo de menos es lo que tenemos, que tenemos mucho, y lo de menos es lo que hacemos, que en cierto modo lo hemos elegido, sino que en definitiva no podemos encontrar el bienestar sin encontrarnos antes a nosotros mismos. Y esto significa conocernos, valorarnos y aceptarnos tal como somos, pero sin dejar de mejorar aquello que nos permite seguir creciendo, controlar razonablemente nuestra propia vida con una actitud optimista y tener una buena capacidad para adaptarnos a los cambios, ya que  nuestra existencia está llena de ellos.

Estos serían los ingredientes de una personalidad feliz, y si reflexionamos sobre estas características nos podemos dar cuenta de que todas ellas corresponden con tener una alta autoestima, esto nos lleva a pensar que la felicidad y una autoestima favorable van unidas. Así lo revelan muchas de las investigaciones que se han realizando sobre este tema, las personas creen fundamental que tener una buena opinión de uno mismo es un componente esencial para sentirse dichosos.

Como decía John Locke, un pensador inglés del siglo XVII, los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias; así que sería bueno que despertemos nuestro interior para conseguir esa dicha tan deseada que es la felicidad.



daniel colombo
Elévate por encima de las circunstancias. BEATRIZ M. NODARSE. Ama de casa.

beatrizm1@msn.com

Hace muchos años, alguien me regaló una pequeña tarjeta plástica que aunque parecía una tarjeta de crédito era en realidad una especie de postal en miniatura, con una imagen y una reflexión que servia sin dudas de aliciente.  Por un lado la tarjeta presentaba la hermosa foto de una gaviota volando sobre el mar, y en su reverso una frase: “Elévate por encima de las circunstancias”

Por mucho tiempo la tuve sobre mi mesa de noche, luego en el bolso, y hasta en mi monedero. La mantenía siempre entre otras cosas más y entre otras tarjetas como si fuera una tarjeta de crédito realmente, pues sentía que me daba algo de 'buena suerte' y confiaba en ello por alguna razón;  a cada rato la miraba y meditaba en su frase.  He de reconocer que leerla me animaba, y me inspiraba en cierta forma,  pero también seguía sin entender bien cómo se podía uno elevar realmente sobre cosas difíciles como 'las circunstancias' adversas, pues éstas son algo que a veces afectan demasiado y están fuera de nuestro control.

La vida me llevo a confirmar que se puede, y además a descubrir algunas formas de hacerlo.  Precisamente cuando lo negativo impera,  es cuando uno debe aprender a sobrevolar por encima de ello, de ver lo circunstancial,  como lo que es:  algo que no somos nosotros, sino algo que ocurre. Somos  un ser único e irrepetible,  con un deseo, un sentimiento, un sueño vigente quizás, un anhelo, y todo eso ha de seguir siendo lo importante,  debe recordarse, pase lo que pase en nuestras vidas. 

Hay varios tipos de circunstancias adversas: muerte, accidente,  enfermedad,  perdidas, o  ser victimas de la actuación injusta o abusiva de los demás. Son cosas,  que ocurren sin que podamos ejercer un control sobre ellas porque no dependen de nosotros. Además, nos dejan secuelas y formas de afectarnos que si debemos superar para salir adelante. 

Y eso se hace con algo sencillo: el deseo, en primer lugar.Meditando en la ultima de las circunstancias mencionadas ,lla de los abusos,  no puedo dejar de meditar a la vez en la fuerza que tiene también el 'deseo', como clave, para superar una de las mas difíciles circunstancias de "sobrevolar".

Esta claro que el abuso emocional,  por ejemplo,  o situaciones de violencia,  o de cualquier tipo de agresividad recibida, es una circunstancia tan nefasta (y a veces tan sutil)que es muy difícil de superar,  y una que a veces sólo el que la sufrió,  conoce bien;  es un proceso por el cual a una persona se le quita o se le pretende quitar su autoestima, ideas propias, filosofías de vida,  y sentimientos y —en general— su personalidad, que es única,  y diferente, con todos los derechos a serlo.  Se trata en el abuso emocional de crear el daño principal de aminorar a una persona, y lo suelen hacer mediante un ataque constante que  incluye criticas o hasta formas de 'razonar' el  ''como deberian ser o  comportarse'' los criticados, los abusados,  y no necesariamente incluye acciones físicas de agresividad, aunque puede también incluirlas.  

Una persona que sufre abuso emocional puede llegar al punto de perder su propia identidad, y con ella sus deseos propios,  aunque desde luego, hay una enorme gama de grados y consecuencias.  Y si,  una circunstancia muy difícil, pero el deseo de SER y lograr sueños siempre puede volver a renacer en nosotros,  y pienso, que un simple anhelo es un motor por si mismo, con mucha potencia, y  lo  que inicia todo cambio.

Por ello y ya que no cuesta nada, y no depende de otros, no nos inhibamos de hacerlo, deseemos al menos paz,   pero deseemos siempre algo.  Hay quien desea tener mejor salud, dinero o más amor en su vida,  hay quien desea vivir en Paris o pasear una tarde de invierno por Nueva York. Cada cual desea lo que siente como más importante, no importa lo que es, lo importante es no dejar de hacerlo, pues es la chispa que nos mueve a otros pasos.  Es también lo que mueve todo un mecanismo de luchas y de estrategias dentro de nuestra imaginación e inventiva personal para  Llevarnos a conseguir las herramientas necesarias primero,  para hacer posible 'algo' después.

Con posibilidades inmediatas o no, el deseo ayuda. Impulsa la intención y la intención abre el camino a  la acción para lograr, valga la redundancia, todos los deseos  que tengamos.   Así que elévate por encima de las circunstancias y sueña tu mundo,  mira la vida,  desea con fuerza lo que quieres en ella. Ya estas dando el primero paso para acercarte a todo ello que es importante para ti.  

 

rosario¿Dónde está el éxito seguro? ROSARIO CUBAS LEÓN, Psicóloga.
rosariocubasleon@gmail.com

Quizá se trate de no razonarlo todo, de querer tener recetas para cualquier situación,… pero supongo que soy una más de los que piensan que las señas que te da la vida para elegir tu camino no son nada claras, y que lo que a otros sirve, quizá a ti o a mí me incomoda o no me permite llegar al punto interno de bienestar que quiero lograr.

Y estas son las líneas introductorias a mi breve artículo de hoy. Y que, en su comienzo, dentro de mi mundo de ideas, parte de la siguiente cuestión: ¿cuándo debemos dejar de insistir en algo porque no vemos resultados y, por consiguiente, tomar otro camino u opción?

Sé que para cada uno el nivel de esfuerzo sostenido y tesón para conseguir un objetivo varía en función de variables individuales y circunstanciales que se escapan al contenido y fin de este artículo. Pero por otro lado, ¿cuándo debemos dejar de esforzarnos?, ¿cuándo se supone que algo no merece la pena?

Trato este tema porque por diversas razones en estos días he estado recordando situaciones al caso. Un profesor de autoescuela que conocí, me contaba que él mismo había suspendido en reiteradas ocasiones las pruebas para la obtención del carné de conducir. Ironías de la vida, después fue piloto de rally. Fueron motivos de fuerza mayor, en concreto, un accidente, el que hizo que se dedicara con posterioridad a dar clases para inexpertos al volante, las cuales no sólo pasaron a ser su única fuente de ingresos, sino también una actividad que disfrutaba y le llenaba lo suficiente. Por tanto: algo que tanto le costó conseguir al principio, pasó a resultarle muy gratificante con posterioridad.

Por otro lado, he descubierto también, que hay actividades que no gustan, porque no hemos visto las ventajas de conocerlas, o porque las practicamos como obligación. Y puedo ilustrar esto con dos ejemplos: si no se nos enseña un método para aprender a dibujar, no hemos nacido con una habilidad notable para el dibujo, y no vemos que nuestros intentos valgan o sean reforzados por los demás, despreciaremos cualquiera de los garabatos que hacemos y eliminaremos esta actividad de nuestra vida. Pero si nos esforzamos, persistimos porque esta actividad puede algún día dejar de hacernos sudar, y buscamos la manera de aprender, probablemente nuestro arte salga a relucir aunque no de forma espontánea. Por otra parte, y a título personal, puedo mencionar que, en su comienzo, el aprender a escribir a máquina se me hizo una tarea sin fin. Creía que nunca adquiriría suficiente velocidad o que no dejaría de mirar al teclado para escribir cada palabra. Mi insistencia, me llevó a que en la actualidad no sólo vea los beneficios de saber escribir de ese modo, sino el poder disfrutar haciéndolo, cosa que si hubiera desistido en su día por tarea imposible para mí, no habría encontrado que es una actividad agradable en mi vida cotidiana.

Pero en contraposición a esto, también tengo ejemplos de que podría ser conveniente no persistir porque el camino que uno lleva no está por ahí, sino en otro lado. Y me explico: No es una excepción el alumno que deja los estudios a mitad de carrera, dejando su porvenir a la deriva para empezar de cero en otro campo; o el empleado bien remunerado que renuncia a continuar trabajando en la empresa, lo que en apariencia es una locura, pues todos los datos indican que esa opción no debe ser elegida porque no encontrará trabajo... Y para sorpresa de todos, estas supuestas elecciones poco meditadas permiten que la persona encuentre su verdadera vocación o un trabajo que le llena en todos los aspectos.

Como vemos, pongo sobre el papel virtual dos visiones, dos posicionamientos en los que de base podemos decir que influye la actitud positiva o no hacia la tarea, la confianza en uno mismo o en el futuro, la paciencia o demora en la consecución de logros, la tolerancia hacia la frustración, hacia la incertidumbre, etc. Pero una vez más, y sin ánimo de confundir al lector, creo que no sólo variables individuales o de la situación inciden en el resultado final. ¿Qué clase de resistencia y obstáculo o qué aprendizaje se esconde detrás de cada logro no alcanzado? ¿Qué es lo más conveniente en cada momento? ¿Qué es lo que más garantía de éxito nos ofrece? ¿Es cualquier opción positiva de antemano pero nosotros la vamos cambiando conforme nuestra disposición, conocimientos, y relación hacia la tarea o actividad va cambiando?

Desde aquí sólo me atrevo a decir que conseguir el éxito en la vida, tomar la decisión más acertada resulta una labor inquietante y a la vez, apasionante, y quizá siempre tomamos la mejor decisión, o la que más pistas nos da acerca de hacia dónde se encuentra nuestro camino, aquel donde más satisfechos estaremos con nosotros mismos y con lo que hacemos.

 

cesarCabalgando a lomos de la preocupación. JOSÉ CESÁR GUILLÁN, Psicólogo y coach.
gljc@telefonica.net

Cierto día, un amigo me comentaba que en su empresa había  “ruido de sables”, es decir, que se empezaba a rumorear  que  podía haber ajustes de personal  por la disminución de la carga de trabajo. Se planteaba angustiado que si lo despedían, no podría hacer frente a su hipoteca, tal vez su hijo no podría seguir  yendo a la escuela de idiomas- con lo útil que le sería para abrirse futuro laboral-, se imaginaba como su hijo  se lo podría reprochar, e incluso se planteaba que su mujer lo abandonaría, y se convertiría en un fracasado. ¿Y que mas?, le dije , no te apetece  también ser el responsable de la caída de las Torres Gemelas  de New York?

Bueno, pues parece que la preocupación, una vez iniciada, no hay quien la pare. Empezamos porque nos ha salido un lunar en el cuello, y ya es cáncer, no tenemos hecho testamento, hay que  ver si nuestro seguro de vida está al corriente de pago, porque nos vamos a morir, y nuestra familia puede quedar en la indigencia, en nuestro entierro nos maldecirán, y nos consumiremos  eternamente en el infierno.

Mientras nuestras preocupaciones van cabalgando una sobre la otra, generándonos un estado de terrible ansiedad, no se nos ocurre  ir  a hablar con nuestro jefe de personal, para ver si nos puede decir que hay de cierto de esos rumores de reestructuración, o acudir al dermatólogo  a ver qué pasa con nuestro dichoso  lunar.

La preocupación no es mala, pues nos alerta de un potencial peligro, que resulta provechoso para nuestra supervivencia, pues  nos moviliza en la búsqueda de soluciones positivas ante esos peligros. Se asocia  con el proyecto de acciones futuras. Bien, de lo más normal, ¿no? Sin embargo, cuando a nuestra preocupación inicial, la dejamos crecer reiterativamente y se empiezan a concatenar sin  control un sinfín de consecuencias cada vez mas más graves, la preocupación deja de cumplir su función de “ alerta”  y nos lleva a un estado de ansiedad y miedo  que nos inmoviliza en pro de posibles soluciones. Nos mostramos cerrados a todo posible tratamiento racional de nuestra preocupación y nos puede llevar a auténticos estados  de pánico.Puede que nuestra preocupación inicial sea lógica y comprensible, pero, ¿qué nos lleva   a seguir escalando incontroladamente hasta llegar  a conclusiones  catastróficas? ¿Obtenemos algún beneficio  con estas preocupaciones crónicas y repetitivas?
Tal vez, preocupándonos de problemas terribles, (aunque muy poco probables) pensemos que estamos haciendo todo lo posible para solucionar los mismos  o tal vez los estemos evitando solucionar otros , dedicando nuestros recursos  a reflexionar sobre el peligro en sí, en lugar de buscar soluciones a problemas potenciales.Incluso nuestra desazón por hechos que son poco probables que ocurran, al no darse estas circunstancias, hace que se refuerce la preocupación, porque la vemos como eficaz.

Huelo un cierto tufillo  a superstición, pues los terribles sucesos no acontecen, independientemente de que estemos   preocupados o no por ellos.Todos conocemos la frase “en lugar de preocuparte, ocúpate”. Si la preocupación es una anticipación de algo que creemos que puede suceder en el futuro, no nos aporta un sentido especialmente  positivo y real.

Un Pastor  de una determinada Iglesia decía que la preocupación es como acelerar el motor del coche mientras está en punto muerto. No conseguimos nada, excepto hacer mucho ruido y contaminar. El interés es poner el vehículo en primera velocidad y después acelerar, para movernos hacia delante.

Y como siempre, llegamos  a lo mismo: ¡qué bonita es la teoría! .Seguramente todos nosotros la conocemos, pero qué difícil es aplicarla.Cuantas veces habremos dicho a alguien: Bah!  No te preocupes, seguro que no tiene ninguna importancia, tú descansa y no te estreses (perfecto, habremos conseguido que se preocupe más, y de paso, es posible que no nos vuelva a contar sus problemas, pues se sentirá incomprendido). De lo que he leído, y de mi propia experiencia, os propongo los siguiente “truquillos”:

a) Tomar conciencia del primer acceso de preocupación tan pronto como sea posible y preguntarnos: ¿qué es lo peor que me puede pasar? Estaremos en condiciones de dar un tratamiento racional a nuestra primera preocupación, si la dejamos crecer, probablemente nos llegaremos a preocupar por el hecho de estar preocupados y convertimos una amenaza pensada en real, en lugar de percibir que solo es un pensamiento. Establezcamos una frontera entre nuestros pensamientos y nuestras creencias. Estas últimas,  no tienen por qué ser  la verdadera representación de la realidad.
Así podemos tener  un cierto control sobre la preocupación: evaluamos los pensamientos, contrastamos su realidad, suspendemos la preocupación, o nos focalizamos en sucesos más probables.
La preocupación exitosa, nos facilita ensayar posibles peligros y reflexionar sobre la forma de acometerlos.
Las soluciones frescas y transformadoras no suelen surgir de la preocupación descontrolada, no me preguntéis  el porqué, pero suele ser así. Tal vez la anticipación a una situación de incomodidad enciende en nuestro cerebro algún circuito del MIEDO.

b)Adoptar una postura crítica ante las creencias que sustentan la preocupación.¿Es absolutamente cierto y no existe alternativa  a que mi mujer me va a abandonar  si me quedo en paro?.Vivamos el momento presente con sus pequeños momentos
Ante un acceso de preocupación, preguntémonos
¿Tengo que aprender a cambiar algo respecto a mi desasosiego?
 SI: pues ya sabes :¡HÁZLO!
 No: en el lugar donde estés, concéntrate en un objeto o persona que te aporte  una  gran sensación de  placer  durante un minuto. Es posible que con la insistencia nuestro cerebro aprenda a vivir  el momento presente, y salte por los aires el circuito del miedo.    
      
c) Seamos conscientes de  nuestras propias sensaciones/emociones ante un peligro potencial. Es un elemento de evaluación. Podemos empezar por ser conscientes de las sensaciones corporales que acompañan nuestras preocupaciones: sudoración, falta de apetito o aumento exagerado de este, palpitaciones, malestar estomacal, etc..Siendo conscientes de nuestras respuestas corporales  a los accesos de preocupación podemos establecer una alerta ante éstas. En cuanto a las emociones que generan estos estados de intranquilidad, que las consideramos como negativas (las emociones no son positivas o negativas, mejor digamos agradables o desagradables). No las evitemos, sintámoslas, sepamos cuáles son. Las podemos ver como un faro que nos guía en la noche, nos ayudarán a saber de qué nos estamos preocupando realmente, son nuevamente una señal de alerta, nos dice que algo no va bien, sepamos cuales son, las que nos “informan”  a cada uno de nosotros.

d) Dejemos paso a la incertidumbre en nuestras vidas. Desechemos las sentencias de tipo ¿Y si….? ,¿y si suspendo el examen?, ¿y si no me renuevan el contrato?. La incertidumbre puede llegar a ser un motor de motivación, y en algunos casos, incluso divertida.

e) Aceptemos la realidad. Cooperemos con lo que es inevitable, gasta poca energía. Guardemos nuestros recursos para lo que tengamos que hacer, no los malgastemos en lo que tendríamos que hacer “si” ya veremos llegado el momento. Las preocupaciones son de carácter más auditivo que visual.Se expresan más en palabras que en imágenes (importante a la hora de intentar controlarlas)
                     
 f) La preocupación  vive en y de la imaginación. Algunos avezados psicólogos han descubierto que la preocupación es capaz de crear falsos recuerdos en la memoria. Los hechos muy emotivos que nos suceden en la vida, quedan grabados profundamente en nuestra memoria. La mera anticipación acerca de algo que va a ocurrir, hace que esta experiencia se convierta también en un recuerdo importante  que condiciona comportamientos futuros, es decir, es posible que se implanten en nuestra memoria FALSOS RECUERDOS.

El cerebro es capaz de inventar recuerdos de hechos que nunca ocurrieron.                                                    ¡Lo que nos faltaba!.

Postdata: Agradecería a quienes lean  estas reflexiones, que me aporten sus propias estrategias para combatir sus preocupaciones. Tengo muchos gastos, mi empresa está un poco “rara” (la dichosa crisis) y no puedo dejar de pensar que NIKA (mi perra) acabe sus días deambulando por algún basurero. Me daría mucha tranquilidad saber de alguien que, llegado el caso, pueda adoptar a mi perra o a mí poniéndonos en lo peor. ¡Gracias!

 

cesar¿Amar o estar enamorado? ZOIMER QUINTERO, Coach personal.
zoimerquintero@gmail.com

Estoy sentada en el ordenador con la intención de escribir un articulo, hace meses que mi amigo David (director de You, Coach!), me invitó a publicar un artículo  en la revista” y le dije, “si lo hare, solo que por ahora estoy escribiendo en privado, solo para mi expresión no para que alguien más lo lea”.  Luego analizándolo detenidamente me pregunte: “¿quizás esa frase está ocultando un miedo? Miedo a no ser lo suficientemente buena o miedo a que a los demás les guste lo que he escrito? escribiré como si nadie fuese a leerlo y me dejaré llevar por las teclas de mi ordenador dejando fluir mis ideas, imágenes, pensamientos, pasiones y todo mi amor”  y decido que tengo que elegir un tema, “Vaya, quizás debería hablar de algo que me apasione como es , EL AMOR” soy una romántica incurable, que tampoco quiere cura, porque el romanticismo me parece muy hermoso, me encanta ver esas películas de comedia romántica en donde casi siempre sabes lo que va a pasar pero aun así deseas que suceda, porque se te hincha el corazón tan solo de ver como se enamoran y se llenan de esa energía para conseguir lo que más anhelan.

Así pues, algunas veces que hablo con los amigos o los nuevos conocidos y candidatos a grandes amigos, en algún momento les pido que me cuenten su historia, como se conocieron, cuando supieron que estaban enamorados,  etc...Con aquellos que no tienen pareja, pues procuro indagar un poco sobre lo que desean en una pareja, si hay alguien en especial que ya  tienen en la mira o  si dejaron algún amor atrás que aun anhelan y terminamos hablando del amor y de la vida.
Con el Coaching he aprendido a tener conversaciones más profundas con las personas, cosa que me encanta porque me parece que es así donde dejan una huella en mí y yo en ellos, si es que al final de cada persona se puede aprender algo interesante, especialmente cuando tenemos en cuenta su punto de vista sobre las cosas.

En fin, un amigo me pregunto una vez, ¿es verdad que luego de varios años de casado se deja de estar enamorado? Es decir, ¿todos dejan de estarlo? Y me dejo pensando al respecto, yo me casé enamorada y creo que la mayoría de las personas lo hacen, ¿o no?, y siento que amo a marido cada día mas. Recuerdo que en mi primer año de matrimonio le dije a mi marido, “quiero que siempre seamos novios, que nunca seamos como esas parejas de 20 años de casados que hablan mal el uno del otro y se tratan de forma grosera”. Comencé a observar a otras parejas y preguntarme, ¿que hace que ese enamoramiento cambie en ellos? ¿Y que tienen esos que se siguen tratando con respeto pero no se ven románticos?
Saque mis propias conclusiones, pienso que el enamoramiento da paso al verdadero amor, no me imagino llevar adelante una vida con ese nudo en el estómago por siempre, con la mente solo enfocada en el otro, compartiendo solo con esa persona y nadie más, besándose día y noche, recordándolo con cada canción y pasar el día soñando el uno con el otro. Suena maravilloso, por un tiempo pero si es por años creo que el desequilibrio seria gigante.

El verdadero amor surge luego de que dejamos a un lado el deseo incontrolado de besar para comenzar a escuchar al otro, cuando compartimos con las familias de ambos porque también los amamos y necesitamos en nuestras vidas, cuando dejamos de pensar en la cara del otro para pensar en una visión de futuro juntos, que incluya lo que más ama cada uno y no solo lo que ama el otro.

Amamos de verdad cuando dejamos a un lado los celos por esa amiga o amigo y comprendemos que nuestra pareja no es nuestra pertenencia sino compañero.  Amamos cuando nos damos cuenta que no es perfecto sino que tiene virtudes y defectos y aun así lo amamos y admiramos. Amamos cuando reconocemos que tenemos emociones distintas a la felicidad permanente y que no por eso nos queremos menos. Amamos de verdad cuando nos damos cuenta que el mundo no gira alrededor de nosotros y que los demás también necesitan de nuestro amor y de nuestro tiempo. Amamos de verdad cuando nos disgustamos y sabemos que eso es normal que no estemos de acuerdo en todo, pero aun así sigamos amándonos y no hay que terminar la relación por ello.  Amamos  cuando vemos que a pesar de convivir con momentos desagradables como el aliento matutino,  el olor del baño, resfriados, dolores de cabeza y demás cosas y aun así, ya ni lo notamos porque sabemos que somos personas y que a todos les sucede eso, nadie se libra de las necesidades fisiológicas ni de los problemas de salud.

Así que le respondo a mi amigo, “si dejamos de estar enamorados para AMAR de verdad a nuestra pareja, por siempre”.

¿Saben qué? No hace falta ver a unos ancianitos besándose para saber que se aman y que no imaginan su vida sin el otro, solo basta con verlos ir juntos al médico aun después de 40 años de casados. ¿Ya sabemos que es amar?

gente
Frase del mes:


El primer paso para la solución de los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana.

John Baines

pajaro
crea sistema

Suscríbase

El coaching en sus manos.


boton
aic

En cumplimiento de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, te informamos que puedes revocar en cualquier momento el consentimiento para la recepción de nuestro Boletín haciendo clic aquí

aic crea sistema