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nº 15 Agosto 2009

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ARTÍCULOS
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david
De tuercas y preocupaciones. DAVID HERNÁNDEZ, economista, psicólogo, coach, director de formación de International Coaching School y director de You Coach!
david@iesec-human.com

Sucedió en Hungría. La Sexta transmitía el Gran Premio de Formula 1. Fernando Alonso salía desde la pole después de un año sin lograr el mejor tiempo en las sesiones de clasificación. Sólo por ese acontecimiento ya teníamos motivos para estar contentos para la carrera del domingo. Alonso, por momentos, parecía volver a la senda de sus mejores actuaciones sobre la pista. El domingo se presentaba emocionante. Sin embargo, Lobato y el resto de colaboradores, no hacían sino insistir, durante la retransmisión del Previo, en el miedo y la preocupación que tenían por si en la primera curva le adelantaban los pilotos que llevaban el Kers. Me sorprendió mucho escuchar aquellos comentarios. ¿Acaso no hubieran firmado tener esa “preocupación” el día antes de conocer los resultados de la pole?. Evidentemente sí. Sin embargo, una vez asimilada la buena noticia que significaba salir desde el primer puesto, “tocaba” comerse la cabeza con miedos y preocupaciones.

Esta metáfora me inspiró para el presente artículo. Casualmente estaba leyendo en esos días el libro “Descontrólate” de Xavier Guix, (ver Bibliografía) y me encontraba especialmente sensibilizado con la tendencia humana a preocuparse y querer tener todo bajo control.

Todos hemos escuchado a personas que confiesan albergar la necesidad de “tener todo bajo control”. Créanme, pretender esto es una de las vías más rápidas para llegar a la infelicidad.

La necesidad de tener el total control sobre algo es ilusoria, dañina y nuca, absolutamente nunca, la podremos saciar. Su prima hermana, la preocupación, no es menos dañina. Nos ronda la cabeza a menudo y se nos manifiesta en nuestro diálogo interior con sus dos palabras favoritas: “¿Y si….?”.  ¿Y si Fernando Alonso no puede evitar ser adelantado en la primera curva? -  ¿Y si Hamilton con el Kers le adelanta en la recta? – ¿Y si mañana en el examen que tanto me he preparado me quedo en blanco? - ¿Y si resulta que esa persona que estoy conociendo no es “trigo limpio”?

Propongo al lector un minitrabajo de investigación, ¿cuántos de los “¿Y sí….? “, que se ha dicho a sí mismo se han cumplido en su vida diaria? Le adelanto la respuesta, no más de un 1%. Sin embargo, querido lector, se ha mortificado el 100 % de sus días pensando en ello.  La preocupación (me gusta más escribirla como pre- ocupación) realiza a la perfección su trabajo de desgastarnos mental y emocionalmente. Desde este punto de vista le formulo otra pregunta: ¿Es rentable preocuparse?. Alguien podrá decir: Sí, porque así me preparo mejor para lo malo. Si usted ha respondido esto, le aconsejo urgentemente que revise sus creencias: algo dentro de usted le está haciendo creer que lo malo está por llegar, que se mantenga alerta, que se preocupe. ¿Vale la pena vivir tan asustado?.

Les propongo una actitud diferente, utilizar además el "Y si" en una frase proactiva: ¿Y si acepto que no puedo controlar absolutamente mi vida y centro mi energía en hacer frente a los problemas de la mejor forma posible cuando ocurran realmente?

En Hungría el semáforo se puso en verde y la única persona que tenía el control sobre la situación que nos preocupaba (que el Renault fuera adelantado), Fernando Alonso se ocupó (y no pre-ocupó) de lo que tenía que hacer: salir lo más rápido posible. Así lo hizo y logró liderar la carrera durante varias vueltas. Luego, una tuerca mal apretada tras su parada en boxes le hizo abandonar. Sin embargo, nos habíamos preocupado toda la mañana y casi rezábamos para que no se cumpliese la tragedia de perder el primer puesto en la salida.

Escribo estas líneas el día antes del Gran Premio de Valencia. Ya sabemos que Alonso saldrá mañana octavo (¡que bien! – ¡ya mañana estaremos mejor que en Hungría porque nos ahorramos la preocupación de que nos quiten el primer puesto en la primera curva). Sólo espero que Lobato esté un poco más positivo y no le entre el “canguelo”: “¿Y si los mecánicos vuelven a poner mal la tuerca?”

 

carmen
La magia infantil
CARMEN CHÁVEZ, colaboradora de You Coach!
carmenchavezy@yahoo.es


He disfrutado de unos días muy familiares. En contacto con mis parientes ha surgido la pregunta de rigor: “¿cuándo seré abuelo, Carmen María?”. En este caso resulta evidente que mi padre piensa que cada persona queda supeditada a una prole, de la que asume un legado familiar exclusivo de ideas y costumbres, para cuya perpetuación resulta necesario el linaje biológico.

Mi chico y yo consideramos que la vida es como un inmenso espacio comercial donde cada persona escoge lo que desea para su existencia, y en este sentido, la sección descendencia carece de especial interés para nosotros.

Somos una familia compuesta por dos personas adultas y dos menores a los que nos encanta complacer. Vivimos con nuestros propios peques interiores, lo que significa que jugamos, pintamos, bailamos, vemos pelis de dibujos, nos alimentamos de manera divertida y salimos de aventuras por el mundo con el espíritu infantil que nos caracteriza. En fin, la cuestión es que somos una familia a la que le gusta vivir como lo hace, con la satisfacción que nos supone sentirnos responsables de nuestra propia felicidad.

Para nosotros ha sido muy importante conectar con esa energía infantil. Vivimos de manera despreocupada, en un estado de alegría y entusiasmo al que invitamos a sentir a quienes deseen recuperar y/o experimentar la magia de su propia identidad más inocente y risueña.



miguel


¿Qué significa éxito?.
MIGUEL A. LEÓN. Director de formación de Creasistema, trainer y coach PNL.

miguel@creasistema.com

Puede que no exista una palabra con mayor número de significados. Si preguntamos a cada persona que nos encontremos por esta, la palabra éxito, posiblemente tendrá un diferente significado para cada una de ellas. Mientras que para alguien pudiera ser, “tener mucho dinero y propiedades” y para otro quizás     “fama y excelentes relaciones” , para otras probablemente llevar una “vida tranquila con su familia”, puede ser suficiente.

En nuestra experiencia como coaches nos damos cuenta de que muchos que han conseguido sus metas económicas y poseen un alto nivel de vida, éste no les aporta precisamente un alto nivel de Calidad de Vida. El más que trillado concepto de calidad de vida parece no reflejarse solamente en la acumulación de riqueza, la suficiencia financiera al contrario se convierte a veces incluso en un impedimento para el logro de esa satisfactoria vida que deseamos.

Calidad de Vida y Éxito parecen conjugarse en aquellas personas que parecen atender de manera equilibrada a todos los diferentes sectores más relevantes de sus vidas. Aquellos que atienden con una idea compensadora las diferentes áreas de sus vidas, cuidando tanto su carrera y aspectos económicos, junto con su salud, relaciones, desarrollo personal y cualquier otro de los sectores relevantes de la vida, parecen ir obteniendo ese dinámico equilibrio que les proporciona esa calidad de vida y la satisfacción y sensación de genuino éxito que le corresponde.

En nuestra observación habitual como coaches nos vamos dando cuenta de cómo estas personas que van atendiendo de forma equilibrada a todos los diferentes sectores de esa “Rueda de la Vida”, suelen erigirse en ejes centrales de dicha rueda fundamentando en ellos mismos ese desarrollo que les provee con los correspondientes resultados externos en cada uno de esos segmentos importantes de sus vidas. Es como si a medida que vamos avanzando en nuestro propio descubrimiento, en ese trabajo interno personal, ello se fuera plasmando en lo que obtenemos en el mundo.

No en vano, el área de la rueda correspondiente al desarrollo personal suele ser el punto de apalancamiento para obtener los mayores y más ecológicos resultados en ese proyecto de Calidad de Vida / Éxito que suele ser tema principal – o subyacente – en cualquier sesión de coaching que tengamos con alguien. Sean los campos de las relaciones, del dinero o de la salud los más deficientes y a los que en muchas circunstancias necesitemos prestar nuestra atención, el sector del desarrollo personal suele marcar una gran diferencia en el impacto sistémico sobre la generalidad de las áreas de la Rueda de la Vida y el consiguiente Éxito que ello representa en nuestras vidas.

A medida que vamos atendiendo con esa idea de equilibrio a los diferentes ámbitos importantes de nuestras vidas, vamos creciendo internamente y ello se va reflejando externamente. Nos relacionamos mejor con nosotros mismos y con lo importante de nuestro mundo. Mejores relaciones contribuyen a mejores resultados y estos a su vez podrían proporcionarnos ese Éxito que buscamos.

Robert Dilts nos habla en su Modelaje del Factor de Éxito acerca del “Círculo del Éxito”. Este círculo está dividido en cuatro cuadrantes que reflejan la relación ideal que queremos mantener para lograr dicho Éxito, con los inversores, los asociados, los miembros del equipo y los clientes. En este modelaje realizado por Robert de una serie de ejemplares importantes representativos de la excelencia en la emprendeduría, vuelve a estar de nuevo el centro del círculo ocupado por uno mismo. La calidad de esa relación con uno mismo y los demás, produce como resultado ese espíritu generoso de colaboración que da lugar al éxito. Un éxito sistémico en que los buenos resultados del otro contribuyen al mío propio. Una actitud gana – gana en que trascendemos la conciencia de escasez de “no hay suficiente para todos” y “debo competir por mi pedazo de pastel”, para acceder a una conciencia más útil y ecológica en que todos ganamos: Tú, Yo y el Sistema.

Con los factores modelados del éxito, Robert Dilts, nos introduce en los nuevos planteamientos de la PNL para estos próximos años, la tercera generación de PN . Una PNL expandida, de mayor visión y planteamientos sistémicos fundamentados en la interrelación de los diferentes elementos que contribuyen al funcionamiento de los sistemas que nos rodean. Percibir en nuestro entorno cómo variados factores se conjugan para generar bienestar, prosperidad o éxito, nos permite acceder a nuevas formas de comprender la realidad y obtener mejores resultados. Ampliar nuestra visión y percibir la forma en que se relacionan las cosas y la gente a nuestro alrededor, nos habilita con mayores opciones para conseguir lo que queremos. Cuando nos damos cuenta de que los demás también forman parte de nuestro éxito, los incluimos y vamos generando una actitud más abierta que nos conduce al establecimiento de alianzas productivas y satisfactorias.

En estos momentos de transición a otro nivel de la PNL y el Coaching en el mundo, se hace imprescindible si queremos contribuir a crear un mundo mejor que todos prestemos atención al significado que tiene para nosotros la palabra Éxito, de forma que vayamos adquiriendo una visión compartida de ese motor que produce un sentido ecológico de prosperidad y bienestar, o al contrario significados que generen diferencias, malestar y violencia en nuestro mundo.

 

jose hernandezLa venta: personas y emociones. JOSÉ HERNÁNDEZ, Director de Somer Consulting
jhernandez@somer-consulting.com
www.somer-consulting.com

La pasada semana jugué un partido de tenis con mi amigo Paco. Después de la correspondiente ducha, ya más sosegados, nos tomamos una cerveza fresquita y charlamos un rato. Mi amigo Paco es vendedor -ahora les llaman comerciales- en una empresa farmacéutica; es visitador médico desde hace más de 30 años. Su trabajo consiste en promocionar medicamentos, mediante visitas a los médicos, para que éstos prescriban aquellos a los pacientes; éstos a su vez, los demandan a las farmacias, que a su vez los demandan a los mayoristas, que a su vez los demandan al fabricante; o sea el laboratorio. Se trata de una cadena comercial donde el prescriptor, el médico, impulsa todo el proceso.

Hecho este preámbulo, la conversación cervecera discurrió sobre el trabajo de vendedor; más en concreto, sobre la importancia de los aspectos humanos y emocionales. Al fin y al cabo, decía Paco, la mayoría de los medicamentos tienen los mismos principios activos y existe muy poca –a veces ninguna- diferencia entre ellos.

Paco disfruta hablando con otras personas, es un “animal social” que aprovecha esa cualidad del carácter en su trabajo. Como la mayoría de los vendedores, pasa muchas horas en la calle visitando clientes; en este caso prescriptores. Según Paco, en muchas ocasiones, la conversación con el galeno de turno no versa sobre productos, marcas, características o efectos secundarios; más bien hablan sobre temas personales, temas de conversación entre amigos.

En definitiva, y para no alargarme en demasía, según mi amigo Paco -experto y veterano vendedor donde los haya- en la venta importan bastante los aspectos emocionales; una vez hemos tomado la decisión de comprar, siempre podemos encontrar los argumentos necesarios para justificarla.




daniel colombo
Estrategias antiestrés para sobrevivir al síndrome del Burnout (o cómo del estrés puede terminar con nuestra vida). DANIEL COLOMBO Y MÓNICA MURUAGA. Autores del libro "PREPARADOS...LISTOS..¡OUT! - Manual para sobrevivir al estrés".
(Editorial Norma)
info@danielcolombo.com
Más información:
www.sobreviviralstress.com.ar
www.mundoencontacto.com/stress

El síndrome del Burnout, a veces confundido con estrés laboral, ha sido definido por los especialistas  como el nuevo mal del siglo. Se trata de un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en su trabajo, pérdida de sentido de responsabilidad, hasta llegar, incluso, a profundas depresiones severas, que pueden acabar con la vida de las personas.

Quemados por dentro

Las primeras señales suelen confundir tanto a quienes las padecen como a los profesionales que los tratan.  Así, aparecen tensiones laborales, acumulación de tareas, irritabilidad, peleas, disociación con el rol social, sensación de falta de tiempo, baja motivación y entusiasmo, depresión y cansancio generalizado.Luego, es necesario detectar cuando se ha traspasado el límite; cuando la situación supera la capacidad de asertividad y adaptabilidad innata del individuo; cuando la situación lo invade todo, lo inhabilita para desenvolverse con autonomía, hasta caer en una profunda crisis de identidad, depresión severa y las consecuentes correlaciones físicas asociadas.

La palabra Burnout (literalmente, “Quemado”) puede asociarse con populares expresiones como “fundido”, “agotado”, “no doy más”, “tirar la toalla”, y hasta el infantil “no juego mas”, aplicado aquí con mayor rigor y sentido de un límite que se ha traspasado y que pone en serio riesgo la integridad física y emocional de las personas.

Para la Organización Mundial de la Salud, Burnout se define con tres términos: Agotamiento + Desilusión + Retiro.

AGOTAMIENTO: se refiere a cansancio, exhausto, extenuado, debilitado, fatigado, cansado, desganado, impotente, débil, acabado, arruinado, destrozado, desgastado, vacío…  Y, por contrasentido, se ha perdido vigor, energía, coraje, enfoque, propósito, dirección, metas, fuerza, brillo personal…

DESILUSION: se asocia con decepción, contrariedad, desesperanza, desencanto; se ha perdido la ilusión de vivir, aliento, ánimo, objetivos, sueños, deseos…

RETIRO: entendido como aislamiento, jubilación, pensión, soledad, clausura, refugio, dejadez, apatía.  Lo que, traducido, significa pérdida de sociabilidad, actividad, continuidad de la existencia, proyecto de vida.

Los estudios realizados en más de una década muestran que el Síndrome de Burnout afecta, al menos, al 30% de la población en forma agravada; esta cifra sube al 50% en estadíos más leves. Cada vez son más las consultas psicológicas, psiquiátricas y en la clínica médica general, de pacientes con los síntomas descriptos anteriormente.

Lo más peligroso es que el Síndrome de Burnout se va manifestando de forma progresiva; es como si erosionara a los seres humanos, lentamente, pero sin pausa.

Hiper-conectados y Posmodernos estresados

Una visión del porqué del Burnout puede estar relacionada con la cultura de la posmodernidad, donde la exigencia por lograr la excelencia laboral se transforma en el motor que rige nuestras vidas. Cada vez se nos exige mayor formación y dedicación que nos asegure, de alguna forma, poder “seguir en carrera”.  Y también la separación, la pérdida del trabajo, la falta de oportunidades laborales, en definitiva, la exclusión, es otro de los motivos determinantes de su aparición. Otra causa es el vivir hiper-conectados las 24 horas del día, en muchos casos sin posibilidades de hacer “off” a la decena de aparatos electrónicos que conviven con nosotros cada día.

La pregunta del millón

La pregunta que no podemos dejar de plantearnos es ¿por qué no todas las personas que cumplen igual cantidad de tareas, presionadas del mismo modo, llegan a desarrollar el Síndrome de Burnout? ¿Por qué algunas enferman y otras no?

Sin dudas, se trata de una enfermedad ligada a una sociedad exigente y llena de presiones; aunque hay que considerar como fundamental que el caudal de recursos internos que tiene cada ser humano, será el determinante para permitir que se enferme, o atravesar las circunstancias sin consecuencias límite que comprometan su salud.

Hay una frase, muy generalizada sobre todo en las grandes ciudades, que dice “hoy todos estamos enfermos, ya que con este modo de vida es imposible vivir bien”.  Los autores estamos convencidos de que esto no es así, y que, además, esta creencia promueve una generalización peligrosa que lleva a muchas personas a vivir equivocadamente: se sumergen en el miedo y la paranoia de que ningún cambio es posible. Si esa afirmación, de connotación completamente negativa, fuera totalmente cierta, nada de lo preventivo tendría relevancia, y es justamente la prevención, el cuidado y la “vigilancia eterna” sobre uno mismo, lo que conduce a muchas personas a vivir de un modo satisfactorio, si caer en enfermedades dañinas como el Síndrome de Burnout, entre otras.

¿Qué podemos hacer?

Individuos:

. Darse cuenta a tiempo.
. Pedir ayuda.
. Flexibilidad ante los cambios
. Equilibrio en la vida personal, profesional, incluyendo nuestros “Seres”: mental, conciente y básico.
. Asertividad
. Auto-relajación
. Metas y objetivos mensurables y posibles de cumplir.
. Diversión.
. Trabajar con creencias y paradigmas para flexibilizar nuestros pensamientos.
. Misión y Visión personal alineada con la Misión y Visión profesional (resultado: ser más felices con nuestro trabajo).
. Ejercicios prácticos y sencillos.

EMPRESAS

. Claridad en roles
. Comunicación efectiva
. Clima laboral apropiado
. Reestructuraciones concientes del impacto grupal.
. Trabajar la Misión y Visión de empresa, alineada con la Misión y Visión personal.
. Organizar mejor el tiempo
. Programas de estímulo y reconocimiento
. Espacios para conversar sobre temas personales, canales de comunicación lógicamente abiertos.
. Política en cuanto a horarios de almuerzo, tabaco, viajes, horarios laborales, vestimenta, recreación, espacio físico laboral, etc.
. Ejercicios prácticos y sencillos.

 

 

rosarioLa seguridad de la costumbre. ROSARIO CUBAS LEÓN, Psicóloga.
rosariocubasleon@gmail.com

Quiero que pienses en el título. Sí, tú, lector,… que esto no son palabras dirigidas a mí; que si lo fueran las pondría entre comillas….

Bien, ¿Qué te dice a ti el título de mi artículo?
Hace tiempo que escribí esas palabras en alguna hoja arrugada para no olvidar la idea. Fue un día en que hice lo común a todos los días, ni más ni menos. Probablemente se trató de un día sin nombre,… Esos que hacen que salgas de la monotonía o te hacen bajar al subsuelo de tu mente, donde no quieres entrar por no saber qué puedes encontrar. No sucedió nada atípico: una llamada imprevista, una discusión en el trabajo, un mal gesto del camarero al ir a desayunar, un atardecer luminoso con colores sacados de un cuadro de algún pintor renacentista,…Quizá, ni siquiera estaba el agua de la ducha fría cuando la esperaba más templada. Lo defino por eso como un día normal…y corriente.

¿Cuántos días como esos tenemos y no nos damos cuenta sino cuando hacemos revisión de lo vivido a fin de mes o próximos a cambiar de año…?- por ejemplo. Bueno, los hay que quizá no se percatan de esto nunca o pocas veces, y por eso los excluyo de mis generalizaciones, pero los tengo en cuenta en mi texto porque con él les puedo hacer ver que esa ojeada a lo que vivimos se puede hacer,… por si no lo sabían…

Tomar una copa de vino, mirar la televisión, leer las noticias en el periódico a primera hora de la mañana, ir en coche a trabajar, leer un libro antes de dormirnos por la noche, saludar a la familia al llegar a casa… Todo ello puede ser para nosotros costumbre, y nos permite poder atender a otras cosas más circunstanciales y novedosas como las que referí en párrafos anteriores. Esas otras situaciones que se salen de lo común pueden tener para nosotros un carácter positivo o negativo en el momento en que ocurren. Las positivas las intentaremos prolongar lo máximo posible, e invadirán el horario seguro de la costumbre. Las desagradables, podrán hacer de la costumbre un refugio, pero también pueden ocasionar la sensación asfixiante de que nos encontramos con lo de siempre.

Lo que no cabe duda es que lo que se mantiene en ambos casos es la costumbre. Y eso también es una seguridad. Y lo es para aquellos que temen el cambio, y para aquellos que arriesgan pero vuelven al estado de reposo. Hay personas que se rodean de muchas actividades rutinarias. Otras, por el contrario, utilizan muy pocas, siendo más flexibles o inesperadas en sus actos. Pero solemos ser iguales en un mínimo. Ese mínimo también es seguro que existe. 
No quiero terminar sin antes reflejar un último comentario.
Las horas compiladas en días, en las que parece que nada sucede, son los momentos de nuestra vida en que podemos llegar a sentirnos más seguros, más tranquilos,…pues hacemos lo que tenemos por costumbre, ni más ni menos. Esa seguridad de lo cotidiano es la que permite disfrutar a la gran mayoría de los humanos. Y con esto damos el salto de lo normal al disfrute.

Podemos incluir esos momentos en nuestra agenda de hechos que queremos disfrutar, o en la papelera de sucesos que queremos que no se den porque parece que hacen que los días pasen lentos e insulsamente por nosotros. Una vez más, nosotros tenemos el poder de decidir qué queremos hacer con nuestro tiempo de costumbre. Desde mi punto de vista, es preferible intentar extraer lo anecdótico y diferencial de ese momento, de manera que cuando miremos hacia atrás en nuestras vidas, y aunque no recordemos muchos de ellos, tengamos vividas muchas situaciones diferentes, dentro de la seguridad de cada momento.

Ahora, y tanto si me lo permites como si no, voy a seguir haciendo lo que suelo hacer a esta hora del día (¡a ti te lo voy a decir!), y me jactaré de mí misma cuando esta noche haga repaso de mi día y pueda comprobar que escribir en el ordenador, algo que hago todos los días, ha sido hoy una afortunada y maravillosa costumbre.

 

 

dianaValoremos lo valores. DIANA GARCIA, Psicopedagoga y técnica en Recursos Humanos.
amggco@hotmail.com

Desde que nacemos, todas las personas nos inculcan valores de muy diversas formas. A través de la educación de nuestros padres, tomamos como referencia aquellos valores que para ellos son importantes. En la escuela, tanto directa como indirectamente, a través de lo que en Pedagogía llamamos “currículum oculto”, también vamos llenando nuestro interior de valores y percepciones a cerca de lo que comúnmente conocemos como “realidad”. Pero ¿cuál es la verdadera realidad? ¿Es mi realidad, mi vida y mi existencia la misma que la del resto de personas? ¿A caso personas de distintas culturas comparten una misma realidad?

Nuestros valores nos hacen llevar a cabo juicios que, en muchas ocasiones, son equívocos. ¿Por qué tenemos que valorar, que juzgar cómo son las personas, por qué viven de una determinada manera, por qué tienen ciertos comportamientos?

La riqueza humana reside en aprender de todas las personas que nos rodean. No me refiero a nuestra familia, a los profesores que tantos años se dedicaron a formarnos, a nuestros amigos, a nuestras parejas, a nuestros compañeros de trabajo… Para mí, aquellas personas que se cruzaron en nuestro camino, aunque tan sólo fuese un solo segundo, nos enseñaron algo.

Desde nuestra zona de confort cultural, nos creemos con derecho de poder decidir qué cosas son buenas y cuáles no lo son. Todo, a consecuencia de esos valores. ¿A caso conoces esa cultura a la que tanto criticas? ¿Te has acercado alguna vez a ella? ¿Te sumergiste en sus costumbres, en su entorno, en sus vidas?

¿Cuál es el problema? Pocas veces observamos, a penas reflexionamos y, prácticamente nunca, intentamos empatizar. Deberíamos detenernos más a observar y reflexionar. Cada gesto, cada palabra, cada imagen, puede aportarnos una gran cantidad de información. Sólo así, y sin pensar que nuestros valores son universales, que nuestra forma de vivir es la más correcta, podremos aprender de los demás.

¿Os disteis cuenta? Hablé de mis valores sin querer hacerlo.

 

cesarLos deseos inalcanzables . JOSÉ CESÁR GUILLÁN, Psicólogo y coach.
gljc@telefonica.net

Me animo a escribir esta colaboración  por una duda que me asalta últimamente.

En todo proceso de Coaching sabemos que las metas tienen que ser positivas, concretas, medibles en el tiempo, ecológicas…….y obtenibles y sostenibles. Por tanto, de nuestros coachees , tenemos que conseguir que se planteen metas que puedan lograr con sus recursos, que dependan de su “circulo de influencia”, que su meta  dependa de  ellos en vez de  otras personas o agentes externos.

Y aquí viene mi duda que quiero compartir con vosotros. ¿Qué papel juegan los deseos en todo este proceso? ¿Tendrán que ser los deseos también obtenibles o será  bueno que nos dejemos llevar por ellos, que los dejemos fluir aunque puedan resultar inalcanzables?

Modestamente, pienso que los deseos los tenemos que dejar circular con toda libertad, aunque nos lleven a situaciones utópicas, ya que los deseos , si los tenemos interiorizados, si los “vemos “ en esos momentos de reflexión íntima, nos generan un estado de “poder “ que no debemos desaprovechar. Este estado de ánimo nos puede ser muy útil para llevarnos a la acción  en pos de nuestra META, la que tiene que ser  obtenible, pero los deseos, si son utópicos o inalcanzables, ¡qué más da! Son deseos, dejemos que nos lleven a estados de ánimo  positivos, a estados de poder.

Si conseguimos discriminar lo que es un deseo de una meta, ¡dejémonos llevar por ellos! , sabremos que el deseo puede ser realizable o no , pero nos llenara de energía, nos orientará hacia donde tenemos que caminar, y en ese camino, estarán nuestras metas, las que si deben ser realistas, pero los deseos ,¡por favor!, cuanto más atrevidos, incluso insolentes,  mejor.

Habrá que tener especial cuidado con los Coachees para que no confundan sus metas con sus deseos, si lo logramos, ¡ que les broten los deseos más codiciados! Que nos lleven en  nuestro interior a imaginarnos  como seríamos , como estaríamos , con quien estaríamos , que nos diríamos si nuestro deseo estuviera con nosotros.

Yo, por mi parte, voy a dedicar un tiempo diario a “mis deseos”, los quiero sentir, los quiero visualizar en mis momentos íntimos conmigo mismo, voy a ser muy atrevido, me van a dar buena información  de por donde tengo que ir, y LOS VOY A DISFRUTAR. Quién sabe, si algún día, esos deseos  se me planten delante de mis narizotas y se conviertan en una hermosa meta al alcance de la mano.

¿Y que no llego a ellos?  ¡ Pues que me quiten lo “bailao”!
Me permito la osadía  de completar una secuencia sobre las metas en Coaching.

Accionesà Objetivosà Metasà------------------------------ > àDESEOS!!!!!!
      
BUENAS NOCHES Y……………………… ¡BUENOS DESEOS!

 

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