La educación "anticoach" . DAVID HERNÁNDEZ, economista, psicólogo, coach, director de formación de International Coaching School y director de You Coach!
david@iesec-human.com
Sé que este artículo puede levantar ampollas. También sé que mi objetivo prioritario esta noche que me he sentado frente al ordenador no es ganar amigos, lo es compartir mi punto de vista con las personas que leen la revista al otro lado de la pantalla del ordenador.
A priori el título tiene mala leche. El marketing enseña que para hacer las cosas atractivas nada mejor que rodearlas de un poco de polémica. Una vez he captado la atención (al menos eso espero) matizo mis palabras: me refiero tan solo a algunos tipos de patrones paternales.
Todos hemos conocido en mayor o menor medida a los padres hiper-protectores, que retienen emocionalmente a sus hijos incluso cuándo estos llegan a la vida adulta. En este sentido he podido observar ciertos pautas que se dan con asiduidad en este tipo de paternidades:
- pese a que sus hijos superan los 30 años no dejan de ser “los niños”
- se les niega la autonomía, opinando y aconsejando (directivamente) lo que tienen que hacer, como si no dispusieran de los recursos intelectuales para decidir por sí mismos.
- Se refuerzan conductas y comportamientos que mantengan el lazo de dependencia y la consiguiente relación asimétrica adulto-niño: ¿Con quien vas a salir? No tardes en llegar que no puedo dormirme hasta que llegas. Dime el nombre del hotel en el que te vas a quedar..
No es mi intención censurar este tipo de comportamientos, tan solo quiero apuntar su carácter limitante. Se dice que todo comportamiento tiene una intención positiva y en este caso, está claro que lo que se persigue es proteger a los hijos. Sin embargo, no toda intención positiva es útil para el desarrollo de la autonomía y del pleno potencial. Estos comportamientos, como es lógico suponer, generan y mantienen estable a lo largo del tiempo un patrón de dependencia (sobre todo a nivel emocional) que además, para empeorar las cosas es susceptible de ser replicado a posteriores generaciones. (Si me han enseñado que los padres deben ser así de protectores con los niños, así lo seguiré haciendo…).
Existe la creencia y el valor de la maternidad /paternidad “sufrida”: ser buen madre/padre implica sufrir y preocuparse por sus hijos, estar pendientes del teléfono cuando salen y manifestar “sufrimiento” cuando no sabemos nada de ellos o llegan tarde a casa, ¿les habrá pasado algo? – se preguntan este tipo de padres minutos antes de planear llamar a los hospitales y comisarías de policía de la ciudad.
En ocasiones este tipo de creencia se une a otra “la gente es mala por naturaleza y no se puede confiar en nadie”. ¡¡Entonces, sí que la hemos liado!!. Entendemos que nuestros hijos están en peligro y por tanto mantenemos el cordón umbilical psicológico para no dejarlos abandonados a su suerte en este mundo hostil. ¡No podríamos permitirnos eso como padres sufridos que somos! ¿Entonces qué hacemos?: ¡Control, control y control sobre ellos!: ¿a qué hora vienes?, ¡no te fíes de nadie!, ¡ten cuidado con la gente!, ¿a qué se dedican los padres de tu amigo? (como si ser director de un banco, médico o arquitecto fuera garantía de moralidad….). Así, complementamos nuestra trasmisión genética con la herencia de unos cuantos miedos.
A través de esta dinámica generamos hijos inseguros, dependientes emocionalmente y con miedo ante los retos. Sus padres han estado ahí siempre para “sacar las castañas del fuego”, ¿quién las sacará cuando mis padres no estén? ¡Eureka: me buscare una “noviamadre”. Es previsible que la susodicha salga corriendo cuando se percate del perfil psicológico de su novio. “No te lo vas a creer, Rosa, mi novio me ha pedido que aprenda a hacer croquetas como las que hacía su madre”. El resultado es fácil de prever: nos quedamos solos, compuestos, sin novia y por supuesto….sin croquetas…
Existe otro tipo de paternidad más ecológica, más propicia para favorecer un espíritu independiente, una mentalidad positiva y una creencia en nuestros propios recursos. No se trata de querer más o menos, se trata de querer mejor y facilitar el tránsito a la vida adulta. Los padres de los próximos años tenemos la oportunidad de garantizar una próxima generación de personas dotadas con recursos psicológicos para ser los verdaderos artífices y protagonistas de su vida.
Espero, más que levantar ampollas, que este artículo haya servido para generar el debate sobre el grado en que el sobreproteges o has sido sobreprotegido. Estamos a tiempo, las dinámicas están para cambiarlas y podemos reconducir las relaciones para un trato simétrico entre personas adultas.
Me despido ya hasta el próximo artículo. Mi madre acaba de venir al despacho para decirme que ya es tarde y que debo ir a la cama.
¿Comunicas o supones? CARMEN CHÁVEZ, colaboradora de You Coach!
carmenchavezy@yahoo.es
Durante el mes pasado ocurrió un suceso en mi entorno que me permitió reflexionar sobre el mundo de las suposiciones. Me faltaba información en torno a recientes acontecimientos y comencé a especular sobre el comportamiento de las personas implicadas. Decidida a terminar con las conjeturas y las atribuciones pregunté a quien podía resolver mis dudas.
“No existe nada que comunicar” me dijo. Sentí que su respuesta carecía de corresponsabilidad con la pregunta realizada. Experimenté cierta decepción aunque, dispuesta a evitar los juicios y decidida a no tomarme las cosas como un asunto personal, acepté que poseía sus razones para contestar de aquella manera.
Gracias a la experiencia vivida revisé mis creencias sobre la comunicación. He descubierto que comunicarse es una habilidad que requiere mucho conocimiento personal debido de la seguridad necesaria para preguntar sin dejarnos llevar por el miedo al rechazo o el temor sufrir heridas por las palabras recibidas. Atreverse a preguntar muestra la personalidad de quien prefiere conocer a suponer.
¿Te has preguntado cuántas cosas supones a lo largo del día con la intención de alimentar la ilusión del control? Las suposiciones son una fantasía de poder que limita y restringe nuestras relaciones al juego de las meras apariencias. El beneficio que nos aporta el delirio generado por las conjeturas y los juicios cada cual lo conoce. Aún así deseo transmitir que el provecho de conocer a la persona con la que conversamos resulta infinitamente más útil que escondernos detrás de cada enjuiciamiento y que para comunicarnos de verdad, basta con arriesgarnos a ser quienes somos.

Pasos de cangrejo. ROSARIO CUBAS. Psicóloga
rosariocubasleon@gmail.com
Ver avanzar a un cangrejo puede considerarse una ilusión bienintencionada. Ellos quizá ni se plantean si avanzan o retroceden. Si nosotros fuéramos cangrejos, ¿creeríamos que avanzamos, o reconoceríamos que, en su lugar, damos pasos en el sentido opuesto? La realidad es que a veces nos olvidamos hasta de hacernos esta pregunta. Y por consiguiente, no podemos modificar los pasos que damos para llegar a un objetivo.
Quién no conoce alguien en su entorno próximo que manifiesta de forma más o menos recurrente quejas (implícitas o no) referidas a que no logra en su vida las metas u objetivos que se ha trazado para ese momento vital. En algunas ocasiones, si se profundiza en qué cosas está haciendo para lograrlo, se observa un aparente inmovilismo mental que para nada permite que se acerque al resultado. Y digo aparente porque son más bien pasos de cangrejo los que da, en lugar de pasos de avance. O, en el mejor de los casos, pasos alternantes, de retroceso y avance. Se trata de personas que oscilan entre un intento de avanzar hacia el futuro, con lo sorpresivo y emocionante, pero falto de las certezas que esto puede conllevar; y la mirada pensada en el pasado, llena de anclajes seguros, metas y conquistas realizadas, de evidencias inmediatas con sólo buscar en los recuerdos de la memoria. De esta forma tan inconstante, a duras penas podrán alcanzar sus supuestos deseos u objetivos. Y con tanta dificultad por medio del camino, probablemente se frustrarán y creerán que es tarea imposible, que no están hechos esos objetivos para ser conseguidos por ellos… No se percatan quizá de que no todos sus “sentidos” están puestos en lograrlos. No. Tal vez sin darse cuenta lo que hacen es mirar hacia otro lado, distraerse con pensamientos, recuerdos o imágenes mentales que estancan, que no permiten el cambio, ni el desplazamiento rápido.
Muchas veces actuamos así, dando pasos de cangrejo. Mirando lo que hacíamos que nos gustaba, los logros lejanos, sin llegar a fomentar lo que podemos conseguir, lo que podemos hacer para obtener otros resultados, actualizados, y con el mismo o superior nivel de satisfacción que los de antaño, pero con la diferencia de que serán reales, y no fruto de una huella en la memoria.
Plantearnos objetivos realizables es un aspecto importante a tener en cuenta para avanzar en la vida, pero si no los consigues, considera y reflexiona acerca de dónde diriges tus pasos. Dar pasos de cangrejo, o lo que es lo mismo, quedarse preso del ayer es una buena opción si no se quiere soñar, si no se pretende conseguir nada más. Pero eso, posiblemente sólo lo desean aquellos que con la palabra conformismo ocultan su miedo a avanzar, su temor al riesgo potencial que en cada segundo, en cada decisión, ofrece la vida.
¿Por qué decimos que sí cuando queremos decir no? DORIS MARTÍNEZ, Periodista
dorismartinez@marismacomunicacion.com www.marismacomunicacion.com
En un curso de Coaching me contaron un día que deberíamos acostumbrarnos a no adquirir compromisos si no estamos completamente seguros de poder cumplirlos, e incluso en caso de que creamos que vamos a ser capaces de hacerlo sería una buena medida de prudencia acercarnos con cautela a los compromisos que asumimos, pues las circunstancias ajenas a nuestra voluntad pueden dar al traste con nuestras mejores intenciones.
En cualquier caso, esto viene a colación porque yo adquirí el compromiso de escribir este artículo que ahora usted está leyendo y entregarlo en un día determinado y ese día, hoy, el trabajo ha superado mis expectativas y el cansancio ha hecho mella en mí y sin embargo, soy consciente de que la palabra comprometida debe cumplirse.
Había pensado escribir sobre otro tema, concretamente sobre las decisiones que tomamos en los momentos equivocados y las consecuencias que ello acarrea, y sin embargo mi cerebro me ha jugado una mala pasada, pues me ha recordado que he sido poco precavida y, sobre todo, muy atrevida adquiriendo un compromiso del que no estaba segura de cumplir.
Y si escribo sobre ello es porque día a día actuamos así de forma refleja, sin pensarlo decimos sí cuando lo que queremos es decir que no (esto me recuerda a un libro de éxito en los ochenta cuyo título era “¿Por qué dices si cuando quieres decir no?”) o asumimos responsabilidades que luego no somos capaces de cumplir. Y voy más lejos, asumimos compromiso que sabemos que no vamos a poder cumplir
Vamos por la vida como kamikaces de la irresponsabilidad y no nos damos cuenta de las consecuencias que ello conlleva, primero para nosotros y, segundo, para las personas que nos rodean. La base de tanta inconsciencia está, a mi parecer, en la falta de sinceridad con nosotros mismos, con lo que somos y lo que queremos.
Estamos más preocupados pensando en lo que creemos que la otra persona quiere oír que nos olvidamos de decir lo que realmente pensamos y es ahí donde se produce una especie de cortocircuito en nuestras neuronas que nos lleva a equivocar los objetivos y a desgastarnos inútilmente.
Pues adquirir un compromiso requiere, a posteriori, un desgaste de energía más o menos grande –según el grado de compromiso- para su ejecución y si lo hacemos a la contra o simplemente por quedar bien, este desgaste es terriblemente pernicioso para nosotros. Pero no menos dañino es incumplir la palabra dada, puesto que ello nos va a suponer que entremos en un proceso mental de culpa y descarga aún más pernicioso.
Y frente a los demás lo menos malo que nos puede pasar es que se enfaden pero a la larga nos ocurre como al pastor y al lobo, que con el tiempo las personas dejan de creer en nosotros y empezamos a ser considerados, como mínimo, personas irresponsables. Es posible que entonces culpemos a los demás de su actitud con nosotros, pero amigos, seguro que nos la hemos ganado a pulso.
En cualquier caso, yo he cumplido mi compromiso –aún no son las doce de la noche del día propuesto y la carroza no se ha convertido en calabaza- y he aprendido una importante lección. Y lo mejor de todo, he escrito mi artículo.
Dime cosas bonitas. LOLI SAIZ Contable y alumna de la Certificación Profesional de Coaching de IESEC-HUMAN
lsaizfernandez@hotmail.com
De que somos un 70% agua nadie duda y de que curiosamente sea también en este porcentaje en el que se representa la presencia de agua en el mundo, tampoco. Teniendo en cuenta estas afirmaciones podremos entender mejor muchos de los conflictos entre países, regiones, comarcas… que pugnan por su control y entenderemos también que podamos sobrevivir hasta 45 días sin ingerir alimento alguno, pero muramos irremediablemente si no bebemos nada en 13 días.
Pero ¿qué no sabemos? … El autor japonés Masura Emoto ha dado un paso más en nuestro conocimiento sobre el verdadero “elixir de la vida”. Para ello llevó a cabo un interesante a la vez que controvertido estudio científico sobre el agua y su comportamiento molecular.
Masura tomó muestras de agua de varias fuentes, congeló unas pocas gotas, las examinó bajo un microscopio de campo oscuro y las fotografió. Primero experimentó con agua de una fuente pura en Japón, la foto reveló una hermosa forma cristalina, luego hizo lo mismo con agua de un río contaminado cercano y el resultado fue un turbio y embarrado patrón con muy poca estructura. Después pidió a un sacerdote del templo Jyuhouin, ofrecer una plegaria a una muestra de agua contaminada y repitió el experimento, apareciendo una hermosa estructura cristalina hexagonal blanca.
Asombrado y animado por sus descubrimientos, continuó experimentado a lo largo del mundo con distintas aguas de muy distintas procedencias. Descubrió que si sometía agua cuyos cristales helados habían revelado una inigualable belleza a palabras malsonantes, cargadas de ira o rencor y a discursos enervados y furiosos como los de Hitler, estos cristales se tornaban en aberrantes formas amorfas. Si por el contrario lo que hacía era someter a música agradable y palabras llenas de amor, ternura y felicidad a muestras contaminadas cuyos cristales habían dado amorfas formas, el resultado era que el comportamiento molecular de esta agua cambiaba radicalmente dando armoniosos y bellos cristales de hielo.
Continuó experimentando, esta vez escribiendo palabras en pedazos de papel y pegándolas a un contenedor de vidrio transparente para ver que pasaba. Comenzó usando palabras positivas como "Amor" y "Gracias" y cada vez notó un bello y delicado patrón cristalino. Se obtuvieron resultados diferentes dependiendo del idioma utilizado.
Las palabras convierten las vibraciones de la naturaleza en sonido, y cada lengua es diferente, cada una tiene su propio juego de vibraciones. Aunque "Arigato" y "Thank you" tienen la misma traducción, crean estructuras cristalinas diferentes. No obstante independientemente de idioma a palabras de naturaleza agradable, sencilla, relajada corresponden formas cristalinas armoniosas y a palabras de naturaleza agresiva o desagradable cristales amorfos y sin belleza ni armonía.
No satisfecho, Masura dio un paso más en su estudio añadiendo al agua aceites de diferentes flores, obteniendo formas cristalinas que imitaban la forma de la flor en cuestión.
Estos estudios, han llevado a Dr. Emoto a declarar que todo lo que existe está vivo y tiene frecuencia de vibración, un campo magnético de resonancia, explicando de esta forma la importancia del sonido y en consecuencia de las PALABRAS.
A estas alturas, quiero pensar que ya nadie duda de la fuerza y repercusión que pueden tener las palabras en nuestra mente, pero ahora sabemos además que tienen consecuencia en nuestro cuerpo a nivel molecular. ¿Acaso no somos en un 70% agua?
Ahora más que nunca tenemos las pruebas de la importancia de cómo nos hablamos, de cómo hablamos al mundo, de que oímos, que escuchamos, de que transmitimos y de cómo todo ello contribuye a lo que somos y a lo que es el mundo que nos rodea.
Ahora TU DECIDES cómo quieres hablarte y cómo quieres hablar al mundo.

El final del Power Point como herramienta de formación en recursos humanos. VERENA FRIED Cofundadora de Biocomtotal, coach, mentora, formadora y docente en diversos masters universitarios.
verena@biocomtotal.net
www.biocomtotal.net
Desde su aparición, el Power Point se impuso hasta nuestros días de hoy como herramienta básica y aparente distintivo de calidad en las formaciones y cursos en Recursos Humanos. ¡Es hora de desterrarlo!.
Contemplemos por un momento la palabra “Power Point”. Ella misma nos desvela su poderoso punto, su poder del punto (y) final – del mismo Power Point, claro está. Con ello abrimos una nueva era, una nueva dimensión en las formaciones y en las herramientas haciendo efectivamente un punto y final a la proyección en dos dimensiones de información pretendiendo que cuánto más original sea la capacidad de saber animar las entradas y salidas de los titulares y textos, más bueno sea el formador.
Es una farsa que da protagonismo a personas mediocres y pobres en autoestima
demasiado encarceladas en la ilusión de querer brillar .... en segundo plano. En el primero está el Power Point. En realidad se esconden tras la ilusión de los textos bailando, números saltando e imágenes desplegándose como persianas relumbrando por su capacidad altamente desarrollada de saber leer los textos en voz alta para los asistentes adormilados en sus asientos a media luz.
Unos de nuestros asistentes lo puntualiza al máximo, valorando su experiencia con nosotros como: “No al Power Point! Great!” Uno más que ya está harto y aburrido de lo que su director de RRHH le ponga delante como formación de primera.Es nuestro distintivo de calidad; nuestra filosofía: En recursos humanos, somos humanos y realizamos formaciones humanas para asistentes humanos.
El Power Point, en nuestros ojos, así como en la de muchos de nuestros participantes, es lA herramienta óptima para anestesiar al público quién durmiendo con los ojos abiertosanhela con ansiedad la llegada de la pausa para despertarse, desvelarse y refrescarse mentalmente y físicamente. ¿Se han dado cuenta de estos fenómenos formativos? ¿Sí o sí? ¿Cuántos de Ustedes creen que una formación así es efectiva, transformadora y que además garantiza un impacto de efecto duradero en los asistentes?
Sí, reflexionen, les animo a hacerlo y verán que para formar en habilidadesdirectivas, en liderazgo, en lo que sea de recursos humanos NO es NADA efectivo y en vez de conseguir un mínimo cambio efectivo en la actitud de las personas desarrollándolas hacia personas más capaces se atribuye a que se transformen más aún en seres letárgicos, lentos y dormidos mentalmente.
De ahí que es muy necesario desterrar el Power Point pasando a ser su no existencia la herramienta más eficaz e interesante de formación humana. El Power Point sirve para distraer de la pobreza humana del formador y de su propia incapacidad comunicacional espontánea, de su escasez de confianza y de su falta de empatía para entablar rapport con todos los individuos de su grupo durante las horas de formación y de servirles a los asistentes con dinamismo, humor, sencillez y humildad en la transmisión de conceptos.
La finalidad de una formación en recursos humanos desde la perspectiva nuestra como formadores es estar al pleno servicio de todos los individuos que asisten a la formación, acompañarles en su proceso de crecimiento y desarrollo individual para superarse y lograr mayor eficacia y eficiencia como persona en su vida profesional laboral y personal obviamente por ser humanos íntegros. De ahí que la formación implica dar forma y transformar. Los asistentes se exponen en plena o escasa confianza en manos de los formadores por lo que considero que se merecen el máximo respeto y humanidad por nuestra parte y ahora hablo por todos los que son y somos formadores y trabajan como tales.
El reto de transformar en ausencia de Power Point. ¿Cómo se transforma en ausencia del Power Point?
Sírvase de una buena porción de pasión por servirles a los asistentes, una pizca de sentido común, empatía y atención hacia lo que está pasando, toneladas de compromiso personal del formador hacia los asistentes en que la jornada va a ser una experiencia y un aprendizaje de inmenso valor y por supuesto el sofrito de los ingredientes técnicos para dinamizar y acompañar grupos e individuos en su desarrollo, adquiridos en años de formaciones, experiencias y reflexiones junto al conocimiento conceptual a transmitir. Todo ello elaborado con creatividad, inspiración y habilidad comunicacional para su máxima transmisión.
Basamos nuestra metodología formativa en el acompañamiento de los participantes a través de la combinación de situaciones de trabajo conceptual, de debate, juegos de rol, reflexión individual, dinámica grupal, análisis y acción. Para nosotros son muy sorprendentes los testimonios de nuestros asistentes tras la formación reflejando que “es la primera vez que ven esta forma de trabajar en grupo”,que “han sido clases sorprendentes, casi siempre inesperadas, muy amenas a la vez y enriquecidas de dinamismo.” Enriquecemos los procesos de aprendizaje acelerados con protocolos validados de reeducación cognitiva así como el apoyo y la orientación en la elaboración de planes de actuación individualizados. Garantizamos el máximo aprendizaje a nivel individual y de grupo además de una buena dosis de humor y diversión.
Nuestros asistentes lo agradecen reflejándolo en sus valoraciones como: “Me he divertido aprendiendo” y que “lo más agradable ha sido vernos sonriendo todo el rato” y que “ha sido óptima la combinación de divertimiento y aprendizaje, eso es el secreto para no olvidar lo que se aprende.”
Nos encanta darnos cuenta de que los participantes aprenden mucho más allá de los conceptos transmitidos porque ellos mismo se desarrollan dentro de su propio espacio, así como que “ha sido una jornada muy enriquecedora y he conocido una metodología novedosa y eficaz que sirve tanto para mejorar el conocimiento como para reforzar lazos y la comunicación entre los asistentes.” Se comenta que “me ha gustado sobre todo la metodología por lo diferente y amena que se te hace sin darte cuenta” y que “es una muy interesante puesta en práctica de la metodología para un tema de difícil enfoque y muy adecuado a la coyuntura actual.” Precisamente la coyuntura actual, la situación de cambio que estamos viviendo todos nos lleva a abandonar esquemas rígidos y conocidos así como protocolos de toda la vida, porque son éstos los principios inamovibles que por su rigidez están flaqueando y tambaleando.
La situación de cambio pide diversidad, creatividad, innovación y emprendeduría en todos los ámbitos optando por vías y caminos nuevos, viendo en el desafío las oportunidades, emergiendo con prosperidad donde antes no existía nada recordando que los viejos senderos nos han llevado adónde estamos.
La formación es uno de esos ámbitos y nosotros hemos aceptado abandonar el sendero bien conocido powerpointiano para innovar y emprender con metodologías humanas.
La naturaleza del ser humano es crecer y aprender desde actitudes y valores primordiales que solo mediante la vivencia sentida pueden ser concebidos. La riqueza de la experiencia vivida individual y el aprendizaje de ella misma así como de todas las experiencias habidas de los demás asistentes en el grupo y de la del formador hacen que la jornada haya sido un dinamizador y acelerador del aprendizaje individual.
Las personas somos seres con la capacidad de socialización, comunicación, introspección, reflexión, asimilación, superación y muchas más que están desentrenadas.
En nuestras formaciones re-entrenamos a las personas en lo que se han olvidado además del enfoque y los objetivos conceptuales marcados dentro del programa de la jornada elaborado a medida a la necesidad del cliente.
¿Y todo esto por qué...?
Lo que realmente nos hace sentir realizados y nos llena de alegría e ilusión por encima de todo lo material que podamos obtener, es por aprendizajes como estos:
“Lo he sentido enriquecedor a nivel humano y profesional” y “He culminado esteseminario con la certeza de que no solo aprendí aspectos para ser un buen directivo sino también para ser un mejor ser humano.”
Porque… desarrollamos mejores seres humanos. Y sólo por ello vale la pena, ¿no cree?