you coach

 

nº 13 Junio 2009

1año
manuscritos
marie pauleCuando el futuro nos roba el presente. Marie Paule Rivière, Coach.
www.acmecoahing.es
mp@acmechoaching.es

Es sorprendente como en nuestra vida tenemos que tomar o vivir como una " dosis aparte" lo que, posiblemente, estaría incluido en lo que se tomaba o vivía a diario. Parece que se ha extraído lo esencial, es decir la esencia, el meollo, el corazón mismo de las cosas, de las relaciones, de las situaciones, dejándolas casi huecas para poder vivirlas más “light”, para poder disfrutar de “lo bueno” de esas cosas y evitar “lo malo”, para usarlas más de prisa, más superficialmente, más “a la ligera” y así ocuparse de muchas cosas y de ninguna en profundidad. Estar con muchos y con nadie, estar en muchos sitios y en ninguno, tener muchas actividades y ninguna con plena satisfacción.

Se lo estaba contando Alberto a su coach, echado hacia atrás en el sillón ilustrando con gestos expresivos su conversación y mirando de vez en cuando el campo a través de la ventana entreabierta.
 
“Las vitaminas estaban en la comida, que yo recuerde, la A en la zanahoria, la C en la naranja, la nata en la leche, la cafeína en el café, la actividad física en la actividad diaria, los kilómetros en el recorrido, la luz en el día, el hierro en las espinacas, el zumo en la fruta, el sueño en el cansancio, el hijo en la familia, la emoción en la aventura propia, la adrenalina en el reto, la satisfacción en la superación, el sabor en los alimentos y el amor, creo, en la relación.”

Metidos en estas curiosas consideraciones le decía con la soltura del profesional acostumbrado a dar sus puntos de vista:

"La vitamina, la tomo "aparte". La nata también, si la tomo, es sin su leche y si bebo leche es sin su nata. El café, descafeinado y el ejercicio en el gimnasio, repetitivo, fuera de la ocupación de mi día. Recorro kilómetros en la bici estática o la cinta y no voy a ninguna parte. El aire, lo respiro acondicionado diez horas diarias o más, buen invento, claro, pero para esa bocanada al aire fresco tengo que esperar el sábado y llegado el sábado, la ventana por la que miro es la del ordenador...

Tomo la noche por el día ya que no me da el día para todo, estoy cansado pero no me puedo dormir. Entonces abro mi botiquín y, a parte, tomo una dosis de sueño.
Cuando me falta ilusión, hago lo mismo: la tomo en pastilla,  aparte. Hasta mi hijo también le tengo en "dosis aparte", los fines de semanas, a veces los jueves por derecho a visita.

Con mi pareja mi relación es "light", casi desnatada, así que, de eso, también tomo "dosis aparte".

Me encanta el cine, me emociona vivir las aventura de otros. Ellos si que tienen vidas realmente intensas. La mía es muy ocupada pero tan "light", con tan pocas ganas de compromiso…pero soy realista, después de todo soy de los afortunados que se pueden ganar bien la vida y pensar que tienen futuro, ¿que más puedo pedir? … ¡con la cantidad de gente que no tiene!"

"Que no tiene ¿qué?"

"…Futuro..."

"Ya...así que consideras que tú tienes futuro, ¿es así?"

"Sí"

"¿Qué es lo que no tienes entonces?"

Colocó las palmas de las manos juntas tapándose la boca y la nariz, así como concentrándose y dijo:

"Presente. Eso es lo que no tengo. Es como si me lo hubiesen robado.

"Quiénes?"

"No sé, las exigencias de la vida, esta sociedad… ¡qué se yo..!"

"¿Qué tendría que cambiar en tu vida para que sea más emocionante, más sabrosa, más disfrutable, más esencial, menos "light"?...vamos, para que te guste…”

"Tendría que dejar de vivir una vida descafeinada, que me devuelvan la esencia propia de cada cosa en cada cosa".

 Se ríe un tanto avergonzado como quién se ha atrevido a expresar algo "demasiado profundo", que se ha dejado llevar por las palabras o que "pide la luna".

"¿Quiénes "te devuelvan"?"

"Pues...no sé...la vida...esta sociedad...los que me lo quitaron..."

"Quiénes?"

"Ya veo..., quieres que me eche la culpa a mí solito, pues vale, soy yo el responsable de lo que me pasa pero te digo una cosa, a mí me han engañado, me han hecho creer..."

Miró a su coach un poco preocupado porque se emocionaba y estaba levantando la voz. Además, estaba perdiendo el hilo de sus recriminaciones.

Se quedó callado y pensativo. Se veía en su mirada cansada que le brotaban nuevas ideas  y dijo:

"En realidad nadie me ha quitado nada, creo que echo de menos algo que yo mismo he sacado de mi agenda: la esencia de lo que compone la vida, digamos "lo esencial", he dejado de percibirlo y esto me hace sentir vacío cuando dejo de ajetrearme."

Se incorporó en el sillón y poniendo sus manos a la altura del pecho delante de ėl, las palmas hacia arriba expresó lo inevitable:

 “Yo… estoy tan ocupado con los medios que he perdido de vista el fin. Mira, es como si te ilusionarás por una casa que te encanta, sueñas con vivir en ella con tu familia, allí está la felicidad por la que luchas hoy y te pones a montártela. Inviertes, gestionas, arriesgas, te la juegas, tragas de todo porque crees que es por un tiempo y luego llegarás y  disfrutarás de la vida. Hay tanto que trabajar, tanto ajetreo, tantos desvelos, gastos, contratiempos a sobrellevar o solucionar, tantas personas que coordinar, evitar, complacer, tantos compromisos, tantas llamadas, reuniones que se te va la vida en ello y mientras trabajas tanto, de lo que está hecha tu vida es de trabajar en construir la casa, ¿lo entiendes? Se te va la vida en montarte el futuro que es la casa y no llegas  a habitarlo. Has ocupado tu vida a usar frenéticamente los medios.  El fin en si, lo esencial, se ha escapado. Has sacrificado el tiempo que ibas a tener con tu familia, contigo mismo, los paseos, las puestas de sol, todo lo que necesita ser abordado con calma y tranquilidad, ser degustado, asuntos que parecen intangibles, no rentables, te dedicas a trabajar para el futuro y se te ha escapado el presente.” 

 Aquí cesaron las palabras, las justificaciones, las frustraciones, los sentimientos de culpa, el enfado, las recriminaciones, la decepción, solo quedaba la descripción, la valiosa autodescripción, la revelación. Y la estaba contemplando la mirada perdida más allá de la ventana.

Todavía quedaba una pregunta para él aunque pareciera despiadado hacerle más preguntas, era la que tenía que llevarse consigo. El coach esperó hasta que volviera a  levantar la mirada:

"Y ahora, ¿qué?"

De Alberto dependía aprovechar la magia de la revelación y la pregunta para formular por donde iba a empezar para habitar su futuro hoy, para recuperar la fragancia inimitable de lo esencial.

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“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.”

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david David Hernández, Coach Profesional por IESEC HUMAN, entrevista de su recorrido por You Coach! leer más

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