nº6  noviembre 2008

 

 SUMARIO

Editorial

Artículos

Congruencia, divino tesoro

Piensa alto para ascender

Coaching para mujeres

Espirales de emoción

El poder de la comunicación

Conflicto de identidad

Testimonio

Bibliografía

En la red

Noticias

 

EDITORIAL

FORMACIÓN

 

Servicios de Coaching

José Manuel   Benavent Perucho COACH

Contactar

 

Atravesamos una época de cambios, el agotamiento del ciclo económico parece haber golpeado la mayor parte del mundo.

Surge a continuación una cuestión: ¿Y ahora qué?. La pregunta se agrava al tener la percepción de que no podemos hacer nada, en todo caso encomendarnos que Barack Obama y el resto de integrantes del G-20 nos den “la solución”.

Paradójicamente, corren buenos tiempos para el Coaching. En la mayor parte de ocasiones sólo revisamos nuestras creencias, procedimientos y comportamientos cuando las cosas se tuercen. Ahora que la recesión a nivel mundial parece haber llegado se cree necesario revisar el sistema.

A nivel individual la situación nos afecta de diferente medida. Cada persona tiene, digámoslo así, su particular mini-crisis. Quiero pensar que tenemos cierto margen para gestionarla, al menos en actitud, en predisposición, y en la búsqueda  pequeñas soluciones “domésticas”. Esto es más esperanzador que cargarle toda la responsabilidad a Obama. No ha hecho más que llegar a la Casa Blanca y ya se le acumula el trabajo.

Centrémonos en “Qué podemos hacer para mejorar nuestra situación”, “Cómo puedo mejorar” o “Qué necesito para mejorar mi economía” y dejemos de obsesionarnos en el por qué de la crisis. Esto último supone regodearnos en la crispación y  revolcarnos en la basura (valga la redundancia) de las hipotecas basura.

Utilicemos nuestros recursos: imaginación frente a la crisis

 Equipo de You, Coach!

 

ARTÍCULOS

 

Frase del mes:

 "La felicidad está en la sala de espera de la felicidad".

Eduardo Punset

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Congruencia, divino tesoro.

David Hernández, director de You, Coach!

Durante mi formación como Coach en IESEC HUMAN tuve la ocasión de conocer un práctico ejercicio que permite descubrir los valores que movilizan a una persona. Desde entonces no he dejado de utilizarlo en mis sesiones de Coaching.

La dinámica en cuestión consistía en detectar nada más y nada menos que  los tres valores más importantes en tu vida (¡casi nada!). El ejercicio es apasionante: Inicialmente debes elegir de entre una lista de más de treinta valores: amistad, familia, pasión, armonia, integridad, honestidad, etc.. aquellos siete que consideras en estos momentos de tu vida como más importantes para. Luego,  mediante un interesante conjunto de  preguntas y supuestos de exclusión debes avanzar hasta quedarte con los tres más importantes. El resultado suele ser bastante llamativo. "¡Vaya!, no sabía que la lealtad era tan importante para mí, ni la honestidad, ni la independencia"- son comentarios que se suelen escuchar cuando presencio a alguna persona realizando este ejercicio.

El objetivo de la dinámica es bien sencillo, determinar cuáles son nuestros “motores” en la vida, qué dimensiones son importantes para nosotros. A continuación no resulta muy difícil predecir la pauta de comportamientos de una persona. Y esto por una sencilla razón: por la inherente necesidad de congruencia del ser humano; nos sentimos inclinados a realizar comportamientos que respeten y afiancen nuestros valores.

Si en mi escala de valores primordiales se encuentra “SALUD” es posible que fumar me genere cierta incongruencia, cierto sentimiento de culpa, desazón, ya que desde mi particular punto de vista subjetivo (mi “realidad”) estoy cometiendo una incongruencia, una violación de mis pilares existenciales.

¿Qué hacemos a continuación?  Una de dos : a) nos “justificamos”, para “desdramatizar” que hemos pisoteado un valor (equivalente a la disonancia cognitiva de Festinger): “Total, es sólo un cigarro, yo lo dejo cuando quiera…” b) nos sentimos mal, sentimos culpabilidad y en el mejor de los casos tratamos de reunir fuerzas para “no volver a hacerlo”.

La conclusión a la que se llega es bien clara: no podemos violentar de manera continuada en el tiempo nuestros valores ya que generan un coste para nosotros en forma de ansiedad, sentimiento de culpa, infelicidad….

De ahí surge una evidencia: la importancia para ser feliz de estar permanentemente alineado con nuestros valores.

Los valores tienen un efecto directo sobre nuestro comportamiento (limitándolo o posibilitándolo): Si mi valor principal es la familia me supondrá mucho más esfuerzo irme seis meses a Australia para un proyecto laboral que si lo es el reto o el desafío. Por otro lado, si mi valor primordial es la seguridad tendré mayor motivación para soportar en el trabajo un mal gesto de mi jefe o una falta de consideración que si mi valor más importante es el respeto.

En este sentido,  una de las virtudes del Coach es que no juzga los valores del Coachee. No existe una lista de valores "más adecuada" o "mejor" (pese a que la presión social-familia, amigos, medios de comunicación- en ocasiones se empeñen  en lo contrario). El Coach usa esa información para conocer el “mapa de carreteras” de la persona que está entrenando, para darle información de las inercias de su comportamiento y de cómo estas fuerzas pueden facilitar o impedir sus objetivos.

No hay valores “mejores”, ni “peores”, sólo útiles o inútiles para lograr alcanzar nuestros deseos. Observémoslo como información acerca de nuestra identidad, no como algo para censurar o aprobar.

Dediquemos un tiempo a reflexionar sobre nuestros valores más importantes y luego, una vez descubiertos comprobaremos que detrás la mayor parte de nuestras decisiones vitales    (por ejemplo,  elegir seguir o no con nuestra pareja, dejar o aceptar determinado trabajo, etc…) dichos valores estaban ahí, moviendo sus hilos para “obligarnos” a ser personas congruentes.

Congruencia, palabra clave. Nos pasamos nuestra existencia hablando de la felicidad en un nivel tal de abstracción que no podemos manejarla. Propongo utilizar un concepto más concreto: congruencia, actuar conforme a nuestros principios. Es la mejor garantía para dormir cada día con la conciencia tranquila, y…. ¿acaso no es eso la felicidad?

                                                                                 david@iesec-human.com 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Piensa alto para ascender

Carmen Chávez, equipo de You, Coach!

Quiero presentarte a través de estas líneas la “Ley de la Autosugestión”. Un sencillo principio cuya práctica te permitirá no desperdiciar tu energía mental en el desarrollo de todo tipo de “paranoias” tóxicas e inútiles, de tal forma que podrás aumentar tu autoconfianza al dirigir tus pensamientos, controlar tus emociones y encauzar tus experiencias. Todo lo que necesitas es conocer que tu subconsciente adopta y traduce a su equivalente físico cualquier afirmación mental con independencia de su veracidad. Es decir, la naturaleza de la “Química de los Pensamientos” se puede reconducir para obtener actitudes útiles y resultados favorables. De esta forma, cuando nos encontramos en “estado de recurso” es decir, pendientes del contenido de las ideas que elaboramos, podemos identificar las creencias que nos conectan con la estructura mental del fracaso y sustituirlas por las que responden al esquema de reconocer en la adversidad el beneficio de la oportunidad del cambio. En este sentido, la perfección surge de la constancia práctica. No ejercitar el necesario control sobre el subconsciente con la reconducción de los pensamientos explica la falta de alcance de los objetivos deseados. El éxito de la capacidad para influir en el subconsciente depende de la perseverancia en la aplicación del principio descrito. Por ello te propongo que asumas el dominio de tu mente manteniéndote alerta ante la aparición de las ideas estériles. Este es el secreto del poder de la mente, cuya funcionalidad se concreta entre otros aspectos, en la atracción de razonamientos de similares características. Por ello la autosugestión resulta una sencilla técnica que además ofrece inmediatez en el éxito del resultado.

                                                                                                                                 carmenchavezy@yahoo.es 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Coaching y Mujeres

Noelia López - Cheda, Ingeniera Industrial y Coach.

Directora de IMASI Experience.

Familia, trabajo, persona…..y en ese orden…..así son las prioridades en la vida de la mayoría de nosotras, las mujeres.

Morimos por nuestra familia, apostamos por nuestro trabajo e intentamos crecer como personas y pensar en cuidarnos aunque sea de vez en cuando.

¿Por qué el COACHING nos puede ayudar a las mujeres especialmente?

Nos pasamos la vida intentando equilibrar esas tres facetas, sobre todo las dos primeras y sintiendo que siempre se nos está exigiendo demasiado en las dos, haciendo maravillas, “encajes de bolillos” para sentirnos satisfechas y desempeñando nuestro rol a la perfección en todo.

No voy a caer en comentar el tópico de la superwoman, la mujer 10 y todos esos conceptos tan repetidos en los últimos años….reconozco que aunque me siento identificada, me aburren soberanamente cada vez más…no creo a día de hoy en la conciliación como tal, ni en la igualdad también como tal, creo más bien en un equilibrio que hay que buscar y poner en práctica. Un equilibrio en el que no habrá un 50% sino una asunción de roles en función de lo que se dé mejor a cada uno, para que el conjunto funcione, para que la rueda de tu vida ruede y gire sin torcerse.

Pues bien, mi querido COACHING, esa disciplina en la que tanto creo, pongo en práctica  y me ofrece el maravilloso regalo de lograr que los demás alcancen sus sueños, ayuda en todo esto.  Clarifica tus principios, valores, metas, objetivos y fortalezas como persona única en este mundo al que vienes para hacer muchas cosas que sólo están destinadas a ti. Te muestra el camino, las acciones necesarias y demuestra que nada es imposible, todo lo que creas se puede lograr….

El proceso de COACHING, un acompañamiento de otra persona a otra, una metodología que te muestra lo que debes hacer AHORA para llegar DONDE DESEAS, un proceso de descubrimiento de las maravillas de tu ser, tus fortalezas, tus puntos de mejora, tus verdaderas oportunidades…puede ser la puerta que se abra para que por fin, manejes el rumbo de tu vida y lleves el timón del barco.

Y todo esto que parece MAGIA, como una vez dijo una de mis queridas clientas, es simplemente la fuerza de tu mente, la magia de la misma que puede lograr absolutamente todo lo que deseas…

Me resulta curioso que todavía me pregunten “cómo una ingeniera ha acabado en formación y coaching” y además, observo sus ojos y veo que están pensando: “y encima, es mujer…”, la respuesta es simple, el proceso de Coaching tiene muchas similitudes con un proyecto de ingeniería, la única diferencia es que en vez de sobre algo, se realiza sobre alguien. Y nosotras, además, ¿no somos las que planificamos como un proyecto todo lo que rodea nuestra vida?

Para mí como ingeniera y como mujer, el planteamiento de metas y objetivos, análisis de la situación, plan de acción planificado en el tiempo y análisis de dificultades y realización de correcciones durante el proceso, resulta de fácil aplicación. Por supuesto, esto no obvia en ningún momento los elementos principales del Coaching: CONCIENCIA Y RESPONSABILIDAD, escucha activa, rapport, feedback, compromiso, lenguaje positivo, preguntas poderosas...que son la base del proceso.

He añadido para mí como mujer, porque creo que los planes de acción, la organización y la eficacia, es un rasgo desarrollado en los últimos años por nosotras y los roles que nos hemos visto obligadas a asumir, como he comentado antes.

¿Os habéis preguntado por qué sabemos a la perfección el estado de la nevera y despensa (a pesar de ser ellos los que cocinen en muchos casos), si hay que poner más o menos lavadoras esta semana para llevar al día los uniformes del colegio, si tienes pendiente visitas a clientes o algún informe o presupuesto sin enviar a la vez que miras la montaña de plancha pensando en qué momento de la semana la abordarás? Todo, absolutamente todo lo que pasa por nuestra mente sea laboral o profesional tiene cabida en nuestra agenda física o mental. Estructuramos información, dándole prioridades, delegando, agobiándonos, tirando de las horas de sueño y con una eficacia que es digna de análisis.

Por todo esto, los procesos de coaching en mujeres (según mi experiencia), van más rápido y logran cosas más “espectaculares” que en otros casos y todo, por las características que nos distinguen, ni buenas ni malas, tan sólo diferentes.

Aprovechemos esto, aprovechemos nuestras oportunidades, descubramos lo que realmente nos motiva, el por qué de nuestra existencia, la razón que nos mueve a lo que hacemos, el “algo más” que tiene la vida…porque pase lo que pase, todo, todo lo que pase en nuestra vida…. depende de nosotras. Todo depende de lo que hagamos cada uno y ya que es así, construyamos nuestros sueños para, como fin último, hacer un mundo mejor, un mundo más agradable y en el que merezca la pena vivir….

nlopez@imasioutdoor.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Espirales de emoción

Lia Barbery, Coach Personal. Creadora del Sistema NeuroCoaching®

El artista holandés Mauritis Cornelius Escher (1898-1972) que tanto ha interesado a los matemáticos, tampoco me deja a mi indiferente con sus propuestas y exploraciones del infinito; más de una vez me he preguntado cuál sería el hilo de sus pensamientos y emociones en el momento en que magistralmente lograba transmutar sus formas; invitándonos a acompañarle a sumergirnos por mundos sugerentes de otras dimensiones y formas imposibles. ¿Imposibles?

Sus obras son un excelente ejemplo de la construcción de nuestros pensamientos.

Atravieso las fantásticas espirales de Escher, envuelta en la misma curiosidad y asombro con que recorro el fascinante mundo de las emociones.

Sus espirales,  equiparables a nuestros pensamientos: que en su progresión ascendente nos transportan hasta abrazar lo sublime, al tiempo que, en modo inverso nos ahogan en los abismos profundos del dolor. Todo depende, y ¿de qué depende?, pues únicamente del lugar que elijamos para ubicarnos.

Esta claro que, una de las mayores exigencias y desafíos a los que la actualidad nos enfrenta, es el de probarnos cuán flexibles y adaptables somos y nos comportamos al gestionar los cambios súbitos que se suceden a ritmos vertiginosos.

Nuestro maravilloso, aunque ingenuo cerebro, al carecer de un sistema de control de calidad, de un chequeo ecológico, asume que el nutriente con el que le alimentamos es el más adecuado…, de allí la importancia de nuestra responsabilidad a la hora de elegir estos suministros, o sea los pensamientos con que le atiborramos continuamente.

Si en toda ocasión es importante, qué dudas caben que resulta fundamental y determinante en tiempos como los que corren actualmente, que prestemos mucha atención, y nos hagamos responsables de los montajes que realizamos al momento de representar la información que recibimos.

Es así de simple; la diferencia entre subir o bajar.

Nuestro cerebro, siempre raudo a salir de manera presta a realizar construcciones, tiende a reprocesar en eternas espirales los mismos viejos pensamientos.

Sin embargo, y gracias a las neurociencias y la biología molecular, sabemos que la neuroplasticidad del cerebro nos da la oportunidad de reprogramarlo, reinventarnos como personas, permitiéndonos incorporar pensamientos positivos que promuevan reacciones químicas que nos llevarán a adquirir nuevos hábitos y comportamientos que darán como resultado un nuevo individuo, con recursos y habilidades adecuadas a sus desafíos.

En términos neurológicos, te encontraras construyendo estados de recursos, o estados de carencias o bajos en recursos, en función de la calidad de aquello en lo que concentres tu atención con mayor frecuencia. Podríamos decir por lo tanto, que nuestra escala neurológica esta definida por la calidad de nuestros pensamientos.

Para realizar sus procesos mentales, el cerebro se vale de palabras e imágenes, olores, sabores y sonidos, con todos estos ingredientes amalgamados con  tus propias experiencias, aprendizajes, historia personal, marco de valores, etc., se obtienen resultados polisémicos  congruentes a la dirección que tú hayas elegido.

 “La brújula ¿Por qué siempre piensa en el Norte?”

Oscar Domínguez

Visualiza un bello y saludable bosque con  fuertes y robustos árboles, si te fijas con atención podrás observar también sus semillas, recuerda que en cada una de esas pequeñas y aparentemente frágiles semillas, se encuentra contenida la magia transformadora.

Basta con una tierra bien abonada, aquella que resulta fertilizada con continuas preguntas  desafiantes, que cobran hoy más que nunca una indudable trascendencia; preguntas que lleven implícitas nuevas interrogantes que excluyan  la indulgencia o los eufemismos y rodeos estériles por caminos mil veces trillados. Sé creativo, intuitivo y original.

Preguntas poderosas que darán como resultado espirales ascendentes de  empoderamiento, haciéndonos los verdaderos hacedores de nuestro destino al conectar con nuestra auténtica sabiduría interior.

 ¿Que instrucciones le estas dando a tu cerebro.

O aún mejor, como recomienda Joe Dispenza, pregúntate cada día:

 ¿Qué puedo cambiar de mi mismo para ser mejor persona?

www.liabarbery.com

lia@liabarbery.com

 

   

 

El poder de la comunicación

Isabel Viguer, abogada y gerente empresa promotora.   

                                                              

Viernes, 17 h. Colegio. Me encuentro en el cole de mi hija mayor para recogerla. Después acudimos conjuntamente a recoger al pequeño. Sale a las 17,15 h. A las 17,20 h. emerge como si de un torrente se tratara, mi hijo menor. Y como quien no quiere la cosa, se atreve a decir: ¡Mami, tengo hambre! ¡Quiero un helado!

Su mami, en plan bondadoso y conciliador acude al kiosco. Pero, ¡vaya! Está cerrado. Tan sólo hay un cartel en la persiana del local que dice: Cerrado por defunción.

Lunes. 9:15 h. Kiosco. Compro el periódico todos los días en este kiosco. Lo regentaa una familia formada por el padre ,de unos 53 años de edad,  la madre, sobre 50, y el hijo, 27.

Me adentro en el mismo y con voz sobrecogida, digo: -¡Hola!. Hay alguien en la trastienda. Sale la madre. Mi pretensión hoy, no es comprar el periódico, estoy harta de la negatividad que emana de sus páginas.

-¿Qué ha pasado?, pues vine el viernes y estaba cerrado. ¿Quién ha fallecido, quizás un pariente o abuelo? La mujer me pone cara de pena y con voz entrecortada y ojos llorosos, me contesta:-Mi marido.

Me quedé de piedra. No sabía que responder y así se lo hice saber. Me contestó:-No digas nada.

Y sin más, con el mostrador de por medio, le dí dos besos y le  abracé. Noté la energía misteriosa que irradiaba de lo más profundo de su ser. No eran necesarias las palabras. Los gestos lo decían todo. Pese a ello, tuvo la fuerza suficiente para decirme:-Gracias por haber venido. 

Esta charla me sirve para ilustrar el siguiente apartado.

En cuestión de sentimientos, los actos hablan más alto y claro que las palabras. Ya lo dice el refrán: una imagen vale más que mil palabras. Y no es ninguna patraña.

Tu comunicación con los demás no es más que el reflejo de la comunicación contigo mismo. Jesucristo dijo: Amarás al prójimo como a ti mismo. El punto de partida radica en uno mismo. ¡Levántate, anda! ¡Mímate! ¡Consiéntete! ¡Regálate! Acrece tu interior. Dilata tu corazón. ¡Quiérete mucho! Esta es la única forma de transmitir a los demás lo que eres y lo que verdaderamente sientes. Tratarás a los demás como a ti mismo.

Sin embargo, en el día a día, nos olvidamos de los pequeños gestos y palabras que parecen intrascendentes pero que, sin embargo, resultan ser de gran valor y tener un peso específico dentro de nuestro sistema de valores. No hay que olvidar que la línea donde empieza y termina el juego de la comunicación la pones tú. Eres tú el que decide ofrecer una parte importante de ti mismo a los demás u obsequiar al resto de forma baladí. Eres tú el que determina la intensidad y  grado de comunicación o diálogo que pretendes entablar.

Así pues, la charla trivial en el kiosco: el “buenos días” emulando una amplia y sincera sonrisa en los labios al subir al bus; el parloteo en la barra del bar con la chica que sirve cafés…. Todo ello, que a simple vista, puede resultar banal e insignificante, conforman nuestro día a día y transmiten grandes mensajes a los de tu alrededor.

Estos pequeños gestos nos hacen desempolvar la idea de que todos somos seres humanos y nos debemos por ello, dignidad, respeto y consideración. Un poquitín de cariño no hace mal a nadie y puede ser un gran reconstituyente.

A esta pequeña comunicación costumbrista, la llaman “el espíritu de los pueblos”. Con ello no pretendo fomentar el uso del chismorreo, cotilleo o como se quiera llamar. No. Lo que intento hacer comprender es el hecho de que este tipo de comunicación aviva las relaciones entre personas dentro de un mundo donde el aislamiento, la incomunicación y la soledad son los principales protagonistas de esta dantesca película. 

Se trata de propagar este benévolo “virus” entre la población, con el fin de no desvirtuar nuestra propia existencia.

Y así, me sumo a la teoría de F. Ramón Cortes, que dice: “Antes tenia la intención de que éste tipo de comunicación se contagiase. Ahora creo que lo hago simplemente para no contagiarme yo de lo contrario.”

 isabel@icav.es

 
 

Conflicto de Identidad

Borja Mesa,  Practicioner PNL y consultor en Comunicación, Negociación y Ventas

Carmen se encontraba en la encrucijada, tres años de trabajo, el esfuerzo y la ilusión de un equipo de cinco personas que se han volcado en cuerpo y alma en el proyecto. Noches en vela, sacrificios personales para llegar a este punto y al final el consejo ha decidido suspender el proyecto por falta de recursos. Ahora está en la puerta del laboratorio buscando las palabras con las que comunicarlo y las fuerzas con las que asimilarlo, no sabe que es más duro… Este puede ser el comienzo de un terremoto personal, donde el epicentro se encuentre en nuestra identidad en conflicto. No es difícil imaginar lo que puede estar sonando en la cabeza de Carmen “soy un fracaso”; “le he fallado a todo el mundo”; “no he sido capaz”; etc.  En un instante la persona que creíamos ser pasa de ser apta a estar en entredicho. Y la pregunta es ¿para quién? Quizás para la persona más importante en toda situación: para nosotros mismos.

Los conflictos de identidad son bastante frecuentes y lo peor de todo es que aparecen de súbito, sin preaviso arrasando con los pilares de nuestra concepción de las cosas y arrojándonos a un síndrome notablemente peligroso: El del blanco o negro.  Este pensamiento nos conduce a reducir nuestro ámbito de reacción a dos únicas posibilidades para enfrentar la situación: La negación de lo que nos hace daño, buscando argumentos que desvirtúen lo que nos daña, justificándonos ante nosotros mismos, evitando el tema, en definitiva esquivando la posibilidad de aprendizaje sobre nosotros mismos. La otra posibilidad es la exageración, o la asimilación extrema del elemento negativo. Es como el refrán castellano “por una vez que mate un perro me llamaron mataperros”, en este caso no se si te lo llamarán pero te sientes mataperros.  Ejemplo: “He sido un padre excelente, nunca he faltado una noche a darles un beso a mis hijas. Entonces tuvimos la separación y mi hija pequeña empezó a tener miedo por la noche. Las estoy fallando soy un fracaso como padre y como persona”. Esto además nos pone en una situación extremadamente vulnerable a las opiniones de los demás. Desde la postura de “la exageración” somos lo que los demás nos digan que somos.

El origen de todo ello puede estar en un factor fundamental: el desconocimiento de uno mismo. Vivimos presuponiendo que nos afectan una serie de cosas, que en numerosas ocasiones son clichés o comportamientos/reacciones socialmente adquiridos, pero que distan bastante de lo que realmente somos o nos afecta. Por ello es recomendable recopilar esos “terremotos identitarios” y comprobar qué o cómo se producen, independientemente de lo absurdo que pueda parecer a la luz de la razón o de la sociedad el resultado de nuestras indagaciones, eso es lo que nos afecta y lo que nos derrumba, sería bueno que comenzaramos a asimilarlo para el futuro. Un segundo paso recomendable es asumir que la vida es COMPLEJA Somos un coctel de buenos y malos sentimientos; las acciones que protagonizamos pueden ser nobles, totalmente, a medias y completamente ladinas, y un factor adicional lo que para unos puede estar bien para otros es una atrocidad. Aceptémoslo, somos complejos y lo que hacemos y sentimos también lo es. Algo positivo de esto último, en la vida siempre hay más de dos opciones para enfrentarla.

 borjamesa@gmail.com

TESTIMONIOS

 

 por Marie Paule Riviére

Ocurrió el 7 de enero 2007, hace un año y diez meses. Volvía de pasar unos días fuera de casa. Estaba a punto de entrar en casa con la maleta en mano cuando sentí algo extraño que me hizo mirar hacia arriba. Vi una mole de hormigón flotar por encima de mi cabeza. Seguí observando lo que la sujetaba: el brazo de una grúa montada en mi ausencia a tan sólo pocos metros de mi fachada. Era domingo y el monstruo estaba quieto. No podía creer que se había montado una grúa tan cerca de mi vivienda y me sentí agredida. Brotaron en mí sentimientos de contrariedad, hostilidad y la necesidad de defenderme. 

A partir de ese momento y durante largos meses, el tiempo que estaba en casa lo vivía con el pedrusco de 3 toneladas paseándose por encima de mi cabeza, a pocos metros de mi techo, yo debajo, sentada en mi escritorio viéndolo pasar por la ventana acompañado del sonido incesante del metal que crujía y yo debajo, duchándome, tumbada en la cama o sentada a la mesa. Sabía que estaba pasando justo por encima de mi, del otro lado del techo cuando intentaba dormir una siesta durante el calor del verano. Oía los gritos de los trabajadores dirigiéndose a la grúa en un tono que requería urgencia. También recuerdo algunas noches interminables de este invierno debajo de la grúa en veleta cuando había tormenta. El viento hacía girar la flecha y el pedrusco se paseaba encima de mi cabeza, el trueno y los relámpagos contribuyendo al ambiente amenazador y mis sentimientos de rabia e impotencia aumentaban.

Intenté actuar para librarme de la grúa desde el principio: denuncias a la policía municipal, venían a ver, escribían un parte y allí quedaba todo; visitas al ayuntamiento para averiguar si realmente tenía que aguantar esta situación; habían dado permiso para montar justo allí pegada a mi vivienda esa grúa malvenida. Para ellos no había problema, la grúa  tenía su seguro y licencia en regla  y si "algo" ocurriera estaban cubiertos, ¡menuda  tranquilidad...!

Fui también  a ver al encargado de la obra pidiéndole que no paseara el pedrusco por encima de mi casa. Me dijo que aún quedaban 16 meses por aguantarlo y que su única obligación era mantener la carga dentro de su lindero. Varias semanas después vi desde mi ventana cómo la carga, unas barras de hierro, se derrumbaba sobre el tejado vecino. Varios meses después, este verano, estando comiendo con mi familia debajo del árbol del patio tuvimos que salir corriendo porque la carga, un contenedor de hormigón líquido, se paró por un error de maniobra justo encima de la copa del árbol y empezaba a bajar sobre nuestras cabezas.

También fui a consultar a  un abogado que me disuadió de emprender cualquier acción judicial porque pararían las obras meses antes de  que se pudiera atender el caso y si lo perdiera, lo que era lo más probable ya que la grúa tenía su licencia, tendría que pagar las pérdidas por el paro de la obra sin conseguir librarme de mi problema.

La noticia en televisión del derrumbe de una grúa en Nueva York añadió a mis temores. Una noche de mucho viento y tempestad (tempestad por fuera y por dentro de mi) me encontré en una situación obsesiva que me llevó a salir de casa a las 5 de la madrugada para ir a dormir a otra parte... Me encontré terminando la noche en el coche aparcado en una gasolinera, vencida, humillada, enfadada conmigo misma por no saber superar la situación, permitir al miedo gobernar mis actos adelantando mentalmente acontecimientos y permitiendo que incidentes ajenos corroboren mis temores.

Durante las vacaciones de verano, lejos de la grúa y de su influencia, pude reflexionar más fríamente sobre el tema y tomar la decisión de dejar de "comerme el coco" con ella. Llegué a olvidarme de ella hasta el primer día de vuelta a casa en septiembre cuando la volví a encontrar dominando mi espacio vital.

Dejé de levantar la cabeza para mirar por donde giraba la flecha, si tenía el pedrusco encima o no, como una espada de Damocles. El recuerdo de mi actitud obsesiva me espantaba y hartaba tanto que había decidido no dejarme dominar más por ella y, no pudiendo conseguir quitar la grúa de su sitio había decidido quitármela de la cabeza.

A la mañana siguiente salí de casa a trabajar mirando al frente! Que bien me había sentado el descanso! Seguía ignorando a mi enemigo firmemente...

Sería bonito poder contar ahora lo bien que había superado mi problema pero no voy a tener esta satisfacción: ese mismo segundo día al volver a casa había un cartel pegado en mi portal diciendo "Mañana 18 de septiembre se procederá a desmontar la grúa, se ruega no aparcar".

¡Qué alegría y alivio! ...¡por fin!

La miré por última vez y entré en casa. Al día siguiente cuando volví del trabajo a casa ya no estaba, sólo había un gran hueco de cielo azul...

Nunca sabré si hubiera superado el reto de seguir viviendo debajo de la grúa sin ese miedo pegado al cuerpo, pero sé que he aprendido mucho sobre la vulnerabilidad, la mía, para comprender mejor la de otros.

He aprendido la necesidad de respetar el miedo del otro por muy irracional que parezca. No solo respetarlo sino darle importancia, la misma que tiene para el que lo padece, tal como hicieron los que viven conmigo y que, no teniendo ese miedo y no estando de acuerdo conmigo jamás me dijeron "que tontería, anda, déjate de tonterías!" sino que tomaban en serio mi malestar y lo compartían e intentaban darle solución conmigo. Tengo que decir que aquella madrugada que acabé la noche durmiendo en el coche en la gasolinera no estaba sola en el coche, me acompañaba alguien con alma de Coach!

He aprendido que era yo misma quién alimentaba mi miedo y no solo la presencia de mi "monstruo", contándome las historias más negativas acerca del tema, teniendo siempre pensamientos hostiles y temerosos, encontrando pruebas de que mis miedos eran fundados en desgracias ajenas (la grúa de Nueva York, el derrumbe de la carga en el tejado vecino), hasta veía como los elementos se aliaban contra mi en las noches de tormenta.

He aprendido que la ignorancia alimenta también el miedo cuando existen conocimientos que ayudan a desterrarlos como en mi caso las explicaciones técnicas que no quise escuchar ni creer.

He aprendido que si bien ciertas situaciones indeseables nos vienen impuestas desde fuera es nuestra actitud interior la que nos va a ayudar a sobrellevarlas e incluso solucionarlas. La mía no era propia para ayudarme, principalmente el enfado que me cegaba. Enfado porque me "hiciesen esto a mí". ¿Cuántas veces había visto grúas pegadas a viviendas? ¡Muchas! ni una sola vez había pensado en la gente que vivía debajo. 

No pudiendo calmar mi enfado lo usé para alimentar mi miedo y mi miedo me llevó a un comportamiento más que molesto para mí y para los que me rodeaban. 

Decía Seneca: "considera las contrariedades como un ejercicio". Esto ha sido un ejercicio de 19 meses que habría podido hacer en uno tan solo si hubiera sido capaz de cambiar a tiempo mi actitud interior.

Hecho el ejercicio no me extrañaría que la vida me haga hacer otro al que tendré que dedicar menos tiempo si quiero haber aprendido y crecido.

Sí, quiero haber aprendido y crecido porque la vida nos trae muchas situaciones en las que parece que vivimos así, con una "espada de Damocles" colgando encima de la cabeza. A pesar de habernos rodeado de todo lo que puede hacernos sentir seguridad sabemos que en un momento nuestro "monstruo" nos lo puede arrebatar todo.

¿Cuál es el "monstruo" que te hace vivir con temor? ¿Podría alguien con los conocimientos suficientes de la vida explicarte que te puede asustar en la medida que tú lo consientas, que "técnicamente" hablando no tiene porqué aplastarte, que hay salida, que puedes recuperar tu “gran hueco de cielo azul”?

mp@acmeocaching.es

Cartas al Director

 

PUBLICA TU ARTÍCULO

Si deseas publicar un artículo relacionado con  las abordadas en este boletín:  Coaching, formación, gestión empresarial, etc.. haz clic sobre la imagen y adjúntalo en un archivo word.

 

 

 

 

 

   

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desarrolla tu cerebro. Joe Dispenza. Palmyra. 610 Páginas

Esta obra  constituye una herramienta para conocer en profundidad el funcionamiento del cerebro, cómo procesa la información y por qué produce los mismos patrones de actuación durante generaciones. Dispenza nos explica los mecanismos a través de los cuales los pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones.

Aprendiendo dicho mecanismo aprenderemos no sólo a romper estos pensamientos sino también a reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos y creativos.

¿Es real la realidad? Paul Watzlawick. Herder. 256  Páginas

¿Hasta qué punto es real lo que ingenuamente solemos llamar realidad? ¿Existe sólo una realidad, reflejo de verdades eternas y objetivas? ¿Se dan innumerables versiones de la realidad determinadas por la técnica de la comunicación?
 
 La obra toma su punto de arranque en los problemas más elementales de la labor de traducción, puesto que, con ella, leves matices del significado, originados por el cambio de una lengua a otra, pueden provocar confusiones con serias repercusiones en las relaciones internacionales, y los errores de interpretación del recíproco comportamiento entre seres humanos y otras criaturas, como los osos, a veces han resultado fatales. Se pasa después a la desinformación deliberada, como se estila en el espionaje y en los tests psicológicos. Con ello se muestra la desinformación del sentido de la realidad causada en la persona a quien se dirige. Al final se llega a las nuevas fronteras de la comunicación: la investigación sobre otras especies, como los chimpancés y los delfines, con los que recientemente se ha logrado comunicar.

   

SUSCRÍBETE A YOU, COACH!

Recibirás mensualmente el boletín en tu correo electrónico. Haz click sobre la imagen para tramitar tu suscripción

 

EN LA RED

Su publicidad AQUI

ver

18 Consejos para ser más feliz. 3 minutos

Interesante vídeo en el que en clave de humor se enumeran 18 comportamientos a seguir para tener una mayor calidad de vida.

 

 

  

 

 You,

Coach!

8 Poderosas decisiones. 9 minutos

En este vídeo se nos muestra una serie de indicaciones que contribuyen a cambiar nuestra actitud mental frente a las diferentes circunstancias de la vida. A través de una serie de decisiones que decidimos tomar a nivel cognitivo se modifica la percepción de la realidad hacia una visión positiva y generadora de oportunidades.

ver

 

NOTICIAS

 

Humor Empresarial

 

En cumplimiento de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, te informamos que puedes revocar en cualquier momento el consentimiento para la recepción de nuestro Boletiín haciendo click     aquí