Editorial
Llegó el verano y con él uno de los mejores regalos posibles: tiempo, mucho más tiempo para nosotros. Llegó la hora de desempolvar libros olvidados, ir a los lugares deseados y olvidarse de la necesidad de acostarse temprano ya que no trabajamos al día siguiente. Sin embargo, podríamos plantearnos por qué no gestionamos mejor el tiempo y hacemos del año un periodo más parecido a lo que queremos hacer en vacaciones. Y es que estamos acostumbrados a hacer cosas totalmente diferentes durante los periodos de trabajo y de vacaciones. Existe una cultura (que en el calendario se extiende desde septiembre a junio) que nos empuja a pensar que “ahora toca trabajar y no puedo permitirme satisfacciones (salir, leer, ir al cine, frecuentar amistades, etc…)”. Parece que en septiembre nos ponemos el traje de faena y nos sentimos culpables si nos damos a algún capricho. Así, la vuelta de vacaciones deprime a cualquiera…
Sin embargo, creemos que la vida puede ser diferente, o como dice Andrés Montes: la vida puede ser maravillosa. Preguntémonos qué podemos hacer para que nuestro gozo y disfrute no se reduzca a un mes al año. De nosotros depende. Como siempre, la felicidad es un valor al alcance de nuestra mano.
Equipo You, Coach!
|