
29 de diciembre de 2011. La luz amarilla del cuadro de mando se enciende indicando una posible avería. ¡Justo ahora!, ¿Por qué a mí? Llevo el coche a la casa Opel, siguiendo esa creencia (¿irracional?) de que en la "casa" los recambios a lo mejor son mas caros pero tienen garantía y ahí conocen mejor el coche que en ningún otro sitio…". Detectan la avería: fallo de la válvula selenoide y coinciden varias circunstancias: no tienen stock del recambio, realizan un pedido que tardará al menos un día en llegar y además tienen horario reducido por Navidad. Resultado final: fin de año sin coche, que no recuperaré en principio hasta el día 2 de enero. En un primer momento siento el lógico disgusto. Luego, ya en casa intento renfocar la experiencia. Recuerdo entonces las palabras de Víctor Frankl (¡chiquito salto mental desde la concreción de una válvula al pensamiento de Frankl!): nada puede robar al ser humano la última de sus libertades, decidir cómo interpreta los acontecimientos, es decir cómo afrontar las circunstancias. Ya es un hecho que como mínimo no tendré el coche hasta el día 2 de enero. Eso no lo puedo cambiar. Al menos puedo variar lo que significa ese hecho para mí, cómo lo interpreto, qué película voy a representar en mi mente.
Comienzo a generar pequeños reencuadres, tratando de ver algo de "positivo" en lo que me ha pasado, al menos algo "bueno" dentro de lo "malo":
Reencuadre nº1: ¿Quién sabe? No cogeré el coche la noche de fin de año y a lo mejor me salvo de algún problema que podría haber tenido esa noche (esto obedece claramente a la creencia -¿irracional?- de que en fin de año todo el mundo conduce borracho.
Reencuadre nº 2: Tarde o temprano la avería se iba a dar, mejor fue así, que pude llevar el coche al taller yo mismo y no me quedé abandonado a mi suerte en una autopista ni lejos de casa o del taller.
Reencuadre nº3: Tengo una válvula selenoide nueva, de la "casa" y con un periodo de garantía.
Reencuadre nº4: Tal vez esto sea de alguna forma un aprendizaje para que cuando tenga una adversidad sepa salir del estado de negatividad y ofuscación ("¿Por qué a mí", "¡Que mala suerte tengo!" ) y desarrollar habilidades para ante la adversidad mantener la alegría y el optimismo.
Al final me dan el coche el día 2 de enero, previo pago de doscientos y pico euros de la reparación. Pero ya tengo mi coche… y ¡caray! puede que sea autosugestión, pero noto el coche más fresco en su recorrido, más liviano, como que va más "redondo". Da gusto conducir así, con esta sensación de flujo con la carretera (¿podría ser esta sensación el quinto reencuadre?). Empiezo el año nuevo, ¿Cómo será el 2012? Espero tener la suerte mayoritariamente de mi lado, seguir con mis proyectos y dar la bienvenida a proyectos nuevos, seguir teniendo buena salud y que me siga gustando lo que hago. Que nada me quite la calma, ni la salud, ni la felicidad y que los problemas que se crucen en mi camino no sean especialmente graves, que los pueda gestionar con un poco de actitud positiva: como la válvula selenoide.