La cuchara de arena

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Victor Manuel Pimienta Leal
Diplomado en Dirección de R.R.H.H. Alumno del Programa Superior de Coaching ICS.


A nadie se le escapa que desde hace un tiempo a esta parte (quizá demasiado) nuestro mundo parece que se tambalea.

O esa es la impresión que nos da. Porque, en realidad, aunque tenemos la sensación de estar metidos en una habitación sin puertas de salida, lo que realmente podemos comprobar es que esa habitación sin puertas tiene infinidad de agujeros por los que mirar al exterior y poder empezar a abrir agujeros más grandes para salir.

Este status de tristeza que nos embarga ha provocado en nosotros una involución comunicativa que puede resultar perniciosa. Nos estamos acostumbrando demasiado al diálogo interior con nuestro otro yo, dejando de lado la comunicación activa y efectiva con los que nos rodean.

Preferimos tomarnos un café con este YO, creando un auténtico caldo de cultivo de enjuiciamientos, distorsiones de la realidad y subjetividades que redundan después en conflictos con las personas que nos acompañan día a día y a quienes transmitimos una mínima parte de lo que, en realidad, vive y se desarrolla en nuestra experiencia interna. La comunicación fluida, clara y sana ha dado paso a un atronador discurso interior que nos somete a una trasmisión comunicativa totalmente escueta e injusta de nuestros verdaderos pensamientos y sentimientos mediante supresiones, generalizaciones, etc.

Si la PNL y el Metamodelo del Lenguaje han sido útiles desde su descubrimiento, hoy en día lo es más todavía. Es la herramienta fantástica que al coach da la oportunidad de iniciar el acompañamiento de muchas personas que sufren este bloqueo comunicativo que hoy tenemos y que son origen de limitaciones, confusiones y  conflictos con los demás.

Pero, ¿qué es el Metamodelo del lenguaje? En nosotros, todos los pensamientos, ideas y opiniones propias son generados en la llamada Estructura Profunda. Y desde aquí, toda esta información se traslada a la Estructura Superficial para salir al exterior en forma de comunicación verbal y no verbal hacia el interlocutor.

En ese paso de una estructura a otra hay un sesgo de información que puede ser más o menos importante. Decimos bastante menos de lo que pensamos. Y es aquí, mediante lo que llamamos preguntas poderosas, donde el coach emplea el Metamodelo para pasar de esta Estructura Superficial a la Estructura  Profunda y poder aclarar significados e identificar limitaciones, buceando en el mundo interno de imágenes, sonidos y subjetividades que la persona tiene desde su propia experiencia.

Cuántas veces hemos dicho: “vaya día tengo hoy...”, y realmente estamos pensado: “vaya día tengo hoy con el dolor de estómago, encima el coche se me ha estropeado y el banco me ha pasado el recibo del seguro…”

O también, y ya de forma más personal, “ no me gusta cómo es ...”, cuando en realidad estamos pensando: “ no me gusta que no deje hablar a nadie cuando estamos en grupo”, por poner un ejemplo.
Estas ausencias de información y otras mil más habituales en nuestro día a día, suponen como hemos comentado anteriormente, una fuente de conflictos y malentendidos diarios  con los que nos rodean  y que nos hacen sufrir a nosotros y a los demás.

Así, el Metamodelo del Lenguaje sirve al coach como cuchara que remueve y saca la arena comunicativa que llevamos dentro y que necesitamos para construir los caminos de un diálogo sano y fluido con los demás.


Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada, uno se llama ayer y otro mañana, por lo tanto hoy es el día para amar, creer, hacer y principalmente vivir
Dalai Lama
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