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Historia de una frase

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David Hernández
Director de You, Coach!



Agosto de 2011, Barcelona. A punto de ir a la cama después de un día intenso de formación de PNL. Tengo en mis manos una "bomba" que en breve va a impactar delante de mi cara. El "artefacto" tiene forma de libro "Las pequeñas grandes cosas", de TOM PETERS. Lo leo con curiosidad. Está lleno de frases trepidantes, mezclando por momentos argumentos un tanto caóticos con reflexiones originales. La lectura me entretiene y me hace olvidar que una vez más el Madrid pierde frente al Barcelona (el consuelo: "jugamos mejor que ellos" no me sirve). Y ahí, en la página, 54 el libro me hace "click" (también conocido como momento "ajá" o momento "cucú" en coaching). Internamente escucho un "ñossss!" ("interjección" canaria para expresar asombro). La deflagración cobra forma de frase: "Busque la excelencia. Ignore el éxito". Me quedo en silencio unos segundos. El movimiento sacádico de los ojos ha cesado. Ahora repito más fuerte: "ñossssssss!!, que buena la frase!!!!". La subrayo con un lápiz pequeñito de IKEA, de esos que "tomo prestados" cada vez que voy a comprar algún mueble.

Releo la frase y me recreo en ella. Pasan los minutos y voy a la cama. La frase me ronda la cabeza hasta que me duermo. Me levanto, horas más tarde y la recuerdo de nuevo. En la ducha pienso en la remota posibilidad de, tal vez algún día, hacer un artículo sobre esta frase. ¡Sí!,¡sería fantástico! , y tal vez Sabrina me eche una mano y me la traduzca al inglés…

¿Cuántas veces hemos estado obsesionados con llegar al final del camino y nos hemos impacientado y sufrido el trayecto? ¿Cuántas veces hemos generado ansiedad por alcanzar el resultado y nos hemos cargado de ansiedad, estrés, desazón, angustia? Cada vez estoy más convencido de que la felicidad no está en el punto de llegada, sino en cada punto del camino. Se nos ha vendido (¡y nosotros hemos comprado!) la idea de que al final, tras el sacrificio, tras mucho sudor y lágrimas, encontraremos la felicidad. Es más, en muchos casos, se nos vende que la sensación de felicidad será directamente proporcional a la dificultad del camino. A más dificultad, más felicidad. La clave está en sufrir. Con todo, no deja de ser una creencia y por tanto moldeable, y sujeta además al más efectivo de los análisis: ¿Pensar así me reporta alguna ganancia? Me imagino un mundo en el que las personas disfrutan del camino y además me gusta pensar (porque me reporta importantes ganancias psicológicas) que de esa forma los resultados ( el éxito, según Peters) vienen a continuación. Y entonces centro mi atención en el presente, en hacer las cosas mejor y más divertidas ahora, sabiendo que esta es una de tantas formas de alcanzar el resultado. Sólo que esta forma que elijo me hace feliz en el camino. Además, ¡qué carajo!, ¿quién ha dicho que no puedo disfrutar el camino?

Salgo a caminar por el puerto de Barcelona, disfruto del sol mañanero, del paisaje, y me recreo mentalmente en los pasos que daría para escribir el artículo. La consigna es hacerlo de forma lenta, saboreando cada momento. ¡Ya está! Ya tengo el principio! Empezaré comparando el libro de Peters con una bomba. También deberá aparecer algún "canarismo" y por supuesto alguna referencia al partido de la Supercopa. Ya lo estoy disfrutando. ¿Quién sabe? A lo mejor la creencia de que lo importante es disfrutar del camino resulta útil. Tal vez, si sigo igual de concentrado en el presente consiga publicar en You,Coach! el artículo. ¡Ah sí!, y además que Sabrina me lo traduzca.


Odio la realidad, pero continúa siendo el mejor lugar donde conseguir un buen bistec.
Woody Allen
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