¿Eso del coaching funciona? Esta pregunta me la han hecho es más de una ocasión, y suelo dar la siguiente respuesta, “sí, aunque su eficacia depende de: el objetivo, el coachee, el contexto y el coach”.
Hay objetivos que no son motivo de un proceso de coaching. Dependiendo de lo que se pretenda, habrá que acudir a otras áreas y profesionales. Así: si lo que queremos es que nos enseñen a manejar un determinado programa o herramienta específica, recurriremos a formación; si lo que queremos es que nos digan y muestren lo que tenemos que hacer, acudiremos a consultoría; si queremos salir de una depresión, acudiremos a un psicólogo, etc. Desde mi punto de vista, el coaching es apropiado cuando hay planteamientos de aprendizaje, de mejora, de desarrollo de habilidades y del potencial, orientados a la consecución de objetivos, cuya posibilidad de logro depende mayoritariamente del coachee.
La disposición e implicación del coachee es fundamental dentro de un proceso de coaching. El coachee debe de tener claro su papel activo y su responsabilidad dentro de la relación coach-coachee. Un buen coach puede ayudar a superar las resistencias, pero pueden existir otros motivos (de diversa naturaleza) por los cuales un coachee no quiera o no desee trabajar. En estos casos lo mejor sería paralizar el proceso, la persona no está preparada para recibir coaching.
El contexto es otro elemento que puede interferir en la eficacia. En las empresas, para garantizar el éxito de implantación, aplicación y desarrollo de cualquier sistema de mejora o procedimiento, es necesario contar con la información, comprensión, colaboración e implicación de sus miembros. En los procesos de coaching esto es igualmente importante, y un buen diseño de la Alianza, entendida como el “acuerdo-marco” del proceso (objetivos, desarrollo, coachee/s, responsabilidades, coach, temporalidad, etc.), es vital.
El tiempo también es una variable a tener en cuenta. Si el cliente, quiere resultados ¡ya!, entonces el coaching no es para él. El coaching requiere tiempo, es un proceso creativo, de reflexión, de toma de conciencia, de responsabilidad, de acción, que pretende obtener resultados propios y eficaces que perduren en el tiempo.
En cuanto al coste del proceso, hay quienes señalan su incidencia en la eficacia. Personalmente, opino que el coste estaría más bien relacionado con la posibilidad o no de realizar el proceso, no con la eficacia. Considero que no hay correlación entre precio y eficacia.
Respecto al coach, podría hacer referencia a muchos aspectos, pero hay varios que, concretamente, considero fundamentales:
- Que el coach sea un profesional con formación acreditada. Esto no garantiza la eficacia, pero sí la capacidad de responder a las exigencias de un proceso de forma fiable.
- El compromiso y la honestidad. Debe comprometerse con el proceso, el cliente y ser honesto ante los resultados y expectativas del cliente.
- Accesibilidad y humildad. Son dos aspectos fundamentales que facilitan la apertura, la implicación del coachee.
- Con capacidad de establecer un buen clima de confianza (rapport). Que sea capaz de establecer esa sintonía con el coachee.