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¿Cuál es tu definición de trabajo?

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Elena Sanjoaquín
Coach, experta en Recursos Humanos



Las personas de forma inconsciente llevamos a cuestas definiciones que se convierten en  realidades; definiciones y realidades que no cuestionamos y que, en muchas ocasiones, nos limitan al interferir con nuestras capacidades reales de hacer.

Ante una pregunta tan común como la de “¿a qué te dedicas?” encontramos respuestas como: “construir casas”, “vender coches”, “gestionar empresas”; parece habitual definir nuestra actividad profesional como algo externo a nosotros y en términos de “hacer”, de “resultados”. Otras veces asociamos “trabajo” a expresiones como; es “lo que me permite pagar la hipoteca”; “lo que dice mi jefe”; “lo que me dejan hacer”, sin embargo no llegamos a reflexionar que cualquier definición que realizamos es una construcción mental, una experiencia interna que crea el contexto en el que actuamos y que, por lo tanto, ejerce una gran influencia en nuestros pensamientos, sentimientos y actividad.

Mi propuesta cuando escucho definiciones como las anteriores, centradas exclusivamente en aspectos externos y en circunstancias sobre las que parece no tener control la persona, es descubrir una definición propia de trabajo centrada en las capacidades inherentes del trabajador.

Para ello propongo una herramienta sencilla: en una hoja de papel dibujamos tres columnas y anotamos, en la primera de ellas, los recuerdos de nuestra vida que han contribuido a definir lo que entendemos o hemos entendido por “trabajo” en cada momento, puedes comenzar desde la infancia o desde la primera experiencia profesional, cuanto más atrás vayamos en el tiempo más datos obtendremos para analizar; en la segunda columna anotaremos la definición de trabajo que deriva de la columna anterior y, la tercera columna nos servirá para evaluar la validez, a día de hoy, de cada una de las definiciones obtenidas en relación a nuestro propósito y valores actuales.

Al finalizar miramos la tabla de nuevo  y reflexionamos sobre los  aspectos que más se repiten y la relación con, la que creemos nuestra definición actual de trabajo reflexionando: ¿en qué medida te priorizas a ti mismo y a tus intereses?; ¿cómo ha evolucionado tu definición de trabajo?; ¿eres feliz, utilizas tus capacidades, te diviertes, obtienes los rendimientos que esperas?; ¿qué pesa más en tu actividad, lo que tú quieres y planificas, o lo que quieren y planifican los demás?

Normalmente y desde temprana edad entramos en una vorágine de demandas externas de todo tipo que hacen que se instale en nosotros un juego interior repleto de ideas ajenas que creemos propias, de miedos o de expectativas que nos condicionan en quiénes creemos ser, en lo que hacemos y  en lo que podemos llegar a ser porque debido a la importancia que les otorgamos, limitan nuestro potencial de hacer. Sin embargo, cuando cobramos consciencia de nuestros actos e intereses, sin juzgarnos, centramos nuestra atención y confianza en la acción y en lo que queremos crear, pasamos de una definición de trabajo basada principalmente en resultados externos, a otra donde cobran mayor protagonismo nuestras capacidades inherentes, un aprendizaje natural, y la diversión.

Aprendizaje y diversiónson dos dimensiones ineludiblemente unidas al trabajo donde de forma constante desarrollamos nuevas competencias y habilidades en el quehacer diario y lo mismo ocurre con la diversión, incluso si  dices “no sentir nada” en tu trabajo, la necesidad de disfrute es universal, lo que varía es el grado en el que reconocemos y valoramos este componente en nuestra vida.

Os propongo retomar la tabla que hemos construido antes, ¿con qué aspectos de cada uno de los trabajos que has desempeñado te has sentido más implicado?; ¿por qué?; ¿qué capacidades has desarrollado?; ¿con qué aspectos de tu trabajo sientes que el tiempo se acorta?.

A partir de este momento, cuando te marques un nuevo objetivo profesional es importante que incluyas además de objetivos de rendimiento,  objetivos de aprendizaje y fórmulas  que te aseguren disfrutar del proceso, es decir, objetivos internos que construyan y mantengan viva una definición de trabajo propia y positiva. Comprobarás que el rendimiento es incluso mayor del que te habías propuesto, más fácil su obtención y, sobre todo, más divertido el proceso.


Odio la realidad, pero continúa siendo el mejor lugar donde conseguir un buen bistec.
Woody Allen
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