La consecución de objetivos en la PNL

XavierPirlaTI.jpg

Xavier Pirla
Director de Talent Institut



Tradicionalmente, se ha restringido la consecución de objetivos a su definición. Es decir, parece que por formular correctamente un objetivo ya se tenga que conseguir.

Está muy extendido entre el saber popular, la creencia que la buena formulación de objetivos es la clave para conseguirlos. Esta creencia procede seguramente de la transmisión de generación en generación, originada ya de la mala interpretación de los libros originales sobre PNL.

Originalmente, cuando los creadores hablaban de objetivos, se referían a los que tiene que haber dentro de un sistema cibernético heurístico de prueba y error. Es decir, un objetivo que nos permita comparar el resultado obtenido en la operación de parte de la estrategia con lo esperado.

Por ejemplo, cuando hablamos con alguien para que vaya con nosotros a cenar, dentro de nuestra cabeza tenemos una idea de que es lo que tenemos que escuchar, ver o hasta sentir que nos indique que dicha persona se está convenciendo, o mejor aún que ya lo ha hecho. Esa "idea" es un objetivo, y a medida que le vamos diciendo cosas a nuestro invitado para que se anime a ir con nosotros, vamos comparando lo que decimos con lo que vamos viendo en el exterior (sus reacciones) a través de un proceso de prueba y error.

Con los años, se ha extendido la idea que los objetivos "incrustados" dentro de las estrategias (algunos lo conocerán como POPS -Prueba/Operación/Prueba/Salida-) como el anterior, son los mismos que los objetivos que nos ponemos en la vida. Conceptualmente si lo son claro, pero a nivel operativo no.

Los típicos macro objetivos (cambiarse de trabajo, ganar más dinero, formar una familia) ya no sólo necesitan una buena formulación (eso si funciona cuando forman parte de una prueba: Resultado real/ Objetivo, ya que funcionan como retroalimentador de información para corregir la operación), sino que además se requieren habilidades para poderlos conseguir.

Y no me refiero a saber hacer cosas que te lleven a tu objetivo (escribir, remar, jugar a fútbol o ligar), sino a estrategias que permiten conseguir cualquiera de esos objetivos. Estrategias que nos permiten tomar buenas decisiones de cuando empezar, continuar, parar o volverlo a intentar. Estrategias que nos permiten confiar en que el proyecto es realizable, confiar en nosotros mismos, etc... Estrategias de motivación y de aprendizaje para mejorar el desempeño, etc.

Estas son algunas de las habilidades a desarrollar o a mejorar si se quiere conseguir un macro objetivo, ya que al fin y al cabo, lo que determina el éxito o el fracaso en la consecución de uno de estos macro objetivos, tiene que ver muchas veces, con sólo lo que hacemos en nuestra cabeza.


Los hombres inteligentes quieren aprender, los demás enseñar.
Chejov
En cumplimiento de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, te informamos que puedes revocar en cualquier momento el consentimiento para la recepción de nuestro Boletín haciendo clic aquí.