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La actitud es más importante que la técnica

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Eduardo Díez
Psicólogo clínico, coach y psicoterapeuta. Socio fundador y didacta de la AEPNL



La PNL, sobre todo en sus principios, ha proclamado en voz alta la rapidez y la eficacia de sus técnicas, en comparación con otras orientaciones de la psicología, del aprendizaje y del cambio.

Sin embargo, en mi opinión, la actitud con la que ponemos en práctica las técnicas de PNL, es tanto o más importante que las técnicas en sí: el "cómo" hacemos lo que hacemos, es tanto o más importante que el "qué" hacemos.

Por ejemplo, es más importante saludar a una persona con una buena actitud interior, que darle la mano de la manera “correcta” que me han enseñado en un curso de comunicación no verbal.

Pero, ¿qué es una actitud?

En psicología decimos que una persona tiene una determinada actitud respecto a algo o alguien, cuando presenta una cierta regularidad en los sentimientos, pensamientos (creencias) y pautas de acción (conductas), ya sea a favor o en contra de ese algo o alguien.

Y, por otra parte, la actitud de una persona respecto a una cosa, viene determinada por las creencias y valores (sentimientos) que tiene esa persona acerca de esa cosa.

Por eso, comienzo siempre los cursos de PNL diciendo que son más importantes las creencias y valores que nos propone la PNL, que las técnicas que vamos a aprender.

Por ejemplo, es más importante entender e integrar en nuestro ser la creencia de la PNL de que “el mapa no es el territorio”, y también, saber apreciar la importancia y el valor de la empatía en las relaciones interpersonales, que el hecho de aprender más o menos técnicas del curso de Practitioner en PNL.

Por tanto cuidemos nuestra actitud, seamos conscientes de nuestras creencias y valores, porque ahí se halla la clave de los resultados que obtendremos.

Por ello, en nuestra formación de Practitioner en PNL, ponemos tanto interés en que los alumnos aprendan las técnicas de PNL, como en que desarrollen unas creencias y valores útiles y poderosos para la comunicación, para que con esa actitud, obtengan los resultados que desean para su vida.


El hombre tarda dos años en aprender a hablar. Y el resto de su vida para aprender a callar.
Anónimo
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