
Un soneto me manda hacer Violante
Yo en mi vida me he visto en tal aprieto
Catorce versos dicen que es soneto
Burla burlando, van los tres delante
Yo pensé que no hallara consonante
Y ya estoy a la mitad de otro cuarteto
Más si me veo en el primer terceto
No hay cosa en los cuartetos que me espante
Por el primer terceto voy entrando
Y aún parece que entré con pie derecho
Pues fin con este verso le voy dando
Ya estoy en el segundo y aún sospecho
Que voy los trece versos acabando
Contad si son catorce y está hecho.
Le pregunto a Alex:
-¿Qué te pasa, cómo puedo ayudarte?
-Estoy cansado de mi trabajo, no estoy motivado, lo que hago se ha convertido en una rutina.- me responde y sigue explicándome lo que no le gusta de su vida, las desavenencias con tal y cual compañero de trabajo, con su pareja, con algún familiar
-Alex, ¿qué quieres en tu vida?- le invito a continuar.
-Pues no lo sé, pensaba que eso era cosa tuya, que tú me dirías lo que me hace falta en mi vida para sentirme mejor- me contesta con el ceño fruncido.
-¿Cómo quieres estar, cómo quieres que sea tu trabajo, qué cosas son importantes para ti?- sigo preguntándole.
Alex me mira, creo que piensa, mueve sus ojos de un lado a otro, de arriba abajo intentando hallar respuestas.
-La verdad es que no lo me lo había planteado nunca antes de esta manera.
Sigue moviendo los ojos, los abre más y me dice -Bueno, lo que quiero es sentirme realizado, tener buena relación con mis compañeros de trabajo, sentirme reconocido por la función que realizo, sentirme a gusto con los miembros de mi familia, relacionarme satisfactoriamente con las personas de mi alrededor…- Y así me va relatando lo que desea, me va explicando lo que cree que le motiva. Poco a poco su expresión va cambiando, sus ojos brillan más, sus pupilas se dilatan, se vuelve más locuaz.
-Alex ¿cómo sabrás que te sientes más realizado?”
-Buf, porque lo sabré, estaré más satisfecho, más contento conmigo mismo.
-¿Concretamente qué cosas serán diferentes cuando estés más satisfecho? ¿Qué cambios verás y notarás en tu vida, con quién estarás, que escucharás, que cosas nuevas verás?
-Supongo que, cuando me mire al espejo cada mañana veré mi cara más sonriente- me responde Alex esbozando a la vez una sonrisa.
-¿Y qué otras cosas serán diferentes en tu vida, Alex?
Nuevamente, empieza a relatar toda la serie cambios que experimentará, en su trabajo, con sus amigos, con su familia. Su cara parece más relajada, más distendida. De vez en cuando sonríe, como si fuera cómplice de si mismo. Y así me va explicando detalles y más detalles.
-¿Cómo te sentirás cuando todo eso forme parte ya de tu vida, Alex?
-Genial, me sentiré genial.
-¿Cómo te sentirás genial, qué sentirás exactamente?”
Poco a poco va describiendo sus emociones placenteras y con cada nueva emoción que expresa su cuerpo va adoptando posturas más relajadas. Su espalda se endereza, su cabeza se yergue, su rostro adquiere más simetría.
-¿Por dónde quieres empezar a remodelar tu vida?- le pregunto.
-Oye, antes de continuar tengo curiosidad ¿qué tiene que ver el soneto conmigo?
-No lo sé Alex, es un soneto de Lope de Vega.